miércoles, 24 de febrero de 2010

SALIO EL SOL...


Sí, salió el sol, pero qué nos dejó el temporal?

En las entradas anteriores hablé de los aspectos políticos del tema, ahora que ya salió el sol quisiera verlo desde otra perspectiva.

Hace un tiempo escribí un post también que se llamaba “después del temporal”, en consonancia con el tema de Ivan Lins que lleva su nombre y que ahora puse de fondo.

Creo que como la naturaleza, todos sufrimos “temporales” en nuestras vidas. A veces hasta se nos inunda la cabeza… el tema es ver luego qué pasa, si nos dejó alguna botella, algún mensaje para tratar de descifrar.

Si lo analizan literalmente, el primer mensaje que nos dejó este temporal es un reclamo de la naturaleza. Los temporales suelen reclamarnos lo que hemos olvidado. Nos recuerdan que la naturaleza existe, que somos ella y que no debemos intentar escaparnos.

Reparen en el hecho de que las mayores inundaciones se dan en los lugares donde más la hemos ignorado.

La Av. Juan B. Justo es el "epicentro" porque allí se tapó un arroyo –el Maldonado- con el asfalto de una avenida. El otro lugar es la Boca y Barracas porque allí estaban los “bañados”, las playas de Bs. As. donde ahora hay un estadio de fútbol.

El segundo mensaje es que a la naturaleza no se la puede ignorar. Como tampoco podemos ignorar la nuestra como seres humanos.

Pero en términos prácticos qué significa? Pienso que la naturaleza de las personas no se las puede cambiar, ni ignorar tapándola con asfalto. En todo caso acompañar, aceptar ó rechazar.

Que la agresión debe salir, sabiendo que luego la vamos a volver a recibir transformada.

Que nuestra energía vital no debe ser cuestionada ni diezmada por nada ni por nadie, simplemente porque mientras estamos vivos es inevitable para todos que fluya, y si la tapamos, la alteramos, tarde ó temprano vuelve a fluir.

Asi como donde hay un rio no debe haber una Avenida, donde hay un tipo de energía vital no puede haber otra. Somos un tipo de naturaleza y no la que querríamos ó esperan los demás de nosotros.

Es decir, con la naturaleza, sea humana ó natural, sólo podemos aceptarla, seguir y acompañar sus movimientos, disfrutarla, asociarnos para aprovechar mejor sus frutos y energía, pero nunca ignorarla ó quererla "sepultar bajo el asfalto". Tarde o temprano nos volverá a recordar que somos parte de ella.

Nos volverá a recordar que lo único que podemos hacer es elegir “el lugar” donde queremos vivir… y no es poco.


La foto es mía.

4 comentarios:

Sonia dijo...

Todos llevamos alguna tormenta interna, lo esencial, lo primordial es saber en que momento sacarle fuera.
No vaya a ser que sin querer lastimemos a alguien!
Todo lo malo que esta dentro debe salir, de alguna manera, prefiero eso de salir a correr antes que gritar o mostrar mi mal humor!
Ademas, visto desde otro lado, debemos cuidar mas nuestros espacios naturales, son nuestros y nuestro futuro, tambien la naturaleza se enoja con nosotros, porque la subestimamos!
Bss Ricardo,que tengas un buen dia!

Santiago dijo...

Si ese "lugar donde queremos vivir" lo entiendo en un sentido amplio. Lugar psiquico, físico, de cómo encarar nuestra vida y energía natural. Uno la puede moderar, intercambiar pero no ignorar. Buena la interpretación cuando uno piensa que todo cae del cielo.. valga la redundancia por el temporal..

miralunas dijo...

cuando pensaba que a veces, no podemos elegir el lugar dende queremos vivir..., santiago me aclaró el concepto y entonces, si.


igual, yo vivo donde quiero.

buenos aires e mi lugar.


saludos, ricardo!

Beatriz.- dijo...

"Los temporales suelen reclamarnos lo que hemos olvidado"

tanto los temporales del alma como de la naturaleza nos recueda queines somos, o lo que fuimos...

somos un todo con la nada, y la nada se hace un todo...

las tormentas también son para contemplarlas, como también un lindo amanecer.