martes, 18 de enero de 2011

LA VERDAD EXISTE, PERO ESTÁ REPARTIDA.

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Entro al blog de una amiga y veo una foto del “Che”. Leo su admiración por él, por la revolución cubana, por los escritores que la defienden y empiezo a envolverme en el encanto de lo romántico, en un mundo de ideales, de sueños truncados. Del realismo mágico latinoamericano, de sus colores, de sus riquezas.

Paso al blog de otro amigo y veo la misma foto del “Che”.

Leo sus comentarios y se me viene todo abajo. Habla más de un “asesino serial” que de un idealista. Que la revolución cubana empezó bien pero terminó en una dictadura más.

Me da nostalgia, me hace recordar una chica cubana de la que me enamoré siendo adolescente, y de la que luego de descartar que no era una de las tantas mujeres que se dedicaba a la prostitución con turistas, terminé -por su sugerencia y tal como se estilaba en la isla- pagando a un matrimonio cubano para que me cediera su cama matrimonial –aún patéticamente caliente- para hacer el amor porque a ella no la dejaban entrar a ningún hotel por ser cubana.

Otro día logré liberarla de las manos de la policía cuando intenté ingresar por los jardines y nos descubrieron. Tomándola del brazo sin soltarla e invocando mi calidad de argentino y al propio “Che” Guevara (como quien usa vanalmente una remera estampada) en una discusión nocturna entre linternas que me encadilaban y me hacían recordar al film “expreso de medianoche”.

Cerré ambos blogs, puse Pat Metheny que siempre me da “vuelo” y me quedé pensando en mis amigos.

Pensé que no coincido totalmente con ellos pero siento un gran aprecio y admiración por ambos. Que tienen vidas estructuradas sobre visiones de la realidad totalmente diferentes.

Que me gusta ver y compartir la de ambos. Que tengo curiosidad por saber lo que piensan y cómo llevan vidas tan diferentes.

Paradójicamente, ella es una profesional que trabaja todo el año en un centro de alta tecnología y protocolos típicos de los Estados Unidos.

Él es un artista brillante que vive cada día de su vida de una forma más parecida a un hippie y a la que a “ella” le gustaría vivir.

Pensé que los dos tienen razón. Que a pesar de sus contradicciones, me gusta lo que cada uno tiene para ofrecer desde su mirada de la vida.

La verdad que desde que conocí Cuba prefiero guardar una linda imágen del Che y olvidarme del resto. Olvidarme de todo menos que tuvo una revolución necesaria pero que ahora ya es una vieja dictadura, que la quiero libre pero “lejos” de la cercana Haití.

Estoy más ocupado y preocupado por estructurar mi vida más allá de las creencias –si es posible- y de aceptar que la verdad existe pero está siempre "repartida".

Estoy ocupado en disfrutar de todo lo bueno que cada uno tiene, incluyéndome a mi mismo, que tal vez para ellos, pueda ser un “tibio” que no me animo a sostener posturas claras como ellos sobre algunos temas.

Mismo así, me siento más cerca de la verdad, del querer, de aceptar, de tomar lo mejor de cada uno.

Escribo esto mientras sigo escuchando a Pat, y pienso que tengo la sensibilidad intacta, que también tengo ideales, pero que no estoy dispuesto a morir por ellos ni quiero que nadie lo haga por mí.

Que no creo que exista otra vida, y que lo mejor lo tenemos que dar en esta.
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Entonces me siento más tranquilo. Me siento un romántico, un idealista, un ser extraño, un amante de la libertad en serio.
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Que quiero vivir lo más cerca posible de la verdad. Que quiero y valoro mucho a mis dos amigos…
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La foto de Cuba es de Steve McCurry.

4 comentarios:

claudia dijo...

Qué bonita entrada tan personal y tan íntima.

Yo también estuve una vez en Cuba y tiene algo de romántico-decadente que es lo que quiero guardar.

Veremos en qué se convierte.

besos compañero, como diría el Ché.

Lucía dijo...

Muy lindo lo que escribiste, por momentos sentí un parecido a la forma de escribir de Jaime Bayly. Cariños.

Santiago dijo...

Si Richard, eso que contás de las casas de familia que se rentan yo lo viví también y me pareció horrible! Creo que todos sentimos esa mezcla de querer a la gente y repudiar al mismo tiempo lo que sucede en Cuba, y como bien decís, me parece que son contradicciones que todo el tiempo vivimos en nuestras vidas. Abrazo

MAGAH dijo...

Tal vez ese romanticismo se conserve en quienes, ensoñados por el mito y la belleza del lugar y su gente, solo pasamos por Cuba, podemos salir y quedarnos con los buenos recuerdos.

Pasé por allí, y me quedé pensando que el mito no es sólo el Che, también lo es la misma revolución, esa de allá tanto tiempo.

Hoy no es justamente un país revolucionario, aunque debieran.