miércoles, 20 de julio de 2011

El cuerpo también habla...












Y si en vez de habernos enseñado a hablar desde niños, nos hubieran enseñado a cantar?... O a bailar?... ¿Nos comunicaríamos cantando ó bailando?

Pero por qué nos enseñaron una “lengua”? Será que es el órgano más importante para la comunicación?... Creo que no, tal vez fue el que elegimos por convención, pero el más importante es sin dudas el cerebro.

Y no es justamente el que más habla quien más desarrollado lo tiene, tiene más recursos ó con más plasticidad lo maneja, sino por el contrario, el que mejor hace música, es decir, los músicos.

Se sabe incluso que aprendiendo y ejecutando el lenguaje musical, se amplía la cantidad de conexiones cerebrales y la plasticidad para utilizar más áreas del cerebro. Algo similar sucede con otras artes.

Sin dudas, todo esto está en estudio, y a decir verdad, lejos estoy de ser especialista en el tema, pero creo que hasta acá vengo bien.

De hecho, esa posibilidad que tendrían los músicos, no sería de menor importancia para la ciencia, ya que es sabido que recuperar áreas dañadas del cerebro es difícil ó a veces, imposible.

Pero qué sería si de repente, pudiéramos utilizar otras áreas del cerebro para cumplir las mismas funciones de aquella que se dañó?


Bueno, volviendo al tema del lenguaje, si convenimos que el cerebro es más importante para la comunicación que la lengua, por qué elegimos esta última como “el” órgano de la comunicación?

Tal vez, porque el lenguaje de la lengua -valga la redundancia- nos permite crear reglas, uniformizar criterios, estandarizar modos, permitir traducirlo a otros lenguajes ó idiomas, establecer en definitiva, criterios de comunicación interpersonal y universal.

Por un lado, nos ha permitido ampliar los horizontes de la comunicación, sin embargo, nos ha empobrecido en calidad y capacidad de comunicar.

Es que tanta norma, tanta regla, tanto control. Tanta necesidad de uniformizar y homogeinizar criterios, nos ha empobrecido la comunicación entre humanos, e incluso, entre nosotros y el resto de los seres vivos que nos rodean.

De hecho, mi querido y valorado maestro de la música brasilera y creador de la bossa nova, Antonio Carlos Jobim, decía que había aprendido a cantar de los pájaros, cuando pasaba varios días “perdido” en la selva brasilera, observando las diferentes especies de aves que la habitan.

Incluso, la empobrecida comunicación del lenguaje, no nos libra del reconocido “malentendido” entre personas, ya que como alguna vez dije aquí, a pesar de las reglas, cada uno tiene una conformación psíquica, una experiencia de vida con relación a las situaciones totalmente diferente, y lo que una palabra ó frase significa ó representa para la persona que lo dice, es probable que no sea igual para aquella que lo recibe ó escucha.

Más allá de eso, limitar el habla a la lengua, es olvidarnos que además tenemos un cuerpo, y que sería bueno que le permitamos comunicar más allá de los síntomas.

En definitiva, el arte visto de este modo, se convierte en “lenguajes” que complementan y amplían nuestras posibilidades de expresión y comunicación.

A un mayor desarrollo de los mismos, mayores posibilidades tenemos de mejorar la comunicación, y al mismo tiempo, la identidad común de un pueblo, tan importante para desarrollar la cultura y el progreso de un país.

Se ha dicho que el “cuerpo habla”, y es verdad, sólo que no está limitado a los órganos de la “lengua” y el cerebro. Ni a uno ni a varios lenguajes ó idiomas, sino a todo el cuerpo, incluyendo movimientos y expresiones.

En definitiva, cuando más integremos el cuerpo, las emociones y las artes a nuestra comunicación, más fluída será la misma, tendremos mejor salud psico-física, y se desarrollará más y mejor nuestra identidad como personas y Nación.




La foto es mía.

4 comentarios:

MAGAH dijo...

La comunicación se establece a través de diferentes códios linguisticos, en todos está implicita la subjetividad de los integrantes del proceso comunicacional. La posibilidad del "malentendido" es a veces inevitable.

Parece que el cuerpo puede ser más honesto al momento de decir,pero sus manifestaciones no se libran tampoco de lo subjetivo, de nuestra historia. Hay u libro que se llama El camino de la enfermedad y habla sobre la enfermedad que desarrollamos y como habla de nosotros.

Azul dijo...

Me quedé pensando en "qué pasaría si en vez de enseñarnos a hablar nos hubieran ensañado a cantar? cantariamos para comunicarnos"?? Cuánto nos configura también el lenguaje a nosotros mismos, no? Me gustó el enfoque. Beso

Martín Pato dijo...

La clave, como vos decís, esta en integrar, dejar de polarizar todo, terminar con las especializaciones extremas como base en las formas dominantes de vida, principalmente en occidente. Dejar de crear fronteras en nuestro cerebro..Muy bueno Richard!

Ricardo Fasseri dijo...

Coincido Azul, el lenguaje a su vez nos modifica.
Pato, hace años escribí un post llamado "Matices", y lo comparé con el arco iris. La naturaleza tiene miles de colores y gamas, cómo podemos ver todo en blanco y negro? abrazo.

Bueno ese libro Mag?