martes, 10 de mayo de 2011

Era para untar...

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Esta propaganda fue un clásico de la publicidad de los 70. La chica que va a comprar la margarina nunca supe si era Gloria Carra -la de la "Banda del Golden Rocket" ó Claudia Rucci- pero la que sí conozco es a la rubia de trencitas que sostiene la soga.

Ella fue compañerita mía del primario.

Seguramente cuando suba este post a mi facebook, como la tengo de amiga, se reconocerá, y tal vez hasta nos cuente más detalles. Aunque no se si recordará que se sentaba detrás mío en el colegio, me pedía que me diera vuelta con los ojos cerrados para darme una sorpresa, y juro que me la daba!

Era realmente muy linda.

Era para untar!!...


Pd.: Quien quiera ver la respuesta puede pedirme amistad en el Face, aquí a la derecha tienen los datos.

6 comentarios:

delivery post-crucifixión dijo...

Me imagino; qué buena onda !!

Qué tiempos aquellos: los chicos jugaban tranquilamente en la calle, no había tanto tránsito vehicular y casi nada de inseguridad. En esos aspectos; una época envidiable!

Abrazo!

Programa de Desarrollo Psicosocial dijo...

Hola, que recuerdos!!! aqui se vio la publicidad. Se parece a la Rucci. Aunque tal vez no sea ninguna de las dos, lograste intrigarme y espero para conocer la respuesta. Saludos. Carmen

miralunas dijo...

y porquè se la perdió? o se lo perdió ella? o aùn no?
porque si era para untar....eps...digo....

Javier dijo...

Era para untar! jaja. Esa publicidad la recuerdo! era muy chico pero era realmente un clásico, qué loco que te acordáste! Abrazo

MAGAH dijo...

jajaja.. que lindo volver a ver esa propaganda. Y pegado en youtube me apareciò el Topo Gigio! ja

Ricardo Fasseri dijo...

Sí Dely, es cierto! yo igual sigo llendo al almacén... jaja. Abrazo.

Sí Carmen, en mi Face está, cuando quieras pedime amistad. Saludos.

Es cierto Miralunas, era una chica realmente muy linda, pero éramos muy chicos ambos y luego no la vía hasta que la encontré con toda su flia! jaja.


Javier, me acordé porque me acordé primer de ella. Abrazo.

Sí Magah, eran momentos de mayor ingenuidad.