miércoles, 11 de marzo de 2009

TE RESCATO MUCHO, POQUITO O NADA?


Desde que se desató la crisis financiera internacional en los Estados Unidos y se percibió el posible efecto “dominó” sobre toda la economía norteamericana, se instaló el debate acerca de la conveniencia ó no de que el Estado salga a “rescatar” a las empresas en riesgo de quiebra.

Como el problema tuvo su orígen en la crisis hipotecaria, el debate comenzó con el rescate ó no de las mayores empresas de créditos hipotecarios Freddy Mac y Fanny Mae.

La respuesta no se demoró ya que era tan grande la participación e incidencia de estas dos empresas en la sociedad norteamericana que la nacionalización ó estatización de las mismas parecía inevitable.

Pero luego, se sumaron al problema las financieras, los bancos, las aseguradoras y hasta las automotrices.

Es que todas, en forma directa ó indirecta, habían formado parte de una cultura del endeudamiento, adicción al riesgo y codicia que las dejó expuesta a sufrir las mismas consecuencias.

Sin embargo, no era lo mismo rescatar una empresa que había prestado –imprudentemente ó no- dinero a una familia para comprar su casa, que una empresa financiera de Wall Street dedicada específicamente a la especulación, que justamente estaba implicada directamente en el orígen mismo del problema.

Fue así que el primer paquete de rescate recibió el rechazo del Congreso Norteamericano.

En una actitud - desde mi punto de vista de alta calidad cívica- los senadores y diputados recibieron en sus despachos miles de llamados de ciudadanos solicitando que no aprueben el rescate.

Pero en el medio "se cayó" otra importante financiera y el nerviosismo y la desesperación se apoderó de los legisladores. Así comenzaron a aprobar todo tipo de rescates por cifras que realmente la mayoría de nosotros no sabríamos ni escribir.

Pero por qué algunos legisladores y ciudadanos norteamericanos se opusieron y aún hoy se oponen a los rescates? Acaso desean ver una catástrofe social como preanuncian las empresas en problemas?

No lo creo, creo que realmente comprenden que cuando el Estado rescata una empresa, lo que hace en realidad es socializar los quebrantos. Repartir la deuda de la imprudencia y la codicia entre todos. Además de establecer un pésimo precedente como sucedió en la crisis anterior del 30'. Precedente que tal vez haya motivado estos nuevos episodios de salvatajes estatales.

Y ahí viene la pregunta: Es justo sociabilizar los quebrantos de empresas que se han endeudado irresponsablemente? Empresas que incluso, en muchos casos, no se endeudaron con fines productivos sino meramente especulativos y bajo el signo de una codicia e irresponsabilidad manifiesta?

Es justo que el ciudadano norteamericano pague la irresponsabilidad de estas empresas? Que la terminemos pagando todos?

Los que están a favor de los rescates, lógicamente, son en principio los directores de las principales empresas afectadas, pero también, aquellos políticos que ven que la caída de las mismas generará un costo social aún mayor que la injusticia que suponen algunos salvatajes estatales.

Es que como anticipé en este mismo blog el año pasado, "el que falló no fue el mercado, sino el Estado" (ver etiqueta "crisis").

Si el que hubiera fallado hubiese sido el mercado, hoy día solamente veríamos algunas empresas y empresarios castigados por la debacle. Sin embargo, cuando la crisis demostró que es capaz de arrastrar a toda una sociedad y a casi todo el mundo, el que incumplió con sus obligaciones de prever y regular un mercado financiero irresponsable y descontrolado fue el Estado.

El mismo Estado que ahora quiere “salvar” a aquellas empresas que por no regularlas adecuadamente hoy día le piden rescate.

En este escenario, no resulta tan absurda la postura de algunos economístas y republicanos representada por el ex candidato a presidente John MCain de no conceder más rescates. No quieren saber “nada” con este tipo de rescates.

En definitiva, están tratando de establecer reglas claras a futuro, y de que los que paguen la fiesta sean fundamentalmente aquellos que asistieron a la misma y no todos los ciudadanos.

En el otro extremo, los economistas involucrados en la gestión de gobierno y empresarios afectados por la crisis, claman el más urgente y enérgico plan de rescates posible. Quieren “todo”.

En el medio, por ahora, se ubica el presidente Obama, que está tratando de conjugar las dos posturas. Quiere que los rescates sean “pocos”.

En estos momentos, los Estados Unidos están "deshojando la margarita".


Te rescato mucho, poquito ó nada?

Personalmente, no hubiera aprobado ningún plan de rescate.

Si como Estado no regulé eficientemente el sistema financiero, dejaría que sea el propio mercado el que se encargue de ajustar sus propias cuentas.
En definitiva, sólo el mercado sabrá distribuir correctamente los castigos de acuerdo a las responsabilidades incurridas. Nadie mejor que él sabe lo que sucedió... Las quiebras son también un aprendizaje y una posibilidad de reformulación del negocio, no necesariamente el fin del mismo.

Como Estado, además de las investigaciones penales correspondientes, hubiera aprobado el mayor rescate histórico pero dirigido directamente a los ciudadanos afectados por la crisis, a través de seguros de desempleo, préstamos y legislación protectoria adecuada.

En definitiva, dándole "el poder al ciudadano" de decidir en qué quiere gastar esa ayuda, a quien quiere "rescatar" de esta crisis, reactivando al mercado cuando este le muestre señales más claras.

No daría un solo rescate que pudiera volver a terminar en los mismos bolsillos de aquellos que fueron los responsables de esta crisis.

Mi “margarita” dice NADA…

1 comentario:

tiziana dijo...

Muy buen punto de vista. No se que tan facil sea de aplicar.