viernes, 27 de febrero de 2009

INFINITO PARTICULAR


En una época empezó a sucederme algo extraño.
Luego de algunas salidas grupales, cada vez que volvía a mi casa encontraba en mis bolsillos piedritas y sobres de azúcar, los cuales fui guardando.
Ante la sorpresa, comencé a preguntarle a los amigos y amigas de aquel grupo si sabían de dónde provenían, pero nadie encontraba una buena explicación.
Un día salimos como siempre, pero una de las chicas que habitualmente venía esta vez faltó.
Cuando volví a mi casa, tenía “los bolsillos vacíos”…
Fue así que comencé a sospechar que era ella quien cada vez que nos veíamos colocaba sigilosamente sobrecitos de azúcar y piedritas en mis bolsillos.
El azúcar no tardó en hacerme efecto y comenzamos una relación de mucho amor, en una casa que recuerdo llena de plantas y animales.
En un momento esa relación se complicó...
Todo lo que les conté hasta ahora es a modo de introducción. Introducción de lo que le escribí en aquel momento y que viene a continuación:

"Me encontré caminando y sin darme cuenta, estabas caminando al lado mío.
Me llenáste de “piedras” los bolsillos y de “azúcar” el camino.

Las piedras las fui tirando, para no olvidar el recorrido.El azúcar lo fui comiendo, para endulzar nuestro destino.

Junto a vos el camino desierto se convirtió en una selva. Y varios animales poblaron el camino.
Uno sabe que son muchos, que a veces se bifurcan, pero es siempre uno sólo el camino.
Un camino largo y sinuoso que es la vida,
Que de cualquier forma, siempre sentí que lo recorrerías conmigo.

No me importó el terreno, ni hasta dónde llegaba el recorrido. Siempre estuve dispuesto a caminar contigo. Siempre te quise acompañar a donde sea, por más lejos que fuera.Terminando tal vez en aquellos “campos de trigo”.

Te dejé que fueras adelante, te llevé detrás de mío. Otras veces “arriba” y otras “abajo”, pero siempre caminando al lado mío.

Las piedras que me diste, fue también un “desarme” para conmigo. Yo me comprometí a no usarlas y a ir tirándolas detrás de mío.

Hoy vuelvo a ver piedras tiradas, esta vez sobre nuestro destino. Son muy grandes para levantarlas, ya no entran en mis bolsillos.
Ninguno de los dos las puede levantar sólos.
Yo te propongo que me ayudes a sacarlas del camino.
Que sigamos caminando, lado a lado, siempre al lado mío.

Ninguna piedra es tan pequeña como para olvidar el recorrido. Ninguna tan grande como para cerrar el camino.

Las piedras las tiré todas. Pero aún guardo los “sobres de azúcar” en mis bolsillos.
Ya aprendimos la receta: Las piedras mejor tirarlas atrás, y abrir con azúcar el camino… "

Foto tapa cd Marisa Monte que me inspiró el título del post.

5 comentarios:

Lili.- dijo...

Ricardo que bonito eso que escribiste!!! Salio el poeta de tu interior y sinceramente: me conmoviste... Gracias!.-

MARCE dijo...

Pará,pará,pará...
c...cómo que colocaba "sigilosamente" piedritas y sobres de azúcar en tus bolsillos !!!...(ESO SI QUE ES SER CREATIVO!)
y vos
NI TE ENTERABAS??? JAJAJAJAJ no no
explicáme porque no entiendo!
JAJAJA me hacés reir

Ricardo dijo...

Marce, siempre te dá por llorar y ahora por reir? bueno, mejor! ja. No es nada difícil poner un sobrecito de azúcar de los restó (no un paquete de un kilo) en el bolsillo de un saco ó campera cuando el otro se levanta por algún motivo por ejemplo...
Dónde quedó esa imaginación?

Mai dijo...

Fue el arte del amor...
Qué valioso es recordar las historias de amor. Con sus sobres de azúcar, sus granos de pimienta, sus pedacitos de cebolla y hasta algún fruto amargo.
Brindo por eso! Salud!

Ricardo dijo...

Gracias Lili! yo también me conmoví cuando lo escribí y cuando lo leo.
Sí Mai, el amor es también un arte con todos esos condimentos.

Besos a todos.