jueves, 9 de abril de 2009

SOBRE EL POST "DESEO REAL"

En ese post traté dos temas. Uno referido a la forma en que las mujeres elegían a los hombres, relacionándola con las reiteradas desilusiones que suelo escuchar por parte de las mismas, y la otra, referida a si deseaban al “hombre en sí mismo” (hombre-fin) ó como un “medio” para concretar otros deseos (hombre-medio).

Con respecto a la primera cuestión, creo que las mujeres se desilusionan cuando “visten” al hombre con la “ropa” de lo que necesitan en ese momento. Y muchas veces lo hacen porque realmente no están buscando encontrarse con nadie, por lo tanto, no lo pueden ni quieren ver como es realmente. Situación que al tratarse de un “amor imposible”, potencia el deseo a escalas superlativas por no ser nunca satisfecho.

Con respecto al segundo tema, el de si la mujer desea al “hombre-fin” ó como “hombre-medio”, resultan muy interesantes los comentarios que señalan reiteradamente las distintas etapas por las que atraviesa una mujer.

Las mujeres son por naturaleza cíclicas y tienen una noción del tiempo totalmente diferente a nosotros.

Desde mi perspectiva, la mirada femenina del hombre como objeto de deseo en sí mismo sólo existe en forma clara en la adolescencia y en las mujeres que ya han armado una familia y están separadas.

En el resto, la confusión entre “hombre-medio” y “hombre-fin” es casi total. A veces, esa ”confusión” en el sentido de mezcla, la tienen tan internalizada que ni siquiera la pueden divisar.

Muchas veces se escapan de esa confusión, pero por otras razones… Ahí aparecen los hombres que vulgarmente -bajo un estado de enfado- los llaman de “hijos de puta”. Hombres que por ahí son realmente deseados, pero que frustran esa parte inconsciente que es la necesidad de concretar un proyecto familiar que lograrían con el “hombre-medio”.

Es decir, las seducen, las hacen desear, pero las frustran en algo que no tenían tan consciente y en cuenta en el momento en que lo eligieron y que sólo se lo podía brindar el “hombre-medio”.

Pero volviendo al tema del deseo hacia el hombre, la cuestión pasa por el hecho que al menos desde el “discurso” casi todas estas situaciones resultan inconfesables ó insostenibles, y quedan enmascaradas en “clichés” que tratan de justificar que ese hombre de repente cambió, las estafó, cuando en realidad siempre fue el mismo… Fueron “hombres deseo fin” y nada más.

La mujer durante el período en el que anhela tener hijos ó formar una familia, tiene su deseo necesariamente afectado al “hombre-medio”.

Ser madre, esposa de, etc. De tal forma que corre el enorme riesgo que cuando haya cumplido su finalidad, ese hombre ya no le alcance, le resulte insuficiente.

Es entonces cuando otra vez aparece otro “discurso cliché” de que “cambió”, ó que “no creció como ella”, ó “crecieron en forma diferente”, ó “se relajó, ó bien se “puso en lugar de hijo”… La verdad, creo yo, es que entraron en otra etapa, donde la mujer comienza por primera vez a reparar en su verdadero deseo. Su deseo no ya desde la maternidad, desde el miedo, el mandato ó la necesidad, sino desde el deseo por un hombre y nada más. El deseo de un “hombre-fin”.

La necesidad -al menos en esta sociedad- de cumplir con su instinto, sueños ó mandatos sociales de armar una familia es tan fuerte, que creo, todo el resto queda “teñido” por esa situación.

Los casos en que esos matrimonios subsisten -diría en la mayoría de los casos- lo hacen en forma predominantemente societaria, desviando el verdadero deseo en otras cosas, actividades ó personas, y es allí donde aparecen los “terceros”, los adictos al trabajo, las relaciones enfermizas, etc.

En los casos en que la mujer decide separarse, ingresa en un estado de auto-conocimiento, experiencia y libertad, que de no tener condicionamientos económicos ó emocionales está en las mejores condiciones de elegir y experimentar al hombre que desea, el que “realmente” desea.

El problema es que se encuentran con una doble y complicada realidad.
Normalmente esto les sucede a una edad donde comienzan a ser menos deseadas que cuando estaban en aquellos años de “procreación” –por decirlo de alguna manera-, y en segundo lugar, al tener claro su deseo encuentran que el “universo” de hombres deseables se ha reducido notablemente.

Existen miles de “hombres-medio” pero son muy pocos los “hombres-fin” hablando siempre en términos de deseo.

Y ahí reaparecen otra vez los “chiches”. Una gran cantidad de mujeres separadas con hijos que suelen reclamar que “no hay hombres”, “que están todos casados”, “que está lleno de gays”, etc. etc.
Lo que en realidad sucede es que por primera vez están queriendo un “hombre-fin” y como dije anteriormente, es siempre un verdadero “hallazgo” milagroso.

En realidad, si a los veintitantos hubieran estado centradas en el “hombre-fin”, sin ningún otro condicionamiento, y tuvieran la misma experiencia y auto-conocimiento, también les hubiera resultado muy difícil encontrar su “media naranja”.

Simplemente porque el deseo, el amor real entre un hombre y una mujer no solamente tiene al “mágico”, sino, diría yo casi “milagroso”. Es una combinación milagrosa y a veces, inalcanzable para la razón.

Es el encuentro de dos personas que no se juntan por necesidad, mandato ó instinto, sino por crecimiento, por combinación, por atracción, por deseo entre sí, no como medio para cumplir otros deseos sino como un fin en sí mismo, y esa “justa adecuación” es lo que lo hace altamente improbable.

Es por eso que creo que la gran mayoría de los matrimonios y familias que vemos a diario, han tenido un orígen más en la necesidad, en los mandatos, en un deseo puesto fuera de ellos que entre ellos mismos.

Es por eso que la gran mayoría subsiste ó “sobrevive” luego más bajo formas societarias que amatorias.

Es por eso también que con el avance de la mujer en su proceso de individualidad e individuación, haya cada vez más divorcios y hombres y mujeres solos disfrutando de la vida pero sin haber podido lograr un nuevo y verdadero amor basado en el deseo-fin real.

Simplemente porque ese fenómeno de “amor adulto” es cuantitativamente notoriamente inferior a la estadísticas que muestran los registros civiles.

Si estoy generalizando? Claro! Sería imposible no hacerlo. De hecho, hay casos que han comentado –como el de Ximena- donde claramente entienden que en un inicio vivieron más la relación desde el deseo de compartir el momento que cualquier otra posibilidad de proyecto futuro que para entonces casi no se avisoraba.

Y así como Ximena, habrá miles de mujeres que habrán sobrevivido a la interferencia del mandato, del reloj biológico, del condicionamiento social, del temor a la soledad, para poder elegir a su hombre por el deseo que el mismo le despertaba más allá de lo que le permitiera ó no alcanzar por su intermedio en el futuro.

Pero sencillamente creo que son casos tan contados que justifica que haya escrito este post generalizando en lo que para mí sucede en forma mayoritaria.

Ah! Y para finalizar, comparado con el deseo masculino, creo que es diferente.

Para nosotros, la mujer es un “deseo-fin”, mayoritariamente las deseamos como un fin en si mismo, que muchas veces deriva en otros proyectos ó deseos menos desarrollados en nosotros como el de tener hijos ó armar una familia.

En tal sentido, no creo que vengamos de dos planetas tan diferentes como “venus y martes” como dice un libro, pero sí tenemos esta diferente forma de vivir y tramitar el deseo. El cual nos hace vivir las relaciones también de manera diferente.

Tan diferente que de poderla comprender y aceptar, tal vez, mejoraría el conocimiento de cada uno de nosotros, la posibilidad de combinación entre ambos sexos, la felicidad y bienestar de todos.

Pintura Toulouse Lautrec "El beso".

19 comentarios:

Jime dijo...

Touche!

Por este motivo alguna vez hable sobre el "milagro de la vida" ;)

Agregaria que los hombres, a veces, se "enganchan" -participan concientemente- en formar parte de ese proyecto "como-medio" de su pareja, para obtener su "como-fin" o al menos para no renunciar a él, y luego sobrevienen las crisis (una amiga mia con PH 2 en sus venas, despues de leer este parrafo me diria, cuando queres ser criptica, te sale genial!, queres que ademas se te entienda o solo queres expresarte?!)

Tenes hijos Ricardo?, lo unico que puedo vislumbrar con "certeza" (si se me permite la expresion) es que has recorrido gran camino en la senda del crecimiento personal.

Aclaracion: te digo lo mismo que Ximena, no estas obligado a responder!... no nos olvidemos que nos miran por tv!

Natalia, la capricorniana alegre dijo...

¿El título de tu blog es acerca del "gran" malentendido? Siempre sostuve que el problema de las mujeres cuando decimos que no hay hombres es porque buscamos lo que nosotras consideramos lo que debería ser un hombre. Es decir, una ilusión total. Los hombres piensan de manera distinta a las mujeres. Y ahí viene el malentendido.

Los hombres, en general, son bastante directos y suelen decir lo que piensan y sienten. Las mujeres, casi nunca. Y como enroscadas que somos, enroscamos lo que dicen ellos. Terminamos por hacer una interpretación trasnochada acerca de cualquier estupidez que el susodicho haya mencionado al pasar.

No importa la etapa de la vida. A las mujeres nos meten en la cabeza desde los juguetes (fíjense en la juguetería el sector de las nenas y el de los nenes), que el hombre es un medio para conseguir marido-hijos-sustento-protección-etc. Cuando te viene el deseo del hombre-fin entra en conflicto con el mandato que tenés incorporado bien adentro. En vez de disfrutarlo, terminás sufiendo como una loca por trasnformarlo en hombre-medio. Aunque ni siquiera lo estés buscando. Es como una especie de culpa o algo así.

En fin, es una cuestión circular con difícil solución. Todo esto te lo cuestionás cunado sos más grande porque pensás un poco más, te ponés más pretenciosa y te importa menos el "contigo pan y cebolla". Y además es mucho más complicado conseguir un hombre-medio.

Saludos

Mara Hitters dijo...

Hola Ricardo, voy adecirte una vez mas que te leo y me gusta leerte, pero ultimamente hay algo que me perturba muuuuuuucho y son tus "comillas" me vuelven loca! hace que todo lo tome con pinzas. Bueno...es solo un comentario con buena onda. Saludos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Ricardo dijo...

Ups, voy leyendo los primeros comentarios y veo la punta de un iceberg, que da para mucho este tema. Que me encantaría hacerlo en tiempo real, y que bueh, trataré de ir ampliando, aclarando con tiempo.

Mara, gracias por tú observación. En algunos casos estoy reemplazando con comillas títulos que son creados por mí como "hombre-medio" "hombre-fin" que sintetizan conceptos mucho más amplios y que de no ponerlo bajo esa forma terminaría confundiendo, y en otros, con palabras figuradas como hombre "vestido". En cualquier caso, aún siendo necesario ó correcto, puede ser molesto como vos decís, asi que lo tendré muy en cuenta. Lo único que lamento es que las comillas no te hayan dejado opinar. Por mí y por vos, me encantaría que puedas ver las cosas más allá de las comillas, que las comillas no te hagan perder el bosque... porque siempre tendremos cosas que visualmente no nos gusten, pero sería una pena perdernos el resto. Asi que cuando quieras dejame tu opinión, y sabés también, te super valor y aprecio, de corazón.

Azul dijo...

Ups. qué interesante lo que decís! Nunca había pensado asi la situación como "hombre-medio" "hombre-fin" en cuanto a la forma de desearlo y todas las situaciones derivadas. Todavía lo sigo masticando... buenísimo!

Ricardo dijo...

Jime, yo te entendí, criaba peces. Si no me equivoco, cuando decís PH2en las venas estás hablando de una mujer ácida, no?

Jime dijo...

Ufff!, que bueno, me ahorras de tener que explicar lo que quiero decir!

Efectivamente... estilo que poseo y con el que simpatizo (deformacion profesional).

Magah dijo...

De manera salvaje, natural, la mujer es un medio para el fin de la conservación de la especie humana.
La hembra desea tener cría, en algún momento se hace imperioso y allí busca instintivamente al macho para el objetivo en si.

La hembra está marcada por tiempos biológicos para cumplir con ese fin, así, una urgencia natural la empuja a la búsqueda, solo considerando el deseo de por su cría y no el propio como mujer-persona-racional.

Una vez culminada esa tarea, el hombre medio, que no se convierte en fin a la elección de la mujer, es descartado para salir a la búsqueda de ese hombre deseado desde otro lugar menos salvaje y más racional.

Así llegamos, como mujeres conectadas al deseo de hallar ese hombre fin, y como decís, vemos un universo significativamente reducido, no solo por nuestros propios criterios de elegibilidad, sino también por que muchos de esos “hombres medio” son ahora “hombres fin heridos”, justamente por nosotras mismas, de quienes ellos huyen en el afán de no volver a ser lastimados, generando una corteza infranqueable para que no lleguemos a tocarles la emoción.
Claro que también he generalizado, habrá excepciones, pero el minúsculo universos de hombres al que me refiero, sangra por una profunda herida y suele pasarnos facturas que no nos son propias, salvo por la generalización al género y una conducta repetida en el mismo, al cual nos venimos refiriendo.
Las mujeres que buscamos a ese hombre fin, no nos conformamos con hombres que anden buscando mujeres medio para disiparles una soledad que no soportan, y que nos convierte en objetos, lo cual sigue reduciendo el universos de hombres elegibles.

Ufff, lo peor es que esto es un 30% de los pensamientos que me ha generado este tema.
Se amplia, se ramifica cuanto mas lo pienso.

Anónimo dijo...

Hermoso beso! Sin medio, y ojala en otros terminos tampoco sin fin. Sabiendo muy bien que el termino medio no se encuentra en el centro, sino en los márgenes, en la periferia, allí donde, como no hay cosa alguna escrita, cada cual, si lo desea y puede, inscribe en el lenguaje de su deseo lo que le guste a su historia. Tengo tantas ganas de que sea magia!

Anónimo dijo...

Y definitivamente me gusta el hombre que tiene una pasiòn, algo que lo mueva porque si, por que no? Y sorry, que me corte de tanta culpa femenina, pero a mi si me toco encontar tipos que - obvio como excepciòn de regla quizas? - me vieron como medio para sus propio proyecto material o psico. Sigo creyendo en la magia, sin palabras!

Monica dijo...

uuuuaaaauuuuuuu !!!!!!!!!!!!!!!
No habia pensado eso del hombre-medio y hombre-fin. Coincido en que generalices aunque no me incluyo en ello. Tuve la suerte como Ximena de empezar una relacion sin ninguna expectativa, ni proyecto ni nada, solamente por las ganas de estar juntos. Aun hoy lo seguimos estando, con montones de altibajos compartidos porque como una no utiliza a su pareja como medio, no hay a quien echarle la culpa de lo que no funciono, exceptuando asi misma o a la pareja en si....se entiende ????
...Sigo sorprendida de la cantidad de amigas que tengo y tuve que ubican al hombre , casi como un objeto, del cual hacen uso y abuso a su necesidad y si ademas les brinda un poco de cariño....pues combo completo y agrandado....
Añado preguntas intimas , por supuesto a su criterio queda el contestarlas....estas en pareja ???? tenes hijos ????
besos.
Moni

Ricardo dijo...

Bueno, en primer lugar, me hacen preguntas personales. Se ve que les genero intriga, pero no se las voy a contestar.
No tengo problemas en hablar de mí, creo que hasta me gusta. Pero si lo hiciera, creo que perjudicaría lo que escribo, porque estarían pensando si lo dije por esta ó tal otra situación personal, y creo que es mejor que en todo caso piensen en lo que escribo, más allá de quien lo hace ó qué le pasa a quien lo escribió.

De todas formas, si quieren me pueden preguntar qué pienso, qué siento, que me parece, pero no cuestiones personales que de nada le servirían porque tampoco dicen tanto como creen.

Por otro lado, les digo que nunca quise ser medio de nada.
Que quiero ser fin, quise elegir y que me elijan por el placer de compartir. Claro que si en ese camino uno termina siendo un medio para otras cosas mejor.

Muchos hombre aceptan el rol de medio para generar dominio poder seguridad, el que luego se les deshace porque el amor no se sujeta. Ni con comillas ni con pinzas! ja.

Tampoco es fácil relacionarse desde el fin, porque suele ser muy variable, tan variable como el deseo...

tiziana dijo...

Magah grax me ahorraste gran parte.
Algo que quiero aclarar con respecto a una parte de tu conclusion, que trascribo:
"Normalmente esto les sucede a una edad donde comienzan a ser menos deseadas que cuando estaban en aquellos años de “procreación” –por decirlo de alguna manera-, y en segundo lugar, al tener claro su deseo encuentran que el “universo” de hombres deseables se ha reducido notablemente".
Un hombre que a partir de los 35 40 años se guia mas por la apariencia mas que por la esencia es de una inmadurez insoportable. A esa edad los deseos cambian, y esa escasez de hombres a la que te referis es justamente debido a lo que menciona Magah, esa cantidad de hombres heridos por nosotras mismas y por una inmadurez generada por una sociedad no evolucionada y compartida cuando somos adolescentes.
Otra cosa que no tuviste en cuenta es que hoy hay un cambio que se esta gestando, un nuevo grupo de mujeres que van primero tras su realizacion personal y despues por la afectiva y familiar y esto a los hombres parece molestarles, parece no gustarles que las mujeres sean independientes.
Son mujeres que dejaron de querer ser objetos de deseo para ser personas realizadas que se encuentran con hombres inmaduros machistas que no han evolucionado y que siguen escudados tras obsoletas tradiciones sociales
Tenes razon RI es un tema que da

Ximena Ianantuoni dijo...

Creo que cuando se busca a alguien "para algo" o "por algo" en general no funciona, siento y me pasó que entregada al devenir, sin esperar certezas, ni incondicioinalidades, ni medios para... apareció el inimaginado gran ammor, que paradógicamente trajo algunas certezas, algunas incondicionalidades, es medio para algunas cosas, y muchas otras ventanas abiertas que está bueno que siempre queden, no?
Pero no es típico?, la mina que sale a buscar el amor de su vida no lo encuentra y se frustra todo el tiempo, y la que sale a divertirse y pasarla bien sin querer encuentra al amor de su vida.

me gustaría Ric que nos cuentes más del universo masculino en próximos posteos,

muy piola todo el intercambio,
gracias

Ricardo dijo...

Concuerdo totalmente con lo que dice Xime. Creo que realmente es así. Sólo que hay que animarse a jugarse por el deseo y a veces este nos juega una mala pasada. Es decir, a veces creemos que está todo mal y es ahí justo donde nos espera lo mejor. Algunos dicen que acercarse al verdadero deseo genera un gran temor y conflicto. Aunque sea paradójico pareciera que fuera así, habría que preguntárselo justamente a Xime..je.

Ricardo dijo...

Ah sí Jime, lo que decís al final de tú comentario es tal cual, siento que viví y recorrí un montón en mi vida.

chiru dijo...

Hola, si bien entiendo lo que decís y en parte lo comparto, la diferencia entre hombre medio y hombre fin me hace ruido. Creo que el lugar desde el que no me cierra es que cuando lo leía me parecía (y esto también puede ser un malentendido) que el hombre medio sería utilizado, como si ser medio pudiera definir una relación, como si las relaciones fueran unidimensionales... Por otro lado, lo de hombre fin me suena a la idealización del amor, un poco al estilo de Hollywood... como si existiera el amor sin el esfuerzo, sin el tiempo, sin las diferencias, sin las distancias, sin los humanos! Porque donde hay relaciones humanas hay "intereses" (tómese en el mejor sentido de la palabra), y si el hombre fin fuera el de ese amor sin intereses, quizás aún exixtiría el deseo de amar y sería un hombre-medio-fin? (como aquel hombre que se busca para satisfacer deseos de amor).
Porque también hay que reconocer que el amor (monogámico, de la pareja) hoy día tambien es un mandato social...
bueno, sólo para seguir pensando! saludos.

Atila dijo...

Me parece que lo más interesante de la reflexión, es que trata del “encuentro” con el otro, buscar encontrarse con “otro”.
Habría que definir que es “objeto de deseo en si mismo” que solo se da en la adolescencia y después de separada con una familia. Desear algo implica carecer de algo, en este sentido estaríamos buscando satisfacerlo mediante algo, en la actual sociedad de consumo donde pareciera que nunca se satisfacen las necesidades, porque siempre aparecen otras nuevas, estamos en problemas… si a eso le sumamos la inmediatez con la que se busca satisfacer la necesidad el problema se agranda impidiendo o dificultando ese “encuentro” con el otro… ¡no hay tiempo!. Creo que Chriru se refiere a eso cuando plantea el tema del tiempo, del esfuerzo, de las diferencias y yo le sumo las dificultades.
Lo que cambiaría es el deseo de la mujer a medida que pasa el tiempo y las etapas (y viceversa), si el hombre elegido en esa primera etapa como medio para formar una familia es solo eso, una vez concretado el deseo o repactan el contrato y también el deseo, o se separan.
Encontrarse realmente con otro es un trabajo grande, es dejarse de mirar el ombligo, dejar de proyectar en el otro lo propio, para sumergirse en algo que no conocemos y que puede ser una aventura más que interesante..

Anónimo dijo...
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