martes, 6 de julio de 2010

¿MUJERES CON MIEDO AL COMPROMISO?

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Es común oir hablar del miedo que tienen los hombres al compromiso, pero no había oído hablar de la misma forma con relación a las mujeres. Pero ayer Infobae publicó una nota en la que hace referencia al creciente número de mujeres que temen al compromiso y deciden vivir sólas.

Como verán en el link al finalizar esta entrada, los especialistas explican los diferentes casos que ven en su labor profesional.

Más allá de las experiencias traumáticas personales y/o familiares que siempre fueron determinantes a la hora de formar pareja, ahora se sumaron el cambio de roles y la creciente emancipación de la mujer.

La mujer ya no necesita al hombre para sustentarse y algunas mujeres no ven en la familia un objetivo deseado realmente.

Por otro lado, parece haber surgido un cambio de prioridades, donde el progreso personal y profesional se ha vuelto también prioritario.

Sin embargo, personalmente creo que más allá de estos cambios culturales y de género siempre hubo y habrá mujeres con dificultades con el compromiso.

En todo caso, la necesidad y los condicionamientos culturales de la época habrán enmascarado más de una vez la situación, pero el miedo al compromiso es humano y no reconoce géneros.

Creo que más allá de las diferentes experiencias, vivencias familiares y personales de cada mujer –circunstancias decisivas pero también tratables- la realidad es que existe en la actualidad un temor a que el compromiso de pareja anule la realización personal e individualidad de sus integrantes.

Tal vez hemos tenido experiencias pasadas traumáticas ó de postergación que puedan explicar este temor, pero no es justificado.

Una buena pareja son dos personas independientes que se juntan para compartir un proyecto en común, pero sin dejar de lado la búsqueda y crecimiento personal ni el placer de vivir esa experiencia en conjunto.

Se unen para compartir y promover ese aspecto personal y no lo contrario.

Cualquier persona que quiera a otra realmente desea verla crecer, realizarse, y en tal sentido el compromiso de pareja no sólo no es un obstáculo sino una plataforma de lanzamiento.

Alguna vez le pregunté a un arquitecto amigo al cual admiro por su gran creatividad y logros profesionales, si la gran estructura familiar que había formado en algún lugar no le significaba un peso a su propio “vuelo” creativo.

Si bien me reconoció que tuvo debates internos, me aclaró que sentía exactamente lo contrario. Que no se podía “volar” muy alto ni llegar lejos sin una buena estructura afectiva de pareja familiar.

Algunas mujeres nos han igualado también en este tema y si bien no creo que sea algo positivo, si lo es que se hable del asunto en la medida que implica la aceptación y sinceramiento de algo que ocurre y que por negarlo no es tratado.

En tal sentido, ante un temor no hay nada peor que guardarlo, porque en la oscuridad de la negación se agiganta y nos deja atrapados.

Porque entendiendo el “miedo al compromiso” como una fobia más –es decir- un temor irracional, sólo queda por ver y sentir que en realidad es un compromiso con el crecimiento, con la libertad, con el amor y no con el sacrificio, la exposición a la “pérdida” afectiva ó la libertad personal.

Claro que se buscará siempre excusas diferentes como para no aceptar este trasfondo y enfrentarlo, incluyendo la búsqueda de relaciones que nos confirmen el miedo, que por idealización nos dejen siempre en el mismo lugar ó no nos permitan avanzar.

No es una buena noticia que algunas mujeres estén sufriendo también este miedo porque complica más aún las relaciones amorosas, pero aceptar y echar luz sobre los problemas reales es el principio de la solución. En el realidad, el único posible…


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La imágen de Google.

7 comentarios:

Laura dijo...

En realidad a mi no me sorprende, pero yo me dí cuenta por la elección. Siempre me enamoraba de hombres que avanzaban hasta ahí en la relación. Cuando cabié la elección me encontré q el problema estaba en mí, que me gustaba me enganchaba mucho con lo que tenía cierto grado de imposibilidad d Saludos

Julieta dijo...

Para mí los fóbicos siguen siendo los hombres. La minas eloquecieron después...ja

Magah dijo...

Acuerdo absolutamente con tu último párrafo y veo el brete en que nos metemos si los dos géneros huìmos al compromiso, mientras también están deseando una buena compañia.
Hay que trabajarse y mirarse y por sobre todo curar viejas heridas, las cuales solemos arrastrar.

Abrazo

Ricardo Fasseri dijo...

Piola lo que decís Laura y muy sabio lo suyo Magah! como siempre...

Poli dijo...

Obvio, complica aún más, y opinar no es sencillo sin dejar afuera miles de variables. Es cierto que si hubo desengaño, miedo queda. Y si hablando de compromiso se refiere a convivencia, más aún. Compromiso viene de la mano de intimidad, y quedar expuesto.
Pero, por otra parte, históricamente el ser humano, sea hombre o mujer, siempre busca el par, el ser que acompaña, la pareja y/o familia...

Blonda dijo...

Coincido en que si ambos géneros huímos ante la posibilidad del compromiso, es bastante improbable que se produzca el encuentro.
No creo que se deba a las prioridades de realización personal. Al menos, no en mi caso. Estoy mucho más de la vereda de tu amigo arquitecto. Un buen respaldo afectivo puedo levantarte unos cuantos metros más del piso que si estás solo (o mal acompañado, lo que puede ser peor).

Sí creo que encontrar un par, un cómplice, compañero y amante es una tarea difícil. Pero más lo es encontrar a uno que esté en el mismo grado de maduración emocional y con las mismas ganas de tirar del carro que el otro.

No es algo sencillo, aunque la mayoría deseemos que lo sea.


Vuelvo más tarde, ya cantan los pajaritos ;)

Ricardo Fasseri dijo...

Sí, yo tb coincido en la difícil tarea de encontrar también a quien tenga un grado similar de maduración emocional y ganas.
En ese sentido, un encuentro amoroso sólido y sustentable en el tiempo tiene algo milagroso.
Bienvenida!