domingo, 2 de mayo de 2010

CON EL ALMA LLENA...

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Así volví del recital de Caetano Veloso en Bs. As.
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Cuando un show es en la calle, puede que esta circunstancia conspire a favor ó en contra. Esta vez fue a favor.

Hace apenas un par de meses lo había visto cantar en un teatro, algo supuestamente ideal por la comodidad y calidad del sonido que supone, pero cuando el lugar es público y gratuito se produce otro fenómeno, otra energía.

La Av. Sarmiento que separa el “Zoo” de la actual “Feria del Libro”, se vió colmada por una heterogénea multitud de más de 45 mil personas, que suponía, haría recurrir al artista a sus más rítmicos, pegadizos y populares temas. Sin embargo no fue tan así.

Caetano empezó el show directamente con un tono intimista y calmo que desafiaba el fenómeno de masas, apelando a la parte más íntima de cada uno y lo logró.

La reacción sorprendió, el público se plegó a ese estado casi “zen” acompañando con un profundo y sentido silencio que servía de marco para el despliegue del lado más sensible y sutil del autor.

Una noche inusualmente cálida para esta época, que hasta el olor “salvaje” que salía del zoo junto con algunas hierbas traídas de otras latitudes parecía acompañar.

El propio Veloso manifestó su enorme orgullo y emoción de estar tocando en las calles de Bs. As., marcando la diferencia con una sala, y sonaba creíble. Porque se lo vió con una concentración y sentimiento que hacía mucho no veía en un músico con tanta experiencia y recorrido internacional que le viene costando cada vez más dejar lugar a aquel “dulce, improvisado e irreverente bahiano” que conmovió los setenta con su visión amorosa y al mismo tiempo comprometida del mundo.

En una noche espléndida, con intensas luminarias urbanas que no permitían ver el cielo, pero sí la gran cantidad de gente jóven que con onda relajada, casi hippie se retiraba bailando, haciendo rondas, haciendo suponer que aunque no la veamos, todas las noches son estrelladas...
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Más aún en una noche así, llena de energía, de sutileza, de alma...
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La foto es de Clarín.

9 comentarios:

monica dijo...

Lastima que no pude ir !!!! Los genios producen genialidades tambien en la gente...

Paola dijo...

Fantástico! Es otra la energía que se da en un recital al aire libre... mejor aún si se trata de alguien q sabemos, te gusta tanto!

miralunas dijo...

confiaba en que usté me lo contara!

anoche, casi en desconsuelo, escuché con auriculares, para mi sola, tantos de sus cantos!

pero es que ella vino con sus 4 años a invitarme: me llevás a tomar un helado, abuela? vemos Monster Inc, abuela? y ya caetano quedó para despues, en ese ratito que le robé a daniel.


asi que: gracias, Ricardo!!

Santiago dijo...

Fui y me encantó! Me dejó en un estado como diría, de gracia, ó de gracias!

Cristina dijo...

Qué bien nos lo cuentas... Se siente la magia de ese encuentro. Adoro a Caetano.
Un beso

Ximena Ianantuoni dijo...

¡bellísimo relato!!, cuánta emoción, cuánta intensidad,
beso enorme!!

Javier dijo...

No estuve allí pero conozco a Caetano y el clima lo relataste tan bien que me lo pude imaginar y sentí saudades. Abrazo!

Emilio dijo...

Muy bien elegidas las palabras en tu relato para transmitir tanta belleza que nos regaló Caetano !

Ricardo Fasseri dijo...

Gracias gente! leerlos a uds. me re-llena el alma!