domingo, 24 de julio de 2011

Drogas y alcohol: placer ó dolor?

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Cada vez que una muerte por sobredosis –como la de Amy Winehouse- conmueve a la opinión pública, el tema de las drogas y el alcohol me renueva varias inquietudes.

La de una sociedad que necesita más “aditivos” para poder funcionar, para poder “ser”. En definitiva, el ideal de “ser” de Amy, idealizado por miles de jóvenes, evidentemente no era fácil de sostener ni para ella misma.

Pareciera que ser como uno es, chocara contra la imágen buscada de una persona indemne al dolor, sin debilidades, con un cierto grado de indiferencia y euforia, cuando en realidad, el resultado final demuestra justamente lo contrario.

Se trata de personas débiles, heridas, doloridas, donde ser como son les acarrea un costo insoportable, si no fuera porque ciertos “aditivos” le alargan el “motor de la vida” a costa de una prematura muerte asegurada.

Los jóvenes, sienten también que si no salen alcoholizados, no pueden ser lo suficientemente desinhibidos y divertidos que el ideal generacional les exige. Otra vez cuesta caro "ser".

El caso de Amy, me hace pensar también si la droga y el alcohol, son aditamentos “divertidos” para aumentar el placer, llevándolo casi a un estado orgásmico, ó bien, un analgésico para disminuir el "dolor". Me inclino por esta última hipótesis.

No se trata de seres poderosos, de megaestrellas que han llegado al podio por ser prototipos envidiables ó grandes sabios del disfrute y el placer, sino tal vez, por lo contrario. Porque han intentado "ser". Ser diferentes, mantener el mensaje que su sensibilidad y creatividad establece, pero que socialmente resulta insoportable sostener teniendo que satisfacer el prototipo idealizado.

Sin ir más lejos, el otro caso cercano, el de Michael Jackson, sorprendió también porque las drogas con las que abusaba, no eran más que analgésicos, por no decir anestésicos.

Como si tuvieran un dolor interno tan grande que necesitaran vivir anestesiados. Como si el mundo fuera un "gran quirófano".

Sin ir más lejos, también me sorprendió la letra de un tema del último disco de Miguel Mateos llamado "Anestesia", donde claramente le da la "bienvenida".

En definitiva, si no nos atrevemos a "ser". A mostrar nuestro dolor, nuestras heridas, nuestras limitaciones y debilidades. A compartirlas y aceptar amorosamente también la de los demás.

Si no podemos aceptar, como decía Sting, nuestra "fragilidad" como seres humanos, y querer a personas -incluyendo ídolos- que la porten con la misma singularidad que cada uno de nosotros, necesitaremos muchos “caparazones” para defendernos, y mucha agresión para distanciarnos. Para vivir con el otro a una distancia defensiva “prudencial”.


Serán también cada vez más necesarias las drogas y el alcohol.

Para poder soportar el dolor. Para desinfectar las heridas.

Para no creer, como dice la letra de fondo, que "el amor es una mano perdida, un destino resignado, un juego perdido"...




La foto es de Amy Winehouse.

7 comentarios:

miralunas dijo...

sabe, amigomío? me parece que la droga es el mas escabroso, sinuoso, inútil, fatal MALENTENDIDO.

UN ABRAZO

Javier dijo...

Interesante enfoque Ricardo! Abrazo.

Yanina dijo...

No es fàcil en esta sociedad exitista aceptar la Fragilidad,
por eso tantas "anestesias",
y no solo la droga y el alcohol...
buen post Ricardo!

Eri dijo...

que buen post...
abrazo

Anónimo dijo...

Me encantó!

Miloseva dijo...

Comprendo...muy bien.Lo siento: muy bien. Un dolido comentario. Muy bien, Ricardinho!

Ricardo Fasseri dijo...

Lo siento, lo siento en los dos sentidos, dónde escribí eso antes?