martes, 5 de julio de 2011

CANDIDATOS A JEFE DE GOB. PORTEÑO: Macri, "del dicho al hecho hay decepción".












A partir de este post, y durante toda la semana, trataré de expresarme -con los límites que impone el blog- sobre los principales candidatos a Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Tal como dice el título, el primero en análisis es el actual Jefe de Gobierno, y candidato a la reelección Mauricio Macri.

Utilicé este título porque el jefe del PRO prometió hechos, y la verdad que concretó bastantes. ¿Pero se trata de hacerlos de cualquier manera?

Pienso que no. Que efectivamente se hicieron muchas cosas pero en forma aislada, sin un plan integrado y articulado tendiente a obtener resultados, y éstos, obviamente, no se lograron.

En tal dirección, “como muestra vale" el tema del tránsito, el que parece demostrativo del “hacer sin sentido”.

Los porteños vimos “dar vuelta” la Ciudad para mejorar el tránsito. Cambios de mano, carriles exclusivos, bicisendas, peatonalización, metrobus, etc. Sin embargo, todas esas medidas se hicieron en forma desarticulada, y el resultado es que el tránsito hoy está peor que nunca.

Hasta el “metrobus” -que para muchos todavía es un éxito- no hizo más que ocupar dos carriles de una Avenida que es, además de estratégica, una de las pocas rutas autorizadas de camiones. Se  efectuó un gasto muy importante para hacer dos carriles exclusivos para un medio que no deja de ser contaminante, que complica aún más el tránsito, que no deja de ser un medio aislado que no desalienta el uso del automotor -porque casi nadie logra llegar a destino sin combinación con otro medio- y que en definitiva, no deja de ser un "colectivo" más, donde se viaja más rápido pero mal.

Ignoró fundamentalmente que no se desalienta el uso del automóvil complicándolo compulsivamente, sino compitiendo con medios de transporte públicos integrados, efectivos, y que se viaje en condiciones.

En vez de desarrollar medios de trasporte público bajo tierra, complicó aún más el tránsito sobre tierra. Y los pocos subtes que corren, lo hacen en condiciones cada vez más insalubres, ineficientes, impuntuales, inseguras e inhumanas, con total indiferencia del Gobierno nacional y porteño.

Esta misma “desarticulación” sucedió también en otras áreas de gobierno.

Se quiso mejorar el grave problema de inseguridad, y una medida correcta como crear la Policía Metropolitana, se vió empañada desde el principio por la elección de las personas que llevarían adelante la empresa, quienes terminaron procesados judicialmente junto al ahora candidato.

Este hecho, no sólo es emblemático de la posición de “hacer por hacer” ó "hacer sin sentido", sino de la falta de capacidad de conducción que demostró Mauricio Macri al frente de una gestión estatal.

Más aún, la creación de “la metropolitana” no fue un invento del PRO, sino que la Ciudad de Bs. As., al convertirse en una “provincia” autónoma más, como todas ellas debía tener su propia policía. La disputa, en todo caso, fue que a diferencia de ellas, el gobierno de Macri pedía una partida presupuestaria nacional que las demás provincias argentinas no tienen en forma específica.

Pero volviendo al tema de la conducción política, especialmente al de los nombramientos, no fueron los de los jefes de “la metropolitana” los únicos que demostraron su impericia. Basta recordar, por ejemplo, la del ministro de Educación porteño –Abel Posse- en plena discusión de paritarias docentes, quien como primer acto de gobierno generó una refriega con el tema de derechos humanos –que nada tenían que ver con la delicada cuestión por la que había sido nombrado- que hizo que debiera ser removido a los pocos días de gestión.

Sin ir más lejos, en la última negociación paritaria con maestros, un funcionario de su gobierno –Pirovano- no tuvo mejor idea que afirmar que había que privatizar la educación. Y no se refería ni siquiera a la universitaria, sino a la primaria! Y ni hablar de las declaraciones del encargado de prensa del Ministro Montegro contra el candidato del FPV Cabandié, que encerraban además, un gran desconocimiento sobre la trayectoria política del mismo que ya era legislador, y por las cuales, no sólo Montenegro debió pedirle disculpas sino echar a su funcionario en forma inmediata antes que cobrara mayor trascendencia.

Macri había también cuestionado la “victimización” de la política y la crítica sin propuestas. Sin embargo, desde que asumió no hizo más que ocupar el lugar de víctima del gobierno Nacional, justificando así no sólo la falta de logros de gestión, sino hasta su propio procesamiento judicial, cuando nunca antes había cuestionado a los jueces federales en su condición de "Jefe de la oposición" que pretendía.

Manifestó que no podía extender los subtes porque eran jurisdicción nacional, algo similar a lo que pasaba con la policía, y con la actuación judicial.

¿Acaso no avisoró esa situación cuando hizo las promesas de campaña?

Por otro lado, era más que previsible que tuviera problemas de gestión agravadas por su relación con el Gobierno Nacional. Simplemente porque Macri no se posicionó sólo como Jefe de Gobierno, sino como “Jefe de la oposición”. Algo que no es incompatible, pero que debe ser secundario cuando se pretende priorizar los logros de una gestión que evidentemente no priorizó.

Es que desde que fuera candidato a Jefe de Gobierno, eran conocidas sus aspiraciones presidenciales más que locales. Algo que se repitió recientemente, cuando debió sacrificar nuevamente sus deseos presidenciales ante los magros resultados de su gestión en la Ciudad.

Creo, sin dudas, que puede exhibir como éxitos la modernización de algunos sectores del Estado, el control de alcoholemia en la vía pública que tantos accidentes causa, y un posicionamiento político que sin dudas, es acorde con el que prima en los países más desarrollados del mundo.

Sin embargo, la pobre gestión local, no sólo complicó su candidatura a presidente, sino que afectó indirectamente a un conjunto de ideas –por cierto popularmente algo resistidas- que considero muy buenas, pero que vieron acentuada su impopularidad ante la falta de resultados concretos.

Más aún, se posicionó como símbolo de ideas que por ejemplo, más que aumentar el gasto público y los impuestos, propone racionalizar y disminuirlos, algo que ni siquiera intentó, seguramente, movido por su ambición política.

En cambio, se avisoró su afán recaudatorio con un sistema de multas y sanciones tan eficiente como confuso, que muchas veces, más que tender a un mayor cumplimiento normativo, aparecieron ante la sociedad como una formidable fuente recaudatoria, a la cual, fueron destinados la mayoría de los "agentes municipales" que nunca se entendió muy bien su función.

Mejoró el estado de las plazas públicas, pero las convirtió en verdaderas cárceles a cielo abierto.

Finalmente, demostró una gran contradicción cuando sus candidatos a legisladores del 2007/09, luego de pedir el voto para profundizar la independencia de la Ciudad de Bs. As. y ganar las elecciones, no se le conoció ningún proyecto destinado a ese fin. Ignorando que el traspaso de la policía, subtes y puertos de la Ciudad podía ser también una iniciativa parlamentaria (con mayoría opositora) y no sólo del Ejecutivo Nacional.

Lamento personalmente el fracaso de su gestión. Fundamentalmente, porque como anticipé, considero valiosas las ideas que intenta representar el PRO, pero que nuevamente, se vieron empañadas por una gestión que a mucha gente le confirmó que no sirven en su aplicación, ratificando el “malentendido político” que tantas veces traté de desarrollar en este blog.

En tal sentido, creo que no es un problema de ideas sino de instrumentación, y fundamentalmente, de conducción.

Los seguidores y funcionarios del PRO, deberán exigir una renovación, y fundamentalmente, buscar una nueva conducción política.

La suerte del candidato del Pro está echada, y muchas veces, una derrota puede ser un triunfo de las ideas si provoca una verdadera renovación.



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