jueves, 18 de marzo de 2010

LOS MEDIOS Y LA REALIDAD

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Veo cada vez con más frecuencia una crítica a los medios en general, y a los periodísticos en particular.

Argumentan que no representan la realidad, que la deforman, que desinforman, que brindarles atención empobrece nuestra vida particular, etc.

Adelanto que no estoy de acuerdo.

En primer lugar pareciera que ahora la “moda” fuera criticar al periodismo. Para hablar con más propiedad diría que es la “megatendencia” del momento siguiendo el criterio de John Naisbitt. El que en su famosa obra que lleva el mismo nombre, decía que la información es un circuito cerrado de recambio permanente y necesario que generaba una megatendencia. Como si con el tiempo nos aburriéramos de mantener la misma tendencia y necesitáramos cambiarla de cualquier forma.

Y digo “moda” porque en los noventa el periodismo era algo así como sinónimo confianza y compromiso institucional. No era el cuarto sino el “segundo poder”, llegando a ser el más confiable que tenía el país, cumpliendo incluso tareas de investigación que la Justicia no hacía.

Siempre recuerdo el caso emblemático de José Luis Cabezas, que como simple foto-reportero pudo con su cámara desnudar un entramado de intereses que le costó la vida, pero que también nos dejó mejor informados como sociedad.

Pero de repente algo cambió, ahora todos critican a la prensa en cualquiera de sus formas.

Qué ha pasado entonces? Cambió la megatendencia? Nos aburrimos de los periodistas que hasta hace poco eran casi lo único en lo que confiábamos?

Creo que la caída tan abrupta en la consideración de gran parte de la sociedad obedece a la decepción de haber confundido empresas de medios con periodistas.

Esa desilusión hizo que “todo lo que sube baje” y en este caso, baje con la misma fuerza con la que subió.

Existen pocos periodistas que pueden trabajar en forma independiente y con total libertad, porque la mayoría son dependientes de empresas de medios que de alguna manera los condicionan.

Pero esto no es noticia. Siempre fue así. Digo, no es que me guste que esto suceda, pero es parte de una realidad. Una realidad de la cuál sólo podemos salir medianamente bien parados, mejor dicho, bien informados si lejos de alejarnos de los medios, el periodismo y la información nos acercamos y diversificamos.

Esto implicaría no ver menos noticieros, ni escuchar menos radio ni leer menos diarios como pregonan, sino al contrario, diversificarlos y formar cada uno de nosotros el criterio que creamos nos acerca mejor a la realidad.

Porque como toda empresa ó tendencia política, más allá de sus “ideales” tienen sus intereses, con lo cual la mejor información que podemos tener surgirá siempre del armado de un “rompecabezas” compuesto por las piezas que nos brindan la pluralidad de medios y tendencias.

Es por eso que sabiendo esta situación. Sabiendo que los medios son empresas, que tienen intereses, que los periodístas de una u otra manera siempre tienen condicionamientos editoriales, los medios siguen siendo tan importantes y necesarios como antes. Los que debemos cambiar la forma de elaborar la noticia somos nosotros, los ciudadanos.

Ya no podemos tomar la noticia como viene, debemos elaborarla, digerirla, cotejarla.

Tal vez lo más cierto es que “estamos llenos de noticias y carentes de información”. ¿Pero acaso eso nos permite darnos el lujo de vivir apartados de la realidad?

¿Cultivando solamente nuestro mundo personal podremos prescindir de esa otra realidad externa, pública, social con la cual interactuamos y estamos condicionados día a día hasta en nuestras vidas privadas?

Es por eso que sigo pensando que la labor periodística es fundamental.

Que los medios, como toda empresa, lo mejor es que trabajen en competencia y con diversidad de fuentes y opiniones.

Que la competencia tanto en la economía como en la información finalmente genera liberad. Y la libertad junto con el derecho a la información son los principios básicos del crecimiento personal y social de un país.
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El cuadro es de José Gamarra.

2 comentarios:

Sonia dijo...

Si Ricardo, lamentable ver que algunos periodistas que antes se comprometían con la realidad, con los hechos, con su mirada, se vean obligados a seguir la corriente que le imponen la "empresa" a la que periodisticamente pertenecen.
Hay libertades, pero tambien se ven limitados por el que dice, esta nota va, esta no!
Esta conviene, esta no.
Y asi estamos.
En casa compramos varios diarios, no nos quedamos con uno, leemos todos y sacamos nuestras conclusiones de cual se acerca mas a la verdad y a los hechos reales.
Bss. y gracias por pasar y comentar en mi casa.

Santiago dijo...

Sí, es tal cual, hay mucha confusión entre empresas de medios y periodismo, eso creo, perjudicó a los dos en la consideración de la gente que les cree menos que antes, ó al menos, les dan menos importancia, pero esto también pasará. Abrazo.