miércoles, 15 de septiembre de 2010

SOLO APRENDIMOS A GRITAR...

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A principios del dos mil el movimiento piquetero argentino quiso "exportarse" a Uruguay. Apenas llegaron a Montevideo tuvieron problemas para ingresar, y luego, la Central de trabajadores uruguaya no aceptó la metodología como forma de protesta. En un día estaban de vuelta…

Sin embargo en la Argentina los métodos de protesta extrema suelen tener éxito.

Cortar calles, puentes, autopistas, parar los subtes y trenes, tomar colegios y comisarías no sólo parecieran ser los únicos métodos efectivos sino también haber sido aceptados por todos nosotros como algo normal y habitual.

Sin embargo, más allá de la legitimidad ó no de los reclamos me pregunto si es necesario llegar a esos extremos, si
en el fondo no demuestra que somos extremistas por naturaleza hasta para reclamar.

Pero por sobre todas las cosas me pregunto por qué razón hemos llegado a sentir la necesidad de manifestarnos de esa forma para lograr ó conseguir algo.

Creo que el problema está en el orígen, en lo más simple, y es que hemos perdido el valor de la palabra y de los "códigos"... De hablar, y sobre todo de escuchar y ser escuchados.

De esta forma quien reclama, piensa y siente que si no “grita”, si no acude a algunas de las formas extremas precitadas nada conseguirá.

Creo que para revertir esta situación deberíamos empezar a poder escucharnos. A valorizar el reclamo bien presentado y a hacer lugar al mismo cuando es legítimo sin necesidad de acudir a métodos extremos.

Por el contrario, quien acude a estos últimos debiera comprobar que finalmente no logra nada.


Que no es necesario "gritar". Que ni siquiera ya nos gusta escuchar discursos políticos de campaña formulados en ese tono.

Mientras esto no suceda. Mientras pase lo contrario, seguiremos teniendo formas de reclamar que más allá de las dificultades que nos causan, no hacen más que profundizar una de nuestras peores características nacionales: la actitud autoritaria, soberbia y patotera que desprecia a la palabra.

Una sociedad extrema que no sabe hablar ni escucharse.



La imágen es de Google.

3 comentarios:

la rateta dijo...

Me temo que es totalmente exportable más allá de la Argentina. Saludos.

Javier dijo...

Coincido en que ya estamos acostumbrados a métodos de protesta que son realmente destructivos. Habría que ver otros menos nocivos y darle más bola a la gente que pide las cosas bien. Abrazo.

Ricardo Fasseri dijo...

Rateta, en tú país España están viviendo una crisis muy concreta luego de un largo período de crecimiento económico. Acaban de sancionar una flexibilización laboral importante, un nivel de desempleo histórico, y una situación financiera que si no fuera por la Comunidad hubiese llevado a la bancarrota a varios más. Algo parecido sucede en Grecia, pero el tema en Argentina es que ya no estamos en la crisis del 2001 y la forma extrema de protesta, parece, se ha vuelto crónica. Todas ellas se realizan con formas muy gravosas para el resto y desde hace muchos años. Con esto no responsabilizo solamente a los que reclaman, sino lo veo como un fenómeno cultural donde los funcionarios tb están involucrados al no dar respuesta a los reclamos justos presentados en forma más racional. Saludos y gracias por tú comentario.