sábado, 17 de enero de 2009

SOLEDAD, AQUI ESTAN MIS CREDENCIALES...


Público-privado, todo-nada, soledad-compañía… Parece evidente que los opuestos además de contradecirse se complementan, se dan sentido mutuamente, se atraen...

No hay público sin privado, todo sin nada, ni soledad sin compañía. Pero quién estuvo primero?

En el caso de la compañía, muchas veces está primera.

Desde Aristóteles a Freud, se cansaron de explicar que los humanos todo lo que buscamos es compartir con el “otro”…

Quebrar, como diría Fromm, la fuente de todas las angustias que es la “separación”. Separación de la madre, de la tierra, de las creencias…

Sin embargo, en ese camino de huir de la soledad muchas veces terminamos "huyendo" de nosotros mismos.

Vemos a diario gente que no conoce la soledad… Que empezó por la “compañía” y nunca tuvo un tiempo para atravesar ese camino solitario, el del conocimiento propio.

Ese camino es sin dudas doloroso, pero necesario para poder elegir la compañía.

Resulta imposible pensar que alguien pueda “elegir” sin previamente conocerse, saber algo de sí mismo, de sus necesidades, de sus deseos… qué cosas y con quién quiere compartir su vida.

La angustia por atravesar "el camino de la soledad" lleva a mucha gente a tomar por el “atajo”.

Pasan así de compañía en compañía eludiéndose...

De la familia de orígen al casamiento, del casamiento a una nueva familia propia, y nunca tuvieron tiempo suficiente para saber realmente quienes son, qué quieren de su vida y llegar así a poder elegir.

En tal sentido, por más doloroso que sea, creo necesario "amigarse con la soledad”. Estar un poco solos. No digo enamorarse de ella porque lo ideal es que nos enamoremos de otras cosas ó personas, pero sí amigarse con ella.

La soledad es el primer paso en el camino de la sabiduría.

Es la primera "estación" del conocimiento propio, del proceso de individuación, del camino para poder conocernos y elegir, que no es lo mismo que cubrir... cubrir una necesidad, un vacío existencial.

Es por eso que es bueno amigarse con la soledad, y como dice Jorge Drexler en la canción que “linkeo” en este post, ya le presenté mis “credenciales" y aunque parezca raro, desde entonces me acompaña…

Link música Jorge Drexler http://www.youtube.com/watch?v=5fWPbdMG0dY

Oleo de Susana Bonet.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo me casé muy chica y tuve hijos enseguida. Hace seis me separé y en estos años me dí cuenta que cuando me casé no sabía bien lo que quería y para dónde iba. Hoy día sé lo que quiero, entre ellos dos hijos maravillosos que me demostraron que son el único amor incondicional, y que el resto va y viene. Con lo cual, aunque no haya sabido lo que quería entonces no me arrepiento de nada, y hoy día, si bien me gusta divertirme con hombres, me siento completa afectivamente con el amor de mis hijos, por eso no coincido mucho con tú comentario.
Marina

Jole dijo...

Muy bueno y muy cierto!

Ricardo dijo...

Marina, el amor hacia los hijos para mí es diferente al amor hacia una pareja. Este último es un amor de "par", parejo, y por lo tanto, siempre tiene una cierta incertidumbre porque es una "elección", y por lo tanto, es maravilloso.

Jole, bienvenido a mi espacio!. Gracias.

tiziana dijo...

La soledad es el primer paso en el camino de la sabiduría.Es muy cierto pero tambien hay gente q por algun problema de empatia esta sola porq no sabe de compartir compañia.
Nada es totalmente bueno o totalmente malo, para elegir hay q probar y como decis no existe algo si no esta el opuesto.
Seguis escribiendo muy lindo como siempre.
Tiziana

Ricardo dijo...

Gracias Tiziana! armate un blog sobre los perros, recetas de cocina, decoración, y no te olvides de poner una foto para que los chicos y chicas disfruten de tus ojos...