viernes, 26 de marzo de 2010

SUBEN LOS PRECIOS Ó BAJAN LOS SALARIOS?

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La alternativa parece poco relevante, sin embargo, según la opción que adoptemos estaremos explicando la inflación de una manera diferente.

Los que la explican por la" suba de precios" –como lo hace el Gobierno- están poniendo el énfasis en una actitud por parte de la “oferta”de bienes y servicios.

Es decir, están buscando en la actitud del productor, intermediario ó vendedor la culpa ó el “chivo expiatorio” del proceso inflacionario.

En cambio, quienes sostenemos que hay una depreciación del salario, explicamos la inflación desde el lado del valor de la moneda, es decir, de la política monetaria del Gobierno.

Es que ya desde la devaluación del peso en el 2002 hay un sector importante de la sociedad y del Gobierno que entiende que “jugar” con el valor de la moneda es una buena estrategia económica sin costo alguno.

Son los que hablan de un "dólar competitivo", ó de modelo productivo con altas tasas de consumo.

En realidad lo que ocultan es la expansión de la base monetaria por emisión.
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Este es para mi el dato de mayor relevancia y complejidad: la posibilidad que tiene el Estado de emitir moneda.

Lo que ha venido sucediendo en estos años –según mi parecer- es que el Gobierno ha utilizado la política cambiaria como un instrumento de aceleración económica.

Mientras Brasil, Chile y Uruguay dejaron "flotar" su tipo de cambio según el mercado y el valor del dolar cayó frente a las monedas nacionales, en la Argentina pasó lo contrario. Se desoyó la señal del mercado mundial y se lo sostuvo alto con las compras que el Banco Central realizaba en base a emisión monetaria. Claro que esta emisión explica también las altas tasas de consumo actuales alentadas por la inundación de billetes en el mercado.


En cambio los países mencionados aceptaron la devaluación mundial del dólar en sus economías porque tienen sistemas más libres, competitivos y cercanos al mercado, y además y por sobre todas las cosas, comprendieron ya que las exportaciones no dependen sólo del tipo de cambio sino también de la inserción que tenga el país en el comercio internacional, las reglas de juego claras, seguridad jurídica, expectativas, confianza, inversión, tecnología, etc.

La Argentina siguió y sigue creyendo que el crecimiento y las exportaciones se basan en una moneda local débil, al que suelen llamarle “tipo de cambio competitivo”.

Lo que no dicen y tal vez no se visualice tan claramente, es el costo de esta medida que debilita directa ó indirectamente en forma permanentemente la moneda nacional.

Es que cuando se devalúa la moneda, lo que se está haciendo en realidad es depreciar también el poder de compra, y por lo tanto, los salarios.

Entonces si el proceso inflacionario lo encaramos desde esta perspectiva, no veremos al carnicero ni al productor como el principal responsable de la inflación, sino a un Gobierno que utiliza la política monetaria para debilitar la moneda, debilitando consecuentemente también el salario por encima de los aumentos acordados.

Si lo vemos así, no sólo encontraremos que la culpa de la inflación no la tiene el productor sino que el principal responsable es el Estado y sus políticas. Y peor aún, que este proceso inflacionario va siempre acompañado de un gran déficit fiscal.

Ser deficitario es una tendencia común a todos los Estados pero en el caso de la Argentina parece endémico, crónico y nos condena a un recurrente proceso inflacionario.
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Habría entonces que recordar a Alberdi cuando decía que la fortaleza de una Nación radica en la fortaleza de su moneda...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Couldnt agree more with that, very attractive article