jueves, 7 de abril de 2011

Enfermos de inflación

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En estos días se cumplieron 20 años de la "Ley de Convertibilidad". Justo en un momento donde la inflación vuelve a ser tema de preocupación para los argentinos.


Pensé algunas cosas al respecto:


- Que la convertibilidad fue un intento fallido más. Un programa que identificaba bien las causas pero que su connotación dirigista lo condenaba al peor de la fracasos.


Se preguntarán, dirigista? Acaso Cavallo no era liberal? Mi respuesta es no. Fijar por ley el precio de cualquier bien es una medida típicamente estatista. Sea este bien la leche, ó el peso argentino (convertibilidad).


Las medidas dirigistas tienen como rasgo común ignorar la realidad. Ni el control de cambios ni el control de precios puede tener resultados positivos. Se comprobó una y mil veces a lo largo de la historia de la humanidad.


- Que somos enfermos crónicos de inflación.


Así como tenemos tendencia a la protesta social y luego a la represión, también la tenemos a la inflación, razón por la cual, debemos estar alertas.


- Que estas "enfermedades" son comunes a todos los países desde que el Estado tiene el poder de emitir dinero. No en vano ante el panorama inflacionario actual la gente vuelve a refugiarse en el oro. Recuerdan el "Patrón Oro"?...


- Que si bien la Argentina es adicta a la inflación, es una tendencia mundial y diría humana, porque detrás de la inflación se esconde otra característica no menos humana que es la "negación".


La posibilidad de fabricar dinero, gastarlo, dar beneficios y sociabilizar sus costos distribuyéndolos en forma dispersa y anónima vía inflación es una gran tentación para cualquier Administración Estatal.


La "negación" está tan arraigada en la base de la inflación que hasta se llega a negar los índices que la miden.



- Que solamente empezaremos a curarnos cuando comprendamos que las ganancias y las riquezas no se generan ni distribuyen interviniendo en el tipo de cambio ó emitiendo dinero.


La única forma de generar ganancias es creando riqueza, y cuando más representativa sea la moneda de esa capacidad de creación, más abundante será su formación y justa su distribución.
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