martes, 1 de junio de 2010

EL ARTE DE CONDUCIR

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Cuando decimos conductor podemos pensar en la persona que conduce un auto, un equipo de fútbol, un programa de radio ó en un presidente.

En todos ellos se destacan las condiciones de guiar, de llevar el rumbo, el sentido, pero el conductor debe tener otros atributos más importantes.

En primer lugar, debe conocer bien a quien conduce.

Además, debe saber mucho del mismo, de su temática, del lugar ó de las personas que va a conducir.

Pensemos por ejemplo en la figura de conductor de un Presidente. Podría gobernar bien sin saber nada de economía? O cómo piensa y sienten los habitantes de alguna provincia? O sin haber conocido el mundo del trabajo ó la riqueza? Creo que sería imposible.

Pero hay algo que me parece más importante aún: el conductor debe saber “abrir el juego”.

Debe poder transferir parte de su protagonismo al conducido.

Tendemos a destacar el rol “fuerte” del conductor, el poder y admiración que despierta casi como atributo masculino, pero no “el arte de conducir”. En él justamente se ve en la capacidad de transferir parte del protagonismo al conducido, y para eso debe conocerlo bien.

Esto se ve muy claro en el fútbol, donde el jugador conductor distribuye el juego, crea las mejores jugadas, pero no necesariamente es quien hace el gol.

En los medios sucede lo mismo, un buen conductor casi logra desaparecer ante una buena entrevista, y el entrevistado pasa a ser el verdadero protagonista del programa.

En la política debería ser igual. Un buen presidente en algún momento debe dejar de ser el protagonista principal.

Debería lograr que no se hable tanto de él como de los logros de la sociedad que conduce.

Parece un poco utópico, no? pero cuando los países comienzan a funcionar bien eso sucede… A punto tal que algunos ministro de economía –por ejemplo- pasan a ser desconocidos para la mayoría de la población.

Conducir entonces no es sólo un acto de poder, de fortaleza, de visión ó de rumbo. Es también un arte sutil, intuitivo, casi mágico que tiende a hacer desaparecer el protagonismo del conductor en los logros del conducido.


La foto es mía.

3 comentarios:

Marce dijo...

ya me lo dijo una amiga allà por los 80:"para conducir gente,hay que saber a dónde se va...-"
será...?

monica dijo...

Es muy cierto. Solo la experiencia, la madurez; le permiten liberarse de la obligacion de ocupar el foco central, y sobre todo no perder de vista cual es el objetivo principal. (ese mismo problema se ve en los trabajos de equipo)

Javier dijo...

Conducir es central no ser el centro. Muy bueno lo que escribiste!