viernes, 30 de enero de 2009

¿A DONDE QUEREMOS LLEGAR?



Una de las sensaciones que me dejan las vacaciones es que vivimos apurados.

Apurados por lograr objetivos, apurados para llegar, apurados por tener una respuesta, por solucionar un problema, por obtener resultados, apurados por tener...

Así, conducimos rápido, comemos rápido, hablamos rápido, pensamos rápido y no escuchamos.

En el camino, nos perdemos de contemplar los mejores “paisajes” de la vida, de disfrutar cada bocado de comida, de escuchar y acompañar, de meditar y contemplar.

Me pregunto entonces: a dónde vamos tan rápido? a dónde queremos llegar?

Pensando en llegar a un lugar que para mí no existe, nos perdemos de disfrutar el camino, el recorrido. En definitiva, nos perdemos el presente.

Tal vez por eso, negando el placer que da el “ocio” todo se ha convertido en un “neg-ocio”.

Vivimos apurados porque estamos con problemas para disfrutar del presente y lo buscamos en el "futuro".

De esta forma nos vamos empobreciendo, reduciendo todo al dinero, a lo material, ocultando en ellos nuestra "pobreza", las grandes dificultades que estamos teniendo para crear y crecer como personas, como sociedad.

Así se empobrece la pintura, la música, el arte y todas las manifestaciones humanas, ya que todas ellas se están haciendo con la “mira” puesta en un objetivo futuro, la mayoría de la veces, material.

Hace poco leí el post de Mara Hitters, una pintora que sigue mi blog, donde hacía referencia a las exposiciones y al mundillo del arte que sólo piensa en pertenecer, y agregaría, en vender.

No está nada mal vender, de hecho los artistas necesitan vivir de su arte, pero me pregunto si se puede empezar una buena obra pensando en el final, y encima, en un final comercial.

Acaso pensando en el objetivo no se pierden todo el recorrido, la inspiración? No es acaso el “recorrido” lo sustancial de la obra?

Creo que la primera "baja" se produce en el campo del sentir. Perdemos la sensibilidad, nos ponemos mentales, “duros”.


Perdemos la capacidad de escuchar, de crear.

Nos convertimos en verdaderas máquinas. Máquinas rápidas, depredadoras.

Nos tornamos incapaces de preservar ó embellecer nuestro entorno. Simplemente, lo consumimos lo más rápido posible hasta devastarlo, para luego seguir con el siguiente.

Creamos ciudades frenéticas, caóticas, contaminadas, con comidas rápidas y respuestas sintéticas.

Nos escapamos a lugares turísticos supuestamente para disfrutar de un entorno natural diferente, y volvemos a repetir la misma historia del depredador... lo devastamos.


Así todo se convierte en descartable. Los vasos, el arte, la naturaleza, los paisajes, las personas...

Despreciamos la “lentitud” de muchos pueblos del interior y de algunos otros países que tienen “ritmos de vida” diferente, sin siquiera reparar en la posibilidad de que esa forma de vida encierre algún tipo de sabiduría.

Por eso, creo positivo tener “presente” al presente.

No hay nada mejor que disfrutar lo que estamos haciendo, lo que nos “toca” en este momento.

Es bueno aprender a contemplar, a mirar a los ojos, a apreciar la naturaleza, a mirar el paisaje, el entorno que nos rodea y sintonizar con el.


Poder escuchar, ó simplemente revalorizar el “no hacer nada”…

Esto nos coloca en la sintonía del "sentir", de escuchar, de crear, de compartir. De relacionarnos con las plantas, los bichos y las personas de otra manera, desde otro lugar.

Un lugar de cuidado, de compromiso creativo, sustentable, placentero, espiritual.

Vivir el presente en su tiempo. Sintiéndolo, apreciándolo, disfrutándolo y dedicándole el tiempo necesario, el que se merece y nos merecemos…

En definitiva es el único “lugar” que tenemos. No hay
donde llegar…

Cuadro de Kate Knight, "Zen Blossoms".

12 comentarios:

Magah dijo...

Impecable. Irrefutable. Contundente.
Oportuno!!

Genial, me lo quedo...

Mara Hitters dijo...

Que lindo !!!!!!!! precioso y hasta me atreveria a decir "real", al menos en mi mundo y parece que en el tuyo tambien. Es asi...aprendamos a disfrutar el presente, eso es vivir, nada mas que eso. Hay que difundirlo! Saludos!

tiziana dijo...

corremos todo el tiempo Ricardo, es cierto. A donde queremos llegar? tal vez vamos en busca de un espacio perfecto, de una felicidad perfecta,de conceptos utopicos.
Y mientras corremos tal vez o seguramente perdemos todo, la felicidad buscada, el espacio buscado, nuestra paz.
Muy buen post!!!

marce dijo...

Ric,claro,tan claro lo tuyo.
Adhiero a la lentitud
Busco fundar mi vida cada día
Eh recibido el sacudón...bien y ahora...cambia el rumbo
Adelante
un abrazo

Anónimo dijo...

Ups, a mi me cuesta un eggs. Cuando paro recién ahí me doy cuenta que estoy corriendo y a veces no se para qué?
Está muy bueno lo que decís, no se si se puede lograr, pero ser consciente es un paso adelante.
Rodrigo

cecilia dijo...

Exelente que bueno seria que todo sea lento y espiritual , por supuesto sin caer en el otro extremo . Yo vivo en un pueblo del interior y acá todo es mas tranquilo y tratamos de disfrutar de eso , mientrs leo tu blogg y escribo solo escucho el canto de los pájaros .

Magah dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Magah dijo...

Ricardo:
En mi blog hay algo para vos.

Aldous Lape dijo...

si me da una chance, hablamos de cosas similares, muy a tiempo lo suyo...

http://aldouslape.blogspot.com/2007/07/la-paz-y-la-guerra-de-los-tiempos.html

http://aldouslape.blogspot.com/2009/01/se-detuvo-noms.html

Anónimo dijo...

Yo trabajo en proyectos de sustentabilidad ambiental, y es tal cual lo que decís, no sobrevive ningún lugar turístico, a los pocos años lo arruinamos! la gente viene pasada de vueltas y rompe todo, las dunas, la vegetación, etc. Bueno para reflexionar y cuidar los ecosistemas vulnerables para seguir disfrutándolos.

Ricardo dijo...

Gracias a todos por los comentarios, ahora estoy copado mirando la obra de Gaudí y escuchándolo a Djavan...

Ricardo dijo...

Cecilia, si querés contanos dónde es ese lugar dónde sólo escuchás el canto de los pájaros... suena lindo!

Aldous, ahora visitaré tú espacio, gracias.

Sí Tiziana, los que somos perfeccionistas también lo padecemos...

Gracias Maga por el presente! je.