miércoles, 4 de febrero de 2009

SER DIFERENTE


La imágen se repetía una y otra vez: un grupo de leones atacando una cebra mientras el resto de la manada lograba huir.

La cámara lenta, mostraba los momentos previos al ataque como tratando de focalizar en algún aspecto que habría pasado desapercibido en la acción.

Me llamó la atención y subí el volumen del televisor para ver de qué se trataba.

El locutor de “Animal Planet” intentaba demostrar el motivo por el cual entre tantas cebras, sólo una de ellas era alcanzada por las garras de los leones.

¿Qué tenía esa cebra de especial como para que resultara ser la única víctima del ataque, entre decenas de otras que habían logrado escapar?

La respuesta no demoró en llegar. La “cámara lenta” daba razón al locutor al mostrar que la cebra que había sido alcanzada era la que momentos antes del ataque se había alejado más del rebaño.

Explicaba luego que la manada se comporta como un verdadero sistema de alarma y protección para cada una de las cebras que lo componen.

Ante el menor peligro, la reacción de alarma de cualquiera de ellas es trasmitida en forma instantánea y simultánea por el resto, lo cual hace que todas huyan al mismo tiempo, generando una gran estampida que intimida a los leones, obteniendo mayores posibilidades de supervivencia.

Sin embargo, aquella que se había alejado un poco, ó estaba ciertamente “desconectada” de la manada, pagaba un precio carísimo: su vida…
Es por eso que muchas especies andan en rebaños.

Esto me llevó a pensar en el comportamiento que tenemos los humanos.

Qué nos sucede cuando no cumplimos con los mandatos sociales...? cuando nos alejamos de “la manada”?

Lo primero que se me ocurre, es que los que siguen y respetan los mandatos y códigos sociales obtienen ventajas. Como dice una propaganda de tarjetas de crédito: “pertenecer tiene sus privilegios…

Privilegios muchas veces parecidos a los que tienen las cebras al pertenecer a la “manada”: seguridad y protección.

Pero qué sucede cuando no pensamos como la mayoría?

Cuando no compartimos sus mismos valores? Sus costumbres, sus horarios, su preferencias sexuales, su forma de vivir, sus códigos, su religión, sus mandatos de casamiento, procreación, educación, morales?

En definitiva, cuando no nos sentimos identificados con la manada y decidimos tomar una cierta distancia?

En ese caso, nos convertimos inmediatamente en seres diferentes, “raros”…

Dejamos de pertenecer a la mayoría, a la manada, y por lo tanto, muchas veces a perder sus beneficios.

Así, “ser diferente” suele acarrearnos muchos problemas.

Entre cebras y leones, recordé al pato. Al “Patito Feo”…

Aquel patito del cuento de Hans Andersen que padece su propio exilio al nacer en una familia de patos que lo consideraban realmente feo.

En realidad, no sólo su familia de orígen, sino todos los patos de la granja lo consideraban horrible, incluyendo el resto de los animales y los propios granjeros.

Esa diferenciación lo obliga a atravesar todo tipo de sufrimientos y desdichas. Debe huir de sus depredadores psicológicos a otras granjas y lagunas, se ve condenado así a su propio exilio.

Hasta que un día, llega a un lago frío donde ve volar unas aves majestuosas, con un largo y espléndido cuello, un plumaje blanco impecable, las cuales son admiradas por todos.

Al mirarse en el reflejo del lago, el patito comprueba su parecido.

Esas magníficas aves no eran patos sino cisnes y al verlas y compararse, comprendió que en realidad él no era un pato sino un cisne.

Era de otra especie que no sólo no era más fea, sino incluso más linda. Más linda aún para los mismos patos…

Sólo que en un ambiente de patos, al cisne no se lo reconocía como tal, ó mejor dicho, entre patos un cisne es ante todo un “ser diferente”, desconocido, y por lo tanto raro, feo…

Ser diferente nos expone a muchos problemas, sufrimiento, preconceptos,y ciertamente, a mayores riesgos…

Como el de la cebra que es alcanzada por los leones.

Podemos vernos en algún momento también exiliados.

Pero es probable que el autoexilio tenga un sentido en nuestras vidas, un búsqueda de identidad, de lugar de pertenencia.

Que valga la pena insistir con la diferencia que uno porta hasta llegar a su propio lugar, al lugar donde uno se reconoce.

Muchas veces ese lugar sólo está dentro nuestro. En nuestro interior, en nuestro propio coraje, valoración y sentido que le vamos encontrando y dando a nuestras vidas. En el recorrido.

No olvidemos nunca que tal vez no seamos patos, y que hay especies mucho más lindas que la que todos los días nos rodean en “nuestra” vida y dictan los mandatos.

En ese caso, está bueno asumir el riesgo. Aceptar la diferencia y portarla con la tranquilidad de estar siendo ni más ni menos que lo que uno es.

Lo que es considerado “mejor ó peor”, “bueno ó malo”, puede estar siendo dictado por un grupo de “animales” que poco tienen que ver con nosotros, y que probablemente, tampoco ellos sepan muy bien quienes son…

Está bueno entonces respetarse y respetar lo diferente.

Buscar nuestro lugar en el mundo sin olvidarnos lo que en esencia somos…

Mismo que a veces, como el propio pato, no sepamos muy bien quienes somos al vernos diferentes a la mayoría, que debamos sufrir el exilio. Mismo que debamos aceptar que somos raros…

Que debamos asumir los riesgos y pagar los costos de no pertenecer… De no pertenecer a la “manada”…

Vale la pena entonces asumir la diferencia, vale la pena intentarlo.

Tal vez, no seamos de la misma especie.

Tal vez no seamos más "feos", sino incluso más "lindos"…

10 comentarios:

Liliana G. dijo...

Entiendo que tu ensayo pugna por la no discriminación y el rescate de los valores propios de cada uno, cosa que comparto abiertamente con vos. Pero vos mismo decís que en la manada (humana) puede haber animales que poco tienen que ver con nosotros. Es cierto, pero también es cierto que la exclusión es mutua. Uno se acerca a los pares, a los que comparten ideales y formas de vida, no es que hay un excluido que se hace asceta en una montaña por no ser querido. La diversidad es una característica propia de la sociedad, y a través de la cual podemos elegir una conducta a seguir. Porque lo bueno se puede copiar y de lo malo se aprende. Lo importante es ser uno mismo y alegrarse de serlo, tener autoestima, valorar lo que se tiene y luchar por lo que falta. Y sobre todo, no excluir ni ser excluido.
Muy bueno tu texto, da para pensar y debatir.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Compartir los criterios y los mandatos de la mayoría siempre te hace sentir más cómodo, aceptado, y protegido como la cebra. El costo es que te perdés de ser vos, de tú individualidad, de tus características personales y es un camino que finalmente no termina bien, no hace feliz a nadie.
Por eso prefiero la del patito, no dejar de ver a mi alrededor pero sin renunciar a lo que quiero y soy, mismo que sea diferente a la mayoría, a la manada, y eso implique riesgos y a veces, pasarla mal.

Muy bueno tu post!
Rodrigo

Jole dijo...

No hay tal manada humana! Todos somos diferentes, estan quienes disimulan mejor o peor, pero todos los patitos feos armamos la manada. No hay pobres, todos somos pobres, no hay ricos, todos somos ricos. Yo soy la manada muchas veces y otras seré diferente. Creer que el diferente es mejor que la manada también es discriminar. La igualdad es desigualdad. Yo no me creo diferente, quien se cree diferente es diferente. Excelente y muy recomendable post! Gracias!

Anónimo dijo...

Si Jole, la verdad es que somos todos diferentes pero algunos se agrupan sobre determinada visión de las cosas y te lo hacen sentir.
Yo soy lesbiana, y no puedo demostrar tranquila mi afecto por mi pareja en un lugar público porque es muy incómodo que la mayoría te mire como algo raro, y a veces, con cara de horror!! cuando no te gritan cosas feas.

Somos todos diferentes pero algunos no lo quieren ver y discriminan lo diferente.
Muy bueno el post!

tiziana dijo...

No todos los animales trabajan en manada la mayoria de los depredadores trabajan solos.
Vaya tema complejo el q planteaste!! y no lo hiciste desde un punto facil! comparaste humanos, animales y cuentos infantiles
Podriamos ver tambien el cuento de Juan Salvador Gaviota y hablar entonces de marcar una diferencia en busqueda de crecimiento interior.
Podemos ser diferentes en pro o en contra nuestro o de nuestra sociedad, para crecer o para involucionar o simplemete mimitizarnos y compartir como dijo Rodrigo mandatos y criterios por comodidad.

Magah dijo...

Excelente entrada!!
Para pensar este tema no puedo tomar a la humanidad toda como una gran manada,
Reduje la manada al entorno mas próximo y cercano, que es en lo cotidiano, el mundo en que vivimos e interactuamos.
En esa pequeña manada, en la que fuimos criados y educados, es donde se sufre el ser diferente y en donde hay que tomar valor para decidirse a ser uno mismo,
Uno deja de pertenecer, pierde privilegios, pero como pertenecer, y ser reconocido a través de la mirada del otro es de alguna manera vital, mientras eso pasa y se soporta un cierto exilio o autoexilio, uno va buscando una nueva manada donde poder “ser”, y ser entendido, pues si hay algo que nos oprime es que no nos entiendan, es vital que sepan de que hablamos y como sentimos, esto es la comunicación, y ninguno discutiremos la importancia que tiene a cualquier nivel.
Una vez que uno sufre el ahogo de “ser” para los demás y como se espera, toma valor y sale, ahí ya no hay retorno, ya que ser uno mismo, es la sensación más cómoda y autentica, a la que ya no se renuncia.
La verdad es que cuanto más miro a mí alrededor, veo más cantidad de personas infelices en lugares que no le son propios, y los cuales no solo no se animan a salir, sino que saben que no lo harán nunca, ya que hacerlo tira por tierra todas las estructuras que lo mantienen erguidos. Y como todo es circular, volvemos al principio, son ellos justamente los que te ven como “El patito feo”.
Las cosas no son solo buenas o malas, lindas o feas, solo son.

cecilia dijo...

Muy bueno , si estoy de acuerdo y creo que no hay nada mas triste que pertenecer a la manada solo para no ser diferente , y asi no correr el riesgo que implica animarse . Debemos aceptarnos y aceptar a los demas tal cual somos y son .

cecilia dijo...

Muy bueno , si estoy de acuerdo y creo que no hay nada mas triste que pertenecer a la manada solo para no ser diferente , y asi no correr el riesgo que implica animarse . Debemos aceptarnos y aceptar a los demas tal cual somos y son .

MARCE dijo...

NADA COMO LA DIGNIDAD DE DEFENDER MI DESEO Y QUIEN SOY!!!
CUESTA Y MUCHO,pero mucho...

Ricardo dijo...

Liliana, me gusta la gente diferente y no quiero discriminación.

Sí Jole, somos todos diferentes, pero a veces nos olvidamos, a veces se olvidan...

Tiziana, yo soy complejo, espero no acomplejarme por eso...je

A la anónima que dijo ser lesbiana, seguramente pensé en vos también cuando escribí el post. A mi me gustan todas las formas de amor.

Sí Maga, la manada dá beneficios y es dificil diferenciarse. Mucha gente transa...

Cecilia y Marce, coincido con uds. vale la pena arriesgarse y ser.

Cariños a los que escribieron, y a todos los que se juegan por simplemente ser.