jueves, 23 de septiembre de 2010

EL CASO CABEZAS Y LA INSEGURIDAD...

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Quien haya podido “leer bien" el caso de “Cabezas” y el de “Ramallo”, habrá entendido al menos el 50% de las causas de inseguridad en la Argentina.

Este país no tiene "carteles" conocidos, pero tiene otras formas de asociación ilícita mucho más amplias, irregulares, difusas y tal vez peligrosas.

Son amplias porque podrían involucrar en forma conjunta desde el delincuente común, pasando por la policía, la política y hasta el Poder Ejecutivo y Judicial.

Son difusas porque no siempre las integran las mismas personas. Algunas se retiran luego de un suculento ilícito, y son más peligrosas porque su accionar amplio, irregular y difuso hace que no tengan una identificación precisa para enfrentarlas. Mutan permanentemente en sus formas e integración.

En tal sentido, la inseguridad se ha convertido en un negocio redituable para muchos, que incluye actividades como los desarmaderos, el juego, la droga, la corrupción, etc. y el Estado está en problemas porque ha perdido su capacidad para enfretarlos.

Se puede trabajar modificando los regímenes de excarcelación, que hoy día permiten la libertad condicional hasta a los condenados a cadena perpetua, ó casos menos graves pero que son liberados con un simple informe penitenciario de buena conducta.

Se puede modificar la estructura judicial para que sea más ágil, menos burocrática y eficiente. Incluso mejorar la elección de los jueces para evitar que el “garantismo” termine con las verdaderas garantías constitucionales de todos los ciudadanos.

Se puede modificar el régimen de inimputabilidad de menores, equiparando la edad a los regímenes que por ejemplo aplica la Comunidad Europea, donde predomina la imputabilidad a los mayores de 14 años, evitando que los chicos sean utilizados por éstos para delinquir con impunidad.

Se podrá intentar mejorar el régimen carcelario y hasta reestructurar profundamente los internados de menores para que no salgan peor de lo que entraron.

Y como siempre, mejorar las causas estructurales de pobreza, marginación y falta de educación.

Pero el tema de fondo que se puede "leer" en estos dos casos mencionados al principio, es un tema de corrupción institucional crónica que compromete seriamente al Estado, y está tan arraigado que necesita de una voluntad política muy firme para cambiarlo.

Una voluntad que ni siquiera se avisora en los funcionarios públicos ni en los candidatos de la oposición, porque pareciera que estos temas no se "leen bien" ó es mejor no hablar de ellos... Y nadie exige que sean explicitados claramente en las plataformas de los partidos políticos para las elecciones.

Sin ese cambio, todas las modificaciones mencionadas serán en vano.

La situación planteada en el caso del fotógrafo asesinado José Luis Cabezas así lo demuestra (ver link).

Y muchos, muchos no lo hemos olvidado…
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3 comentarios:

Ezequiel dijo...

No tengo dudas que hasta detrás de los delitos menores hay organización. Es evidente que en las salideras bancarias está involucrado personal del banco que campanea. Que en los robos a determinados lugares hay zonas liberadas por la policía. Que usan chorros comunes para hacer botín, etc. Igual creo que las modificaciones legales de las que hablás serían muy útiles. Pero creo que hay una decisión política que se necesita y que va a costar implementar porque ya hay muchos intereses involucrados en la inseguridad. Saludos.

Mai Puvin dijo...

Sinceramente no creo que sea posible un cambio, generado de la voluntad política. Creo que no debemos olvidar que somos parte responsable de este sistema... si, ya sé, no los votamos para que hicieran eso... Pero sabemos quien es quien antes de votar... y sin embargo...

Creo que la respuesta está en uno de los párrafos anteriores al que atrevidamente le cambié el orden y le agregué cosas: "mejorar las causas estructurales falta de educación, cultura del trabajo, ... y luego pobreza y marginación.

Si seguimos parados en la queja, tirándole la culpa al Estado sin hacernos cargo de la parte que nos toca... nada cambiará.

Abrazos, excelente entrada!

Anónimo dijo...

Si, ahora se prendieron todos, hasta los cajeros del banco! El tema ya es estructural, a mucha gente le gusta la cosa rápida, ganar rapido, y laburando no se pude. La corrupción y el delito no tienen tan mala prensa.