martes, 22 de septiembre de 2009

CORPORACIONES: ENTRE EL AMOR Y EL ODIO

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La Argentina fue siempre un país corporativo. Detrás de la corporación política siempre estuvieron un par de corporaciones económicas ó sindicales que se veían beneficiadas por el modelo, pero pocas veces se ha visto una relación tan “esquizofrénica” entre ellas como en los últimos años.

Las mismas corporaciones que apoyaron al gobierno, terminaron por convertirse en sus principales enemigos.

Luego de la crisis del 2001, y detrás del proyecto peronista en el Poder, el apoyo de algunas corporaciones era evidente.

Tenían actividades diversas, pero coincidían en un interés común: “la devaluación” del peso más allá de lo que indicaba el mercado.

La Unión Industrial representada por De Mendiguren, el sector del campo y el grupo Clarín estaban entre los más prominentes.

Esto se vió claramente reflejado en los primeros años del gobierno de Néstor Kirchner, donde algunas industrias, el campo y el Grupo Clarín tenían una postura casi alineada con el entonces presidente.

Las industrias y el campo se veían notoriamente beneficiadas por un modelo que les permitía producir en pesos y vender en dólares.

Por su lado, algunos dicen que el Grupo Clarín logró licuar sus pasivos con la pesificación asimétrica y posterior devaluación que se llevó a cabo esos años…

Pero el “romance” duró poco, en pocos años se pasó rápidamente del amor al odio.

La “pesificación” y la “devaluación” generaron ganadores y perdedores, más como consecuencia de una decisión política que como una derivación de mercado.

Pero como decía, el “amor” llegó a su fin.

Un Gobierno que llegó al Poder en plena revuelta social, donde el lema más popular era “que se vayan todos”, no iba a permitir que nadie “lo corriera por izquierda”, y el modelo compartido con estas corporaciones estaba generando no sólo la ya conocida “asimetría” en la pesificación, sino una asimetría social.

Un gobierno como el “kirchnerista” no se iba a retirar del Poder viendo grupos como el agrícola-ganadero ó algún sector industrial ligado a los “comodities”, ingresaba a la Capital del país a comprar inmuebles y autos importados como caramelos luego de cada cosecha y/o exportación.

Fue allí que decidió aplicar un sistema que “barriera” con los “privilegios” que la devaluación les había previamente otorgado, y aplicó retenciones en porcentajes que sumados a otros impuestos, son cuestionados por confiscatorios.

Esta actitud confrontativa, tendiente a recuperar el discurso “igualitario”, hizo que se desencadenara una serie de medidas que terminaron por enfrentar a muchos sectores productivos del país con el gobierno.

Bajo ese marco, el grupo Clarín ya no necesitaba seguir pagando viejas “deudas”, y mucho menos, seguir defendiendo en sus multimedios lo indefendible, algo que irritó a su ex aliado en el gobierno.

De esta forma, se llega al actual debate sobre la "Ley de Medios", que más allá de sus bondades y defectos, es parte de esta especie de lucha entre corporaciones que antes eran aliadas y ahora son enemigas.

En menos de seis años, con la única excepción del sindicalismo, las corporaciones que más apoyaron al partido de gobierno se convirtieron en su principal “enemigo”, preanunciando que los últimos años del kirchnerismo gobernante estará signado por esta lucha.

Mientras tanto, los ciudadanos miramos atónitos una pelea de la que la mayoría somos ajenos, y en otros, la indiferencia y desinformación hace que ni siquiera comprendamos de qué se trata... Apareciendo la controvertida resolución 125 y el actual debate por la Ley de Medios oficialista como actos aislados, inentendibles e inoportunos de alta confrontación política y social.

Por eso, considero muy importante que como ciudadanos estemos informados. Porque es necesario que alguna vez podamos votar representantes que estén más allá de la representación corporativa. Que sancionen leyes por convicción y no por una eventual conveniencia ó desavenencia política.

La pasión, el amor, el odio, son sentimientos naturales en el ámbito personal, pero cuando son llevados en crudo a la labor política y tomados como fundamento de la sanción de leyes, estamos en un grave problema.



La pintura es de Torres García.

5 comentarios:

Jime dijo...

no estoy de acuerdo, alli no hay ni pasión ni amor ni siquiera odio

hay negociaciones, conveniencia, ira y ambición, sentimientos bastante diferentes,

Clarín y companía pagaban para mantener esa "relación", el problema surgió cuando habiendo faltante en la caja la cuota pasó a ser insuficiente para el gobierno

como dice una amiga, prostitutos somos todos, pero a veces podemos elegir a que clientes atendemos

Dany dijo...

Hasta hace tres años, el grupo Clarín apoyaba al gobierno. No sé qué pasó en el medio pero la cosa cambió radicalmente. Coincido que no es bueno discutir legislación bajo este contexto, aunque en algún momento se tendrá que hacer porque hay una tendencia monopólica que cambiar. Saludos

Javier dijo...

Estoy en contra de todos los monopolios igual que vos. Aquí no está en juego tanto la libertad de mercado como la de expresión, lo que no se puede es debatir en estos términos de amigos/enemigos y llevar esas formas al Congreso. Son leyes que deben ir más allá de un gobierno ó una eventual relación entre medios y política.

Lucía dijo...

Coincido con la importancia de estar informados. No podemos seguir confiando en las cacerolas como recurso de control a quienes nos gobiernan. Cuando las cacerolas suenan ya suele ser demasiado tarde. La informaciòn y la participaciòn ciudadana activa no se deberían relegar hasta el momento pico del conflicto, como nos está sucediendo en este momento. Y la información no aparece sòlo en los diarios; se ve en la calle, en los locales que cierran cada semana, en la cuenta del super que miramos con estupor, en los nuevos hàbitos de seguridad que tuvimos que aprender. La informaciòn surge de ver còmo un chico de edad escolar no tiene ni idea de cómo se llaman los planetas pero sabe los nombres de todas las bailarinas de tinelli (y esto no es culpa de tinelli). Mmm me puse en maestra ciruela, basta por hoy.

Maisa dijo...

Yo reparo en la música... qué sublime melodía! Tiene belleza, dulzura, melancolía...
Una hermosura!