sábado, 30 de mayo de 2009

EL CAMINO DEL INDIVIDUO: APUNTANDO AL DESEO

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En mis charlas filosóficas con Magah por la calle, quise representarle una situación relacionada con la frustración del deseo y le dije: “es como si un cazador le apunta a un pato y éste se le para en la punta del rifle”... Le causó mucha gracia y como suele suceder le inspiró un post en forma poética llamado “El Cazador”.

Luego de leerlo y ver los comentarios, seguí pensando sobre el tema. Tanto desde el lado del cazador como del pato, desde la víctima y desde el victimario, desde el deseo y desde el deseante.

Pensé que existe una tensión necesaria para la existencia del deseo en la cual el ser deseante necesita perseguir su presa, su deseo y es ley natural que algunas veces le sea esquivo.

Que el encuentro total entre el cazador y el pato, entre el deseante y el deseo termina con ambos.

Pensé por un momento al buscador del deseo como un cazador que debe salir en busca de su presa, pero no apuntarle en forma directa porque asi nunca la alcanzará.

El camino hacia el deseo suele ser intrincado, una verdadera cacería, un camino en zig-zag donde cada parte cumple su rol natural.

En definitiva: si te acercás demasiado al deseo, puede que desaparezca. Si le apuntás directamente, que se te escape…
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Imágen Google.

8 comentarios:

Jime dijo...

todo es posible

también podría suceder que el cazador esté demasiado acostumbrado a creer saber que debería suceder en una cacería,

hasta que un pato en lugar de ser esquivo, lo desconcierte,

las formas de llegada al deseo siempre son un misterio, a veces nos resulta con un formato mas familiar, otras no

leo tu historia y no puedo evitar recordar el capítulo XXI de "El Principito", donde hay cazadores y en lugar de patos un zorro... que -desea- ser domesticado y para tal fin necesita de un "ritual", bueno, en realidad esto lo recordé ayer, pero aplica para hoy

con lo que concluyo que:
- ningún cazador conoce todas las estrategias posibles -para esto se requiere humildad en reconocerlo-

- por lo tanto, si bien los rituales son necesarios, eso no quita que puedan ser aggiornados

- y, no deberíamos subestimar al pato

al márgen de esto, esas charlas de caminata son geniales, como dice Oscar Martinez "caminar y charlar me inspira, debe ser porque el ejercicio hace que segreguemos endorfinas" -recomiendo ir a ver su última obra de teatro!!!-

Javier dijo...

Me gustó mucho el final, si te acercás demasiado al deseo este desaparece, si le apuntas muy directo se te escapa. Genial!

Romina E. dijo...

¿q tema? en realidad es algo sumamente cambiante, si dejas de desear ¿que mas da?
Besos

Magah dijo...

Hay un regodeo, un pasearse seduciendo, un mostrarse y mirar, un ir viendo que va tejiendo esa tensión necesaria para el deseo. Cuando se instala esa tensión, donde el deseante es también deseado y el deseado, deseante., el encuentro puede ser un estallido en el que todos hemos sucumbido alguna vez.

Siempre le ponés la razón a mi locura!

Genial filósofo!

Magah

Mai dijo...

Lo que más me gustó fue imaginármelos a vos y a Magah en esa charla filosófica por la calle. Qué retroalimentación!
El post... bueno, me quedo pensando...

Mai dijo...

Ah, Djavan... tremendooo!!!

Ricardo dijo...

Jime, no subestimé al pato en ese comentario. Se podría interpretar incluso que ese pato safó de ser cazado, de que lo maten... Gracias por la sugerencia de la obra de Oscar Martínez.

Si Javier, yo creo que es así. Es un arte.

Romina, no se trata de dejar de desear, sino de tener una buena relación con el deseo...je

Si Magah, puede ser un poco de locura ó experiencia de vida.

Si Mai, nuestras charlas con Magah son muy lindas e intensas. Y Djavan entiende de estas cosas...

Jime dijo...

hasta donde sé, ese pato solo safó de morir, pero creo que en cierto aspecto... fue cazado

pienso en voz alta -asumiendo que no se trataba de un pato suicida o curioso-, por ahí estaba tan deslumbrado por el cazador que consideró que bien valía arriesgar lo único que tenía.

cualquier semejanza con la vida misma, es pura casualidad. ;)