martes, 10 de agosto de 2010

LA CONTRACARA DEL "MIEDO AL COMPROMISO".

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En esta misma página pueden ver un post que escribí sobre “El miedo al compromiso”. En ella dejaron un comentario muy interesante que plantea la “contracara” de la situación.

Lo hizo “Anónimo Mex” y me dejó pensando… Porque enfoca la situación desde el otro lado. Desde el lado de aquel que necesita del compromiso del otro, de la formalidad, de la ley, del contrato para tener seguridad.

Incluso va más allá. Escribe sobre qué se esconde detrás de ese deseo de compromiso muchas veces hasta apresurado?
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Se refiere concretamente a problemas propios irresueltos que llevan desesperadamente a buscar en cualquier persona un ámbito donde "resolverse", intentándolo a través de un compromiso que le brinde una seguridad que no logra por sus propios medios.
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Incluso menciona la posibilidad de que quien busca desesperadamente comprometerse esté buscando en el fondo evadirse de sus propios problemas, de un "trabajo" personal que no tiene hecho y de esta forma posterga.

Me pareció muy interesante que tratara la “contracara” del miedo al compromiso porque ambos problemas están. Y generan obstáculos para vivir una buena historia de amor.

Pensé cuántas personas se casan, embarazan ó se comprometen como un intento infructuoso de tratar de asegurar algo que por escencia es imposible asegurar.

Esto no deja de lado que el mayor problema que veo en la actualidad tiene más que ver con el miedo a comprometerse con una actitud de crecimiento y construcción del amor que con la necesidad de evadirse de problemas propios, pero el enfoque y aporte de "Mex" me pareció tan valioso que merecía un post aparte.

Vale tenerlo en cuenta porque en realidad el amor tiene como base la libertad, el riesgo, la apuesta, el respeto, la aceptación, y quien así no lo entiende ni siquiera puede llegar a entender a los que por el otro lado padecen la “eterna infancia” de no poder comprometerse. A veces ni siquiera con el sentir. Viviendo disociados: mente y corazón por separado.

Como dice Osho, podés jugar con las gaviotas, pero el día que te lo propongas es probable que ellas ya no bajen a jugar.

El amor no es un propósito, no es sólo un compromiso, no sirve para atar a nadie, es ajeno a la idea de pertenencia. Nadie nos pertenece ni pertenecemos a nadie. Ni siquiera a nuestros padres.

El amor es cosa de adultos, implica un cierto recorrido en la vida, pero es ante todo un acto de libertad. De posibilidad de conectarse con el propio sentir, de la construcción que surge del crecimiento personal y de la pareja.


La foto es mía.

5 comentarios:

Sandra dijo...

Ricardo yo lo que me doy cuenta es que la gente se volvio fria y calculadora, en cierto modo materialista, cuando se habla de sentimientos no existis sos de otro planeta para mi es lamentable que el corazon de las personas este tan endurecido, no creo que sea romanticismo mio nada mas yo creo en el amor aunque crean que soy de otro planeta, es una pena.

delivery post-crucifixión dijo...

Buen posteo, Ricardo. Al igual que el anterior.
Hay una frase de Nietzsche (que no recuerdo ahora en que texto se encuentra) que afirma que "El hombre es el único ser que hace promesas." Es una interesante definición para tener en cuenta. Creo que la promesa y el compromiso en cierto modo van juntos.

Creo que nadie llega completamente "maduro" para ningún tipo de relación. Sea profesional, laboral o afectiva, siempre afrontamos esos compromisos con mayor o menor capacidad, con más o menos experiencia.
No obstante, si a uno le va el desafío el "compromiso" deviene un camino, el compromiso se va haciendo.
Pretender encara una relación sólo por miedo a estar sólo, a no saber resolver los problemas personales, a la larga muestra que ese compromiso fracasa. Y si no fracasa, es porque uno en realidad estaba mucho más capacitado (para esa relación) de lo que suponía.

Hoy en día no hay "reglas fijas", es necesario inventar, elegir. En culquier tipo de elección realizo una promesa, busco un compromiso.
Si falla ese compromiso, buscaré otro. Lo que creo que no se puede estar humanamente des-comprometido. El absoluto des-compromiso es como un atentado a uno mismo. Nos convierte en eternos infantes, en seres inmaduros y socialmente decadentes.

Abrazo!

Anónimo dijo...

...Crear un animal con derecho a hacer promesas: ¿no es esta la paradójica tarea que la naturaleza se ha propuesto en el caso del hombre? ¿No es el verdadero problema que atañe al hombre? ...

La genialogía de la moral, Nietzsche.

MEX

Anónimo dijo...

Fué en un "post" viejo que publicaste, donde hablas del "yuyo" que floreció aprovechando la oportunidad tal vez única para hacerlo, mientras que que otros necesitamos más de todo para siquiera intentarlo...

La foto, genial, la observación... sublime. Aplicarlo en nuestras vidas... ¿imposible?.

MEX

Ricardo Fasseri dijo...

Gracias por tú colaboración Mex! tus comentarios son muy buenos más allá de las posturas de cada uno. Además le hace bien a mi ego que estés leyendo post viejos, pena que los comentarios por ahí la gente lo los lee. Cuando quieras contá algo de vos. Debes hacer cosas muy interesantes. Y de paso, me alegra tb que entrando tanta gente de tú país empiecen a comentar. Bienvenidos! Grosso Mex!