martes, 25 de agosto de 2009

LAS CREENCIAS Y EL PODER

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No es nada nuevo pero me sorprende la vigencia que aún tienen las “creencias” en la formación del Poder.

Pareciera que fuera muy difícil construir sin creer en algo ó en alguien que vaya más allá de lo natural.

En términos personales, afectivos, emocionales, parece más razonable. En términos colectivos, sociales, políticos, resulta complicado.

Estados nacionales que representan religiones, líderes que funcionan como “padres” que despiertan admiración en sus ciudadanos mientras los convierten en “súbditos”.

La historia y la actualidad está plagada de ejemplos, pero creo que nada resulta más emblemático que el caso del imperio Egipcio durante el reinado de Ramses II.

Muchas veces la debilidad de los líderes queda enmascarada en actitudes grandilocuentes basadas en creencias, las que finalmente terminan concediéndole el Poder que carecían en orígen.

El caso de Ramses II es tal vez de los primeros en la historia, puesto que llegó a ser emperador de Egipto con sólo 15 años de edad en el 1.200 AC

Tuvo la desgracia ó la suerte de tener que enfrentar una guerra clave para el Imperio al poco tiempo de asumir.

Esa guerra con los hititas (actual Turquía) lo obligó a encabezar sus tropas y en un episodio poco claro, tal vez por él mismo elaborado, quedó como un héroe que resistió sólo la adversidad hasta que llegaron refuerzos militares y con ellos la victoria.

Luego selló un acuerdo con los enemigos, entre cuyas cláusulas estaban su casamiento con la hija del rey de los hititas.

A partir de allí, llenó el Imperio de creencias acerca de su poder, representadas muchas de ellas en fastuosas estatuas, monumentos y ciudadelas que mandó a construir durante su reinado.

Lo cierto es que el jóven emperador terminó siendo llamado “rey de reyes”. A través de las creencias, de sus actitudes majestuosas, unió al imperio detrás suyo y representó su época más esplendorosa.

Desconozco cuál fue realmente su calidad de gestión -de hecho gobernó más de 60 años- pero sin dudas el sistema de creencias fue un gran sustento, y como todo lo que está sustentado aunque sea en parte en creencias luego se derrumba, la suerte del Imperio estaba echada y en algún momento comenzó su decadencia.

Sus tumbas, sus riquezas, sus ofrendas majestuosas, fueron finalmente saqueadas por los propios trabajadores y artesanos que las hicieron, los cuales previamente habían efectuado tal vez la primer huelga de la historia en reclamo de las pagas que habían dejado de percibir.

Esta historia encabezada por Ramsés II ha llamado y sigue llamando la atención y admiración de todo el mundo. Esa época, sus objetos, sus monumentos –como el de Abu Simbel de la foto-, sus actitudes de vida lujuriosas (cuentan que tuvo más de 150 hijos) hace que se la mire hasta con cierta fascinación.

Pero aquellas creencias que alguna vez sustentaron la fastuosidad y el Poder de un Imperio, en la actualidad duran cada vez menos y se terminan “pagando muy caro”.

Los Estados que encierran visiones religiosas de la vida, mezclados con líderes populistas carismáticos que convocan más por creencias y pasión que por calidad de gestión, forman un combo peligroso que amenaza la paz y estabilidad mundial.

Por eso veo con admiración y encantamiento las historias de fastuosidad, de lujo, y poderío que gobernaron el pasado de la humanidad, pero con preocupación cuando se trata de gobiernos actuales.

Prefiero un crecimiento menos vistoso, menos estimulante y complejo, pero más sustentable y justo en el tiempo, al delirio y pasión que provocan los gobiernos sustentados en la “creencias”, religiones ó personalismos en el Poder que amenazan la libertad, el crecimiento y la paz mundial.


Foto Google.

6 comentarios:

Tony Amesty dijo...

Siempre pensé quien fue el inventor de la religión y con que objetivo......lo cierto es que visto esta evolución religiosa está muy claro, el control del miedo es poder........

Un saludo

Javier dijo...

Es cierto, Estados como los de Irán, Israel, Venezuela, y muchos otros más donde se confunde la religión y el Estado, ó bien son guiados por el personalismo, son una amenaza a la paz mundial.

Luis dijo...

Los Estados que se identifican con una religión ó con una persona, terminan atrasados, sin libertad, y muchas veces envueltos en a violencia.

Magah dijo...

Buenísima publicación Ricardo.
Leía en la mas absoluta concentración, casi devorando el texto, y mientras lo hacía, comprendí lo que desde que te conozco te escucho decir, eso de que inevitablemente, lo político, social, público se relacionan inevitablemente con lo íntimo, espiritual y por ende afectivo.
Mi naturaleza no pudo evitar pasar este breve relato, donde haces de un momento histórico, un buen ejemplo de ambos aspectos, y poner énfasis en la importancia de no deambular entre los extremos, de no apoyar el afecto, los encuentros y desencuentros, en supuestos poderes o cuestiones hasta metafísicas en los que solemos creer para darle cierto ribete fastuoso y de encantamiento a cualquier tipo de relación, que para que sea seria y firme debe descansar y estar apuntalada por determinaciones responsables y deseadas, menos vistosas y mas sustentadas en la realidad.

Muy bueno.

MAGAH

Ricardo dijo...

Si Magah, has hecho un camino inverso. Lleváste lo que digo en política a lo afectivo y también cierra. Yo voy y vengo todo el tiempo desde lo social-político a lo íntimo-afectivo. No hay, no debería haber semejante disociación como estamos acostumbrados.

Victor dijo...

El mito prevalece sobre la razon (Sorel?). Una mentalidad "religiosa" contra la mente racionalista. Es mas fuerte lo que uno cree que los que uno piensa. Lamentablemente, sobran los ejemplos.