jueves, 9 de junio de 2011

El desgaste del Gobierno y la movida de Alfonsín.



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Luego de casi ocho años en el Poder, el Gobierno por primera vez comienza a mostrar síntomas de desgaste político.

Cuando Néstor Kirchner inició su gestión, lo hizo con un escaso margen de popularidad -apenas el 22,3% de los votos- y con un país donde todavía resonaba el “que se vayan todos”.

Esa situación, lo obligó imperiosamente a buscar el apoyo de las corporaciones nacionales más representativas. La del sindicalismo -que hasta entonces se había opuesto al "modelo liberal"-, conducido por Hugo Moyano, la de los sectores “campo” y de la UIA, que aunque que hoy parezca extraño, lo apoyaban por la devaluación del peso, y los grupos más representativos de los derechos humanos, entre ellos, las “Madres de Plaza de Mayo”.

Aquella alianza sufrió una fractura cuando el ex Ministro de Economía -Martín Lousteau- firmó el decreto 125, que aplicaba retenciones al agro. Luego se sumó el conflicto con el "multimedio Clarín", el cual pasó de ser oficialista a enfrentarse con el Gobierno, circunstancias que obligaron al “kirchnerismo” a renovar y afianzar sus alianzas de Poder.

En tal sentido, logró conquistar a un sector que hasta entonces parecía reacio. Me refiero a una parte de la juventud, sin gran experiencia en el pasado pero movilizada por los ideales, y parte de los intelectuales, comunicadores y artistas, que además de verse especialmente identificados con la sanción de la Ley de Medios y de algunas leyes de apoyo a la actividad artística, compartían también aquellos ideales que movilizaron a una juventud, hasta entonces apática con la política.

Pero más allá de la habilidad para crear y recrear alianzas, el desgaste del ejercicio del Poder resulta siempre inevitable. Más aún cuando en un año eleccionario, pese a la demorada candidatura de Cristina Kirchner, se dió por descontado su triunfo.

Esta seguridad anticipada, entiendo yo, fue algo que el Gobierno quiso evitar sin éxito.

Es que cuando un partido de gobierno, tan dependiente de sus alianzas corporativas, dá por cierto el triunfo, en vez de “encaramar su tropa” para la competencia electoral hacia afuera, produce fricciones internas entre los diferentes aliados oficialistas en busca de un mejor posicionamiento en el ya descontado futuro gobierno.

Fue así que el Secretario General de la CGT, Hugo Moyano, inició la refriega pretendiendo ocupar, además del cargo de candidato a vicepresidente, una participación sindical significativa en el nuevo gobierno.

Una afrenta que ayer se vió renovada cuando él mismo, por primera vez, aceptó la existencia y preocupación ante el fenómeno inflacionario que aqueja al país, hasta ahora negado por el oficialismo.

Por otro lado, el campo y la UIA, lejos ya del tipo de cambio que ellos llaman “competitivo”, y del dictado de muchas medidas que afectaron su confianza y previsibilidad, su otrora cercanía al Gobierno ahora es más lejana que nunca.

Los grupos de derechos humanos, encabezados siempre por “Las Madres”, se vieron sorpresivamente sacudidos por un grave caso de corrupción de su apoderado Shoklender. Nada menos que con los fondos multimillonarios que el gobierno le cedía para la construcción de viviendas sociales.

En este marco, los intelectuales y artistas, siempre sensibles a las controversias y a los casos de corrupción, miran perplejos el escenario, y comienzan a avisorar detrás de la Ley de Medios, las ventajas del planteo pero también la tentación oficial de avanzar sobre los medios de comunicación y expresión.

Este contexto inesperado, no parecía tan grave ante una oposición absolutamente disgregada, debilitada, y hasta incoherente. Pero hace pocos días, el Partido Radical encabezado por su candidato presidencial Raúl Alfonsín (h), dió una gran sorpresa, que para mí, puede cambiar totalmente el escenario político.

Un partido que viene muy golpeado por la experiencia de la Alianza de De la Rua en el gobierno, y con tradición de buen discurso político pero pésima administración económica, luego de alejarse del socialismo decidió nombrar como candidato a vicepresidente al economista Javier González Fraga, y apoyar en la provincia de Bs. As., la candidatura de Francisco de Narváez.

Si bien ambas decisiones generarán en lo inmediato algunas controversias, especialmente su asociación provincial, no es menos cierto que es el primer partido de oposición, con representación nacional, que empezó a hablar claro y con propuestas concretas y definidas ante los “derrapes” oficialistas de cara a las elecciones presidenciales.

Es que la figura de González Fraga, sin dudas dió el contenido de propuesta concreta, de dirección clara que el radicalismo casi nunca tuvo.

Si bien sus propuesta en principio no resultan populares, ya que propone muchos cambios de tipo liberal, no es menos cierto que algunas de ellas son inobjetables, e incluso, tienden más a perjudicar a sectores medios y altos de las grandes urbes en beneficio de otros sectores postergados de las pequeñas provincias.

El caso más claro, es la permanente lucha que tuvo Fraga desde hace años contra los subsidios estatales a los servicios de gas, transporte y electricidad, denunciando por ejemplo, que mientras se subsidia el gas natural a los ciudadanos de la Capital, en varias provincias ni siquiera tienen ese servicio y pagan la garrafa de gas envasado a precios mucho más altos y sin subvención. Algo similar a lo que ocurre con la electricidad, el gasoil y el transporte.

En este marco, con un Gobierno que por confiarse comienza a desgastarse, y con una movida audáz y decidida del Partido Radical, las elecciones presidenciales de octubre ya no parecen tener un ganador "cantado".

No digo, como lo afirmó ayer De Narváez, que el Partido Radical vaya a ganar las elecciones en primera vuelta, pero un ballotage que hace apenas dos meses parecía impensable, hoy día parece un realidad posible.

Habrá que ver en este marco, cuál será la reacción de la Coalición Cívica de Lilita Carrió a nivel nacional. Siempre tan cercana a llegar ser gobierno, tal vez con los mejores candidatos dentro de un mismo partido, pero que por el momento parece aún enredada más en el discurso de la denuncia y la victimización que en la definición de una propuesta concreta alternativa.


Expectativa que no es un dato menor, ni siquiera para el radicalismo, porque cualquiera de los dos partidos que llegue a un ballotage con el oficialismo, necesitará del otro para poder ganar las elecciones, ya que el resto de los partidos con mayor representación nacional, ante la alternativa, es muy probable que apoyen la continuidad del modelo oficialista.




La foto es de Javier González Fraga.

2 comentarios:

sonoio dijo...

amigo te dejo dos enlaces, que viniendo de mí y supongo concerás mi posición política favorable a este gobierno, son por supuesto contrarios a tú opinion peeeeeero qu etal vez sirvan

un abrazo

http://adriancorbella.blogspot.com/2011/06/los-vengadores-de-keynes-por-adrian.html

y

http://adriancorbella.blogspot.com/2011/06/defender-la-pureza-institucional-es.html


otro abrazo!

Ricardo Fasseri dijo...

Sonoio, bienvenidas las respetuosas y respetables diferencias. Los voy a leer. Gracias. Abrazo.