miércoles, 4 de mayo de 2011

Muerto el perro, sigue la rabia...

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Un dicho popular dice “muerto el perro, muerta la rabia”, pero si lo trasladamos al asesinato de Bin Laden –salvando obviamente que se trata de una persona y no de un perro- podríamos decir que “muerto el perro sigue la rabia...” Porque en realidad, la muerte de un líder de cualquier tipo no termina nunca con las ideas que representa ni con sus representados, más bien tiende a convertirlo en mártir.

Pero además, pensar que el problema de un sector terrorista de la comunidad islámica se reduce a un grupo ó a un líder, es desconocer las causas que le dieron orígen.

Ningún movimiento político, ni siquiera terrorista, surge de la nada. Existen motivos de fondo, y si no se trabaja en solucionarlos nada cambiará con la muerte de personas. Lo contrario es aplicar la lógica de la guerra, y como decía Alberdi, sostener el “derecho a la guerra” encierra una contradicción insalvable.

Los movimientos revolucionarios pro libertarios de Egipto, Libia y Siria, tal vez hagan un aporte más significativo a la paz mundial que el asesinato de Bin Laden. Sin embargo, siempre tendemos a ver como verdad universal la de Occidente, y tal vez allí esté la principal causa.

Los occidentales no comprendemos las costumbres de estos países. Muchas de ellas hasta nos resultan realmente aberrantes.

Consideramos que somos más evolucionados, que somos parte de un proceso por el que inevitablemente deberán pasar también los países musulmanes. Que debiéramos corregirlos, convertirlos, intervenirlos, modificarlos, en vez de aceptar que son diferentes, que no tenemos por qué compartir los mismos valores ni siquiera entenderlos.

Creo que debiéramos buscar una solución diplomática, la cual sin dudas tiene el escollo de una país “base”, y representación occidental en pleno Medio Oriente que es Israel, y por otro lado, una gran cantidad de tropas aliadas interviniendo en varios países. Primero en búsqueda de armas de destrucción masiva que nunca encontraron, luego de terroristas, y siempre atrás del petróleo y transformaciones políticas.

¿No sería más efectivo que Occidente se retirara de Medio Oriente en un pacto mundial consensuado, y dejen que cada pueblo tenga la libre determinación de su destino, tal como está sucediendo en Egipto, Libia, Siria, etc.?


No sería ésta la solución que dictan las lecciones del pasado, cuando gran parte de Occidente con USA a la cabeza intervino en Irak apoyando a Hussein, luego a Bin Laden en su lucha contra la URSS en Afganistán -quien además recibió a miles de palestinos exiliados de Medio Oriente-. Siguiendo luego con la intervención en Arabia Saudita ante la invasión de Irak, luego en Irak para derrocar a Hussein, a Sudán para frenar a Bin Laden, y finalmente el desembarco de tropas en Afganistán y Pakistán para terminar con Al Qaeda?

¿Se puede llegar a una solución asesinando a un hombre –que habría mandado a matar a miles de personas- con fuerzas militares de un país operando otra vez en suelo de otro sin autorización, violando las reglas del derecho internacional?

¿Se puede asesinar a una persona sin cumplir con la propia Constitución norteamericana que indica que nadie puede ser condenado sin juicio previo y ejerciendo previamente su propia defensa? Máxime cuando según dichos de los propios organismo de seguridad americanos, no se habría resistido con armas?

Cuando un delicuente no se resiste armado a una detención, acaso es procedente ejecutarlo? No estaremos utilizando las mismas reglas que queremos combatir?

¿Cuál es el rol de la ONU y de los demás organismos de contralor del derecho internacional ante esta situación?

¿Es un buen ejemplo para los jóvenes de todo el mundo, y sobre todo norteamericanos, festejar el asesinato de una persona bajo estas circunstancias?

Estas irregularidades, incluyendo la apresurada deposición en el mar del cuerpo, acaso no puede llegar a despertar sospechas sobre la realidad de todos los hechos?


No pretendo con esto cuestionar la organización jurídica, económica y política interna de los los EEUU, a la cual en gran parte adhiero, pero tampoco encuentro justificación a semejante contradicción con su política externa, máxime cuando pretende arrogarse la función de "gendarme" internacional.

Hasta la economía mundial se manifestó con el mismo escepticismo. Ni la tan esperada baja del petróleo ni la apreciación del dólar tuvieron lugar como se especulaba ante la noticia.


No creo que ni el brutal y condenable atentado del 11S ni el asesinato de Bin Laden solucionen nada. Más bien tienden a compartir una misma lógica, la de la guerra.

Creo que los problemas nunca se pueden solucionar atacando las consecuencias sin antes trabajar sobre las causas. Las del terrorismo islámico siguen sin solución, la rabia también…



La foto de Google sobre los festejos por la muerte de Bin Laden.

3 comentarios:

MAGAH dijo...

No agrego ni una coma a lo expuesto. Claro por sobre todo por que no hubiera podido escribirlo, pero fue una buena manera de decir que acuerdo absolutamente con el espiritu del texto.
No he podido mas que quedarme perpleja mirando a la gente festejar. Nada para festejar y mucho menos, desde mi punto de vista, creer que habiéndolo matado se hizo justicia.

Y como bien dijiste, no se ha acabado con la rabia, es más, me suena a "blef" una actuación oportuna vaya a saber por que. Y que me equivoque cuando pienso que esto recién comienza.

SAntiago dijo...

Buenísimo el artículo!

delivery post-crucifixión dijo...

Excelente posteo. Realmente podría ser publicado como artículo en algún diario importante. Coincido en muchas cosas con lo expresado. Y obviamente hay muchos interrogantes abiertos. Lamentablemente nos faltan varios siglos de evolución espiritual para poder vivir dignamente en un mundo pacífico y civilizado.

Un abrazo!
R.P.