sábado, 13 de diciembre de 2008

¿CRISIS FINANCIERA O DE CONFIANZA?

En un post anterior –“Los Valores hecho bolsa”- comencé a escribir sobre la "crisis económica mundial", relacionándola con los "valores" y haciendo un juego de palabras con la Bolsa.

Esos valores “extra-patrimoniales”, “morales” ó “principios” según la terminología que quiera emplearse, son los que trajeron a América del Norte aquellos colonos provenientes fundamentalmente del Reino Unido.

Eran en su mayoría colonos aglutinados bajo diferentes comunidades religiosas, tales como los cuáqueros, metodistas y bautistas, en su mayoría protestantes.
La “comunión” entre ellos, iba mucho más allá de una cuestión meramente religiosa. Los ligaba entre sí un compromiso común con determinados valores tales como la honestidad, la vocación de servicio, el respeto, la solidaridad, la responsabilidad social, la propiedad privada y la voluntad de vivir en libertad.

Estas comunidades, no eran iglesias institucionalizadas. Eran asociaciones libres, que no respondían a “dogmas” sino a la cohesión que entre ellos les generaba el compartir determinados principios y virtudes sociales.

Esta cohesión basada en valores, resultó de suma utilidad para el mundo de los negocios ya que estos dependen en gran medida de la “confianza”.

Muchos de esos “valores”, tuvieron consagración legal en la Constitución de los Estados Unidos y en las leyes que se dictaron en consecuencia, conformando así un sistema sumamente previsible y dinámico que generó una gran riqueza, y convirtió a esa Nación en la primer potencia mundial.

Paradójicamente, esos principios sectarios, generaron una apertura comunitaria sin precedentes. Apertura que se basó en la confianza mutua.

Tal como afirmara Francis Fukuyama, “la sociabilidad espontánea es crítica para la vida económica porque prácticamente toda actividad económica es llevada a cabo más por grupos que por individuos”.

Mientras que en sociedades “familiares” –como la italiana- se generaron “pequeñas empresas” familiares, y en sociedades “estatales” –como la china- tuvieron el límite y rigidez estatal, en los Estados Unidos la “confianza” en el medio social, permitió que entre la familia y el Estado se generaran las grandes Corporaciones que se extendieron a todo el mundo con la mayor eficiencia y rentabilidad hasta entonces conocida.

Desde hace ya un par de décadas, comenzó a notarse un cierto deterioro de esos “valores fundacionales”.

Producto de la globalización americana, de la enorme inmigración mundial tal vez, ó por motivos que aún desconocemos, lo cierto es esos “valores” comenzaron a flexibilizarse, a deteriorarse, a desaparecer…

Se sucedieron graves casos de corrupción como el de “Enron”, el debilitamiento de los rígidos códigos de conducta característicos de las Corporaciones norteamericanas, una avance notorio de las mismas sobre el poder del Estado, que llevó al deterioro de los mecanismos de control, tal como sucedió con la difusión de los “activos tóxicos” al resto de la economía productiva por parte de la "ingeniería financiera" de Wall Street, y hasta el reciente caso de corrupción que involucra al gobernador del Estado de Illinois, queriendo supuestamente “vender” la banca de senador que dejó Barack Obama.


Estos son sólo algunos ejemplos sorprendentes para nosotros, e inimaginables para la sociedad norteamericana.

Los casos de quebrantamiento de los valores fundacionales, tuvieron su fiel reflejo en la política exterior norteamericana, donde al ya clásico intervencionismo mundial, se le sumaron casos escandalosos como la “falsa denuncia” de armamento de destrucción masiva para invadir Irak, violación de derechos humanos en la base de Guantánamo, que fueron resquebrajando el prestigio y el habitual liderazgo político que el país más poderoso del mundo necesita.

Una sociedad que vivía "el sueño americano", basado en una economía que vivía endeudada bajo la enorme "confianza" que su sistema generaba, era razonable que no pudiera seguir intacta ante el creciente y evidente deterioro de los valores que tradicionalmente le dieron sustento.

Era lógico que bajo ese cambio de actitudes, cambiaran también las expectativas. Que mucha gente dejara de honrar sus deudas, que muchas empresas dejaran de prestar dinero, que rápidamente la caída de confianza dejara al “desnudo” que el mayor patrimonio de la economía norteamericana, se apoyaba -paradójicamente- en algo tan inmaterial e inmanejable como es “la confianza”.

Es por eso que sostengo que la actual crisis económica, tiene su orígen más profundo en una crisis que nada tiene que ver con el mundo de las finanzas ni de la economía real, sino con la caída de valores que sustentaban la “confianza” en el sistema.

Tal vez, por ese mismo motivo, hoy día se perciba a la crisis económica más como una crisis “psicológica” ó de “pánico”, que como una crisis de fundamentos económicos.

Simplemente, porque no alcanzamos a comprender ó dimensionar el enorme valor que un bien inmaterial como la “confianza” tiene dentro de un "mundo" tan material como es el de la economía…

Tal vez por eso, la solución no llegue exactamente del mundo de la economía, sino de la reconstrucción de esos valores partiendo de un nuevo liderazgo político.

Tal vez, esto indique que en el futuro, valores, política y economía, necesariamente deben ir unidos “de la mano”… tan unidos como el propio "símbolo de la confianza"...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ricardo, no tengo material ni contenidos u opinionen propia a este respecto, no es para mi el tema de mi mayor interes, sin embargo no dejo de estar ajena a esto que a veces se me aparece como un fantasma, por mi profundo desconocimiento, de como se rompe un equilibrio que parecia tan solido y pone en jaque al mundo completo.
Lo que me parecia tan COMPLEJO, lo hiciste simple de entender y no puedo dejar de sentir hasta un cierto alivio al saber que hasta la solidez del mundo, en algun punto, sigue teniendo como base valores inmateriales que debemos recobrar desde lo micro y lo macro.
Gracias.
Magah

Ricardo dijo...

Sin dudas, a veces nos alejamos de nuestra propia humanidad... y como recomienda Sting "no olviden su fragilidad"...