martes, 16 de diciembre de 2008

EL PODER DEL AMOR


Hace algunos años, leí un cuento muy interesante de Clarissa Pinkola Estés, llamado "La Mujer Esqueleto".

Cuenta la historia de un pescador, que desobedeciendo los carteles de "peligro" se acerca con su barcaza a pescar en una zona de acantilados muy cerca de la costa.

Al intentar levantar su red, siente que la misma tiene un peso inusual, que le exige realizar un gran esfuerzo.
Pasa varias horas sudando, tratando de levantarla con la ilusión de haber pescado un gran pez.

Pero cuando llega a divisar la presa, ve con horror que se trata del "esqueleto de una mujer"!!

Desesperado, trata de desprenderlo de la red, algo que cada vez se le hace más difícil.
Así, lo sorprende la noche y debe retornar a la costa, resignándose a llevar ese esqueleto enganchado en su red.

Exhausto de hacer tanta fuerza y consternado por la situación, se tira en el piso de su racho, a la luz de un farol de aceite de ballena, mirando con resignación ese conjunto de huesos de los cuales no se había podido desprender.
El cansancio le gana, y sus ojos comienzan a cerrarse mirándo ese esqueleto, pero ya no con horror sino desde la aceptación y la compasión por aquella mujer que hacía algunos años, había sido arrojada por el padre al mar por desafiar las reglas sociales.

Dice la leyenda que el pescador, ante esta nueva "mirada" compasiva del esqueleto, se le derramó una lágrima, y que la "mujer esqueleto" al verla se levantó, la bebió y al hacerlo, le volvió la carne al cuerpo.

Cuando el pescador se despertó, vió frente suyo a una mujer formidable. Llena de sabiduría, conocedora de todas las riquezas que vió debajo del mar...

Dicen que al pescador nunca más le faltó nada, que vivió lleno de riqueza y sabiduría al lado de esa mujer, que gracias a su mirada de amor y aceptación del valiente pescador que se animó a entrar a buscar en "aguas peligrosas", logró revivir con todas sus riquezas.

Dice Pinkola que los huesos representan el espíritu, la esencia... ¿Pero qué sería de ella si no hubiera tenido la mirada de aceptación y compasión? Qué sería de nuestras propias vidas si no tuviéramos esa compañia?

El amor y la aceptación, tienen el poder de dar "carne", de dar vida a nuestro espíritu, a nuestra esencia, a todas nuestras riquezas...
Por eso, brindo por aquellos "pescadores arriesgados" que pescan en zonas prohibidas, y por la "esencia" de aquellas personas que se animaron a vivir, y que aún estando "en el fondo del mar", necesitan apenas de un poco de amor para llenar al "mundo" de riqueza...

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy romantico.
Ojala existan muchos de esos encuentros. Sin malentendidos, casi sin palabras, sin reclamos, apenas una invitaciòn, para la revoluciòn.
Como dice Pizarnik: Destruciones (en besos, no en razones - Quevedo) Del combate con las palabras ocùltame y apaga el furor de mi cuerpo elemental.

martu dijo...

brindo denuevo por este blog y por este cuento en especial....
y ay que estoy pido mi deweo de Navidad y pido que me vuelva la inspiración...o pasame un poco aunque sea.....

Anónimo dijo...

Me gusta lo claro que sos cuando escribís de política, pero cuando escribís de estas cosas,además me conmueve.

Ricardo dijo...

Me encantó la frase "Del combate con las palabras ocúltame y apaga el furor de mi cuerpo elemental".
Yo agregaría, cuerpo y alma, palabras y besos. Pero la frase me pudo.

Ricardo dijo...

Martu, gracias por tú comentario. Escribís muy bien, y la inspiración a veces es esquiva. Es la mujer más difícil de seducir...ja.
Yo brindo por tú inspiración. Si no la conocieras, no la extrañarías tanto... va y viene. Empezá por esa frase que alguna vez escribiste "Cerró la puerta y se puso a llorar"... a mi me impactó.

Anónimo dijo...

"Nos han enseñado que la muerte siempre va seguida de mas muerte. No es así, la muerte incuba nueva vida, aunque nuestra existencia haya quedado reducida a los huesos." de Clarisa Pinkola Estes.

Volveré al fondo del mar tras cada muerte y estare siempre sedienta de la lagrima valiente que se anime a devolverme a la vida.

Magah

Ricardo dijo...

Sí Maga, porque la muerte en huesos de la que habla Pinkola, no es la muerte total, sino la subsistencia en esencia, que necesita del amor, de la compasión, de la aceptación, del reconocimiento, para volver a recobrar "vida"...

Anónimo dijo...

Los libros son extensos a veces y dentro de ellos se pierden citas hermosas... todos deberiamos poder guardar esas citas en algun rincon al alcance de todos y para el disfrute de todos.
grax por recordarme esta cita, se me habia olvidado lo hermosa q era.
Tiziana

Ricardo dijo...

Tener un blog, es también un ejercicio de memoria...