martes, 24 de agosto de 2010

ESTADO, MONOPOLIO Y LIBERTAD...

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La pelea entre el Gobierno y el multimedio Clarín parece no tener fin.

La reciente revocatoria de la licencia como proveedora del servicio de internet de Fibertel, y las que probablemente se tomen hoy con relación a Papel Prensa S.A. lo confirman.

Me parece positivo para un país el desarrollo de grandes empresas, incluso cuando tienen alcance multinacional, pero como lo vengo sosteniendo cada vez que hablo del tema, estoy totalmente en contra de la actividad monopólica.

Lo estuve cuando lo hacía el Estado desde sus empresas, y lo estoy ahora también cuando lo hacen de esa misma forma las empresas privadas. Porque cuando una actividad se vuelve monopólica, sea esta de naturaleza pública ó privada, el primero que pierde es el consumidor cautivo, y luego la economía en general en su dinamismo y competitividad.

Pero estoy en contra de “todo tipo de monopolio”, y no sólo con los que se “obsesiona” ó está en conflicto el Gobierno...

La Argentina tiene una economía muy regulada, intervenida y con una gran impronta monopólica.

Me parece positivo y valiente cada vez que un Gobierno interviene para tratar de evitar que los monopolios nos dejen cautivos como ciudadanos. Siempre recuerdo al juez americano que se animó a ordenar la división de Microsoft en pleno apogeo de la misma.

No me gusta que ninguna empresa privada ó Estado intente adueñarse directa ó indirectamente de nuestras decisiones y libertad de elección.

Pero no me gusta tampoco cuando uno percibe que el Estado toma estas decisiones más como parte de una estrategia política ó de “guerra” con un sector determinado que como parte de una política de Estado a largo plazo.

Si hablamos de desmonopolizar, habría que hacerlo con todas las empresas que se desempeñan de esta forma, incluyendo muchas que ahora están nuevamente en manos del propio Estado que lleva adelante esta decisión.

No me parece bueno tampoco dictar leyes ó resoluciones que están más animadas por una disputa “particular” y coyuntural del Gobierno, que en legislar teniendo como objetivo satisfacer el bien común como parte de una "Política de Estado".

Hacerlo de esta forma puede tener un efecto contraproducente, ya que las normas ó resoluciones que así son tomadas, tarde ó temprano caerán por tener un tinte político determinado y terminan sin resolver el problema de fondo.

En definitiva, tal como lo manifesté cuando me referí a la sanción de la nueva "Ley de Medios", estoy convencido que la solución pasa por sancionar una buena “Ley Antimonopólica” de carácter general, formar tribunales y fiscales especializados en la materia, y convertir la lucha antimonopólica en una Política de Estado que trascienda un gobierno ó conflicto particular, y que se constituya en una prioridad para una sociedad que parece acostumbrada a vivir en una economía muy regulada y concentrada.

Otra vez, estoy de acuerdo con los fines pero no con la oportunidad, metodología y formas, que además de ser poco eficaces, parecieran estar destinadas más a atacar a un grupo económico que a solucionar un problema de fondo.

Cuando así sucede, se corre el riesgo además de terminar afectando la libertad de expresión, las reglas de juego y la seguridad jurídica de una Nación.



La foto es mía.

3 comentarios:

delivery post-crucifixión dijo...

Muy adecuado tu análisis, muy analítico y coherente. Lo comparto plenamente y creo que ese es el modo para plantear estas cosas.

El gobierno con su cruzada anti-papel prensa y sus fines monopólicos utiliza un discurso para generar su propio monopolio. Este SIEMPRE ha sido uno de los grandes males de este país. Monopolios estatales o privados, pero monopolios al fín. Esta mentalidad parece no tener fin.
Eso es lo lamentable,incluso en el comentario de muchos periodistas.

Ojalá cambiemos de mentalidad algún día.

Abrazo!

Santiago dijo...

La verdad es que la calidad de servicio de fibertel me tenía un poco cansado, lo mismo que la parcialidad de Clarín tanto cuando defendió a este gobierno como ahora cuanto lo ataca, pero es cierto tb que no son los únicos que actúan con concentración en el mercado y pareciera que todas las medidas fueran dirigidas hacia ellos, el resto está todo bien y en competencia? Muy bueno tú artículo. Saludos.

Daniel dijo...

No son monopolios ni oligopolios pero como dice Dely claramente la ambición de todos ellos apuntan a eso, a quedarse con el dominio del mercado, de la información, del Poder, de lo que sea. El Gobierno se presenta como el adalid de la libertad pero lo es realmente? Me parece muy buena tú idea de una Ley General Antimonólica y encarar el tema como política de Estado y no como una disputa entre dos intereses contrapuestos. Abrazo.