viernes, 10 de septiembre de 2010

LEYES AISLADAS VS. POLITICA DE ESTADO.

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Desde hace tiempo se vienen sancionando leyes especiales, aisladas. Leyes que nacieron más para regular una situación específica que para ser marco de una regulación general ó parte de una “Política de Estado”.

En tal sentido, las leyes de seguridad destinadas a evitar las “salideras bancarias” y el accionar de “motochorros” más allá de las virtudes ó deficiencias de cada una de ellas, vienen en primer lugar a intentar conjurar un problema de seguridad que es general y no se reduce solamente a esos dos temas.

En vez de dictar normas que mejoren la situación de seguridad, dentro de las cuales las salideras bancarias ó motochorros son sólo una consecuencia, se legisla sobre estas cuestiones porque son las que han conmovido a la población en los últimos días con casos tan fuertes como el disparo a una mujer embarazada en ocasión de robo, seguido de la muerte de su bebé.

Pero las leyes no pueden ser sancionadas de esta forma, porque en realidad no deben ser destinadas ni obedecer a situaciones particulares, específicas ó coyunturales que responden más al impacto mediático y/o al oportunismo político que a políticas de Estado para solucionar problemas de fondo.

Esta misma deficiencia técnica y política para sancionar leyes es más evidente aún en casos como la “Ley de Medios”, Papel Prensa, Reestatización de AFJP, etc.

En todos esos casos muchos de sus fines son loables, pero en todos ellos se aprecia más una necesidad de regular ó castigar una situación particular –llámesele “Grupo Clarín”, necesidad de financiamiento, etc- que a evitar actividades mal llamadas monopólicas ó mejorar el sistema jubilatorio.

Lo mismo sucede con las normas de seguridad recientemente dictadas.

En vez de modificar la causa del problema, que radica más en el sistema de excarcelaciones, servicio penitenciario, imputabilidad y rehabilitación de menores, política de seguridad relacionada con el accionar policial, judicial, asociaciones delictivas, desarmaderos, corrupción, marginalidad, etc. se regula sobre lo que en estos días conmovió a la opinión pública sin resolver el problema de fondo.

Estas normas así dictadas no sólo no resuelven el problema, sino que serán siempre más vistas como una reacción oportunista de la clase política que un intento genuino por mejorar la situación general dentro del marco de una “Política de Estado” que carecemos.

Las leyes entonces deben ser dictadas bajo otras condiciones. Deben regular situaciones generales, nacer como consecuencia de una convicción, de una política de Estado, y no ser “consecuencia” de hechos conyunturales sino más bien anticipatorios ó "preventivos" de los mismos.

De lo contrario, lejos de resolver los problemas los sostendrán en el tiempo y finalmente, ante en eventual cambio de Gobierno las mismas serán fácilmente derogables por su parcialidad e ineficacia, habiendo perdido el tiempo y la oportunidad de mejorar los temas de fondo que en teoría se pretendían solucionar.
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La pintura es de Andre Lanskoy.

1 comentario:

Claudia dijo...

Ricardo, tus enfoques son valiosos porque los haces con profundidad y mucha claridad al mismo tiempo. Además de ser jugado pero con moderación, algo que me parece, te acerca bastante a la realidad. Te felicito. Abrazo.