jueves, 10 de junio de 2010

RETRATO EN BLANCO Y NEGRO.

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El título del post me recuerda a un emblemático tema de Chico Buarque y Tom Jobim. Una foto contrastante, sin matices ni colores, sólo opuestos. Blanco ó negro.

Así veo el enfoque que se le está dando a la realidad argentina del día a día.

Sucede con la prensa, donde existe una marcada polarización entre quienes son oficialistas y viven en lucha permanente contra cualquier medio del grupo Clarín, y los que son parte de ese grupo o la oposición, que no pueden ver, leer u oir nada positivo en la gestión de Gobierno.

En el medio de los “medios”, valga la redundancia, no quedó nada…

Cuesta encontrar periodistas ó empresas de medios que tengan una posición no digo objetiva pero sí ecuánime.

Este clima de polarización se vive en todos lados, hasta se extendió a la interpretación de la fiestas populares.

Mientras algunos vieron con fervor y alegría las del bicentenario, ó hasta el propio mundial de fútbol que está por empezar, otros los denostan comparándolos con hechos trágicos del pasado, ó con algún tipo de enfermedad colectiva que por sí sola fuera capáz de explicar algunas de las frustraciones de logros colectivos.

La realidad, creo, está en otra parte. Está llena de colores y matices, y normalmente tan repartida como personas la miren.

La guerra entre los medios y el gobierno no es tan mala. En definitiva recuperamos la posibilidad de un periodismo que investiga y genera debate, el conocimiento de que son empresas con intereses y una opinión oficial que muestra otra visión de esa misma realidad que la complementa. Está faltando un espacio en el medio de los medios, pero ya surgirá y tendrá mucho éxito.

Los festejos, sean patrióticos ó deportivos, no son la causa de ningún mal, ni explican por sí mismos la falta de logros colectivos. Si así fuera, países como Brasil con sus carnavales y fiestas populares permanentes deberían parecerse más a Haití que una potencia mundial.

No veo nada comparable con el pasado, ni raro u oscuro detrás de esas fiestas ó eventos populares. No son culpables ni explican nada.

Entiendo que es necesario moderar un poco las visiones extremas, casi fanáticas de la realidad, mismo que se presenten suavizadas por un tinte intelectual.

Ver que la realidad más compleja, más rica, con muchos colores y matices es el paso necesario para poder "pintar un buen cuadro". De lo contrario, iremos hacia a la mirada única, siempre sesgada, extrema, infértil, que lejos de conseguir los logros deseados nos condena a repetir historias de polarización y violencia pasadas.

Historias verdaderamente trágicas de confrontación y muerte que en nada contribuyeron a nuestro bienestar y crecimiento como personas ni como sociedad.

En definitiva, la realidad se parece más a un cuadro de Andre Lanskoy que a un retrato en blanco y negro…

2 comentarios:

Martín Pato dijo...

coincido con tu apreciación de la realidad Ricardo! muy claro lo que escribís y de una sensibilidad muy sana! Saludos!

Santiago dijo...

Ricardo, me gusta cuando escribís con este enfoque porque siguiéndote se que además tenés ideas y propuestas muy firmes, muchas de las cuales no comparto, pero tú forma de sostenerlas y las prioridades que le das al contexto hace que te lea con interés y respeto. Alertar sobre la tendencia a los extremos me parece además muy piola viendo la historia de esta sociedad. Te felicito!