miércoles, 23 de noviembre de 2011

La preservación de los pueblos de mar

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Hace tiempo ví el film "Pueblo Chico". No es que lo pueda recomendar, pero personalmente, me dejó pensando.

La película está filmada en Cabo Polonio, un pueblo de mar encantador al noreste del Uruguay.
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La trama es muy simple. El puñado de habitantes de ese reconocido pueblo, cuyo Alcalde (Lorenzo Quinteros) un día recibe a un grupo de inversores ofreciéndole traer la "modernidad" al pueblo. Para eso, no sólo le ofrecen el desarrollo, sino también la famosa "coima".
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Sin embargo, los inversores se encuentran ante un pequeño pueblo cuya identidad es compartida y defendida por todos. Incluyendo el Alcalde, quien no sólo no sucumbe ante la tentación personal, sino que los echa a patadas!
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Meses después, este grupo de inversores vuelve al pueblo pero ya con el proyecto aprobado por las autoridades nacionales de Montevideo.
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Allí, se da un desenlace inesperado con el que termina la película.
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Cuando lo ví, el final parecía malo como la película, pero cuando veo el destino de los diversos pueblos turísticos de mar, pienso si ese final no es el único posible para preservarlos.
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Sin dudas, no sería necesario si existieran leyes -como realmente existen en el Uruguay- entre las que se encuentran la preservacion de la "faja costera", impidiendo la construcción dentro de los 150 metros de la pleamar, algo que comparado con otros lugares del mundo, es lo que determina la alta calidad de sus playas y paisajes costeros.
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Sin embargo, muchos inversores no tienen límites, y los funcionarios no siempre están a la altura de las circunstancias. Muchas veces, incluso, terminan formando parte de ambos lados, son inversores, comerciantes, y al mismo tiempo, funcionarios públicos encargados de "velar" por el cuidado del pueblo. Es decir, están en "ambos lados del mostrador"...
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Esta incompatibilidad y confusión de roles, sumado al afan cortoplacista de algunos inversores y funcionarios encargados de administrar, conforman un componente que muchas veces, termina por destruir cualquier pueblo.
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Es que los espacios naturales, preservados y con baja densidad poblacional, son realmente escasos en el mundo. Por tal motivo, muy buscados por turistas, gente que quiere mejorar su calidad de vida, y obviamente, aquellos que sólo piensan en lucrar con ese movimiento.
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Ese afán de lucro, muchas veces se ve tan bien retribuído, que sobra el dinero no sólo para invertir, sino también, para conseguir la simpatía y confusión de intereses entre funcionarios e inversores.
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Asimismo, dichos funcionarios, con cargos muchas veces otorgados por otros políticos, con "billetera llena", generan una especie de temor reverencial al resto de los habitantes del lugar que temen perder sus favores.
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Hay muchos casos en el mundo. Basta recordar el de Marbella, cuya Intendencia otorgó tantas licencias sobre el espacio natural de esa bella ciudad marítima y con procedimientos tan escandalosos, que motivaron la intervención del Estado español y la condena a prisión de numerosos inversores, comerciantes y funcionarios públicos.
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No sería de extrañar que esto termine sucediendo en los próximos años en nuestros países...
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No parece realista la solución final que propone el film en cuestión, pero cuando vemos el accionar desmesurado, arbitrario, hipócrita y tan indiferente hacia la preservación del lugar por parte de algunos funcionarios, inversores y/o comerciantes del lugar, que el final de la película no sólo parece verosímil, sino que nos hace pensar que tal vez, sea la única solución posible...
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4 comentarios:

Estela dijo...

Siempre te leo pero nunca comento, esta vez me tocó en un lugar sensible y quería dejar mi testimonio. Vine a Villa Gesell en mi adolescencia hippie y desde entonces me quedé a vivir aquí. Era una villa marítima lindísima, tal como la soñó el viejo Gesell, luego ví como el desarrollo y en nombre del progreso y el comercio la destruyeron!! Siento mucha pena y a veces pienso que esto no tiene solución, ó que es el de la peli que ya me comentaron. Por suerte, parece que para algo sirvió esta pésima experiencia porque la zona Sur del Partido, de Mar de las Pampas hacia el sur, el desarrollo es muy bueno. Parece que al menos algo hemos aprendido. Te mando un cariño y te leo siempre.

delivery post-crucifixión dijo...

Qué tema que tocaste, tocayo!!

Es tal cuál, y creo que se aplica perfectamente a lo que también comenta "Estela" con respecto a Villa Gesell. Yo también iba de veraneo en mi infancia hacia esa calmas playas que ahora ya son inexistentes. Las han "urbanizado", en nombre de un "progreso" absolutamente regresivo que no respeta la tranquilidad y la naturaleza del lugar.

En Nueva Atlantis estamos bregando para que esto no ocurra, para que no se llene de gente que NO sabe lo que es veranear, que NO le interesa la tranquilidad Ni la naturaleza, que solamente vienen con su alocado y vertiginoso ritmo porteño y se quieren llevar todo por delante.

Bueno, estamos intentando que esto NO ocurra.
Creo que la solución podría comenzar a avizorarse si comienza a surgir un consenso en torno a los diversos estilos de vida (o de vacaciones) que cada uno desea como proyecto personal.

A los que no nos interesa el ruido, los gritos, que sí queremos disfrutar del mar, las playas, las charlas en familia o compartidas con amigos, o en la más profunda soledad tratando de estar en armonía con el ambiente y "lejos del mundanal ruido" debemos comenzar a hacernos escuchar. Sé que somos una minoría pero no por ello debemos ser menos respetados. El que quiera seguir alienado, allá su vida, que se sumerja en aquellos lugares que ya están irreversiblemente poblados por gente de esa mentalidad, pero aquellos que defendemos un estilo de vida "alternativo" debemos bregar por el respeto del mismo. Se trata de mantenerse sano y vital. Y el respeto a este tipo de proyectos es parte ineludible del juego democrático.

Muy buen posteo, veo si escribo algo en mi post en los próximos días.

Abrazo
R.P.

Mercedes dijo...

Bueno, yo vi la película! La verdad que como decís no es recomendable como peli, pero coincido bastenta con el final!! jaja. Por qué no lo contás?... Yo viví en parte esa historia en San Martín de los Andes, y realmente es una pena. Son escasos los espacios naturales rescatables y mucho interés inversor, debieran dictarse las leyes más protectorias posibles para que sean sustentables! Mientras tanto, está tb lo que puede hacer cada uno de nosotros. Te felicito por ocuparte de estos temas. Cariños.

Anónimo dijo...

Bueno, ya que ricardo no lo hace, el final de la peli es que al alcalde los inversores lo buscan en una de sus caminatas por la nada, bajan de una avioneta, le muestran los planos aprobados, le ofrecen de nuevo la coima, y el Alcalde los mata. Terminó el proyecto! ja. La peli mala! el final feliz! jaja. Concido q hay que parar de joder y cuidar los pocos espacios donde todavía se puede vivir dignamente con la naturaleza. Kiki.