domingo, 8 de enero de 2012

¿Sequía ó riego artificial en campos argentinos?

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¿No habrá llegado la hora de rezar menos y empezar a trabajar en la instalación de riego artificial en los campos argentinos?
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La mayoría de ellos, dependen exclusivamente del régimen de lluvias, razón por la cual, la instalación de riego artificial podría generar mayor previsibilidad de rindes, calidad y por lo tanto, una disminución del riesgo. Algo que sin dudas, aumentaría notoriamente la inversión en el sector .
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Por otro lado, más allá de las mejores zonas del país, donde los campos suelen verse menos expuestos a las variables climáticas, existen otras donde la tierra no suele tener tanto valor ni tan buena producción, justamente porque las lluvias suelen ser más escasas. Sin ir más lejos, sucede no tan lejos, por ejemplo, en la provincia de La Pampa, y ni hablar de muchos otras provincias, aún en peores condiciones, donde el riego artificial sería una "bendición".
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En todos los casos, los beneficios serían múltiples.
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En la mejores zonas, porque la mayor previsibilidad mejoraría aún más los rindes y la inversión en producción, innovación y tecnología, la que luego, será también utilizada por los campos de zonas menos favorables a menores precios.
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En las no tan buenas, los propietarios gozarían no solo del fruto de los mayores rindes y previsibilidad, sino también, de una revalorización de sus tierras.
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En todos los casos, se beneficiarían también indirectamente la inmensa cantidad de pueblos aledaños e industrias afines, que viven y dependen exclusivamente de la actividad agropecuaria.
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Lo mismo sucede con las provincias involucradas, que perciben impuestos provinciales. Y ni hablar del Estado Nacional, el cual, sobre todo en los últimos años, ha sostenido la mayoría de sus logros en la producción del campo, y ya es casi dependiente de su producción para sostener la estabilidad económica.
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Más allá de las dificultades técnicas, naturales ó económicas, lo cierto es que siempre es posible. De hecho, Israel ha logrado convertir en un vergel, un desierto de arena de clima extremo.
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Por otro lado, visto la cantidad y calidad de personas, empresas e instituciones que se verían beneficiadas, cada una de ellas podría contribuir en la formación, capitalización y control de un ente encargado de la obras. Empezando por los mismos propietarios, que verían enormes beneficios en la producción, en la disminución de riesgos y en la valorización de sus tierras, pasando por los comerciantes de los pueblos y empresas involucradas en la cadena de producción, estados provinciales y Nación.
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Una asociación entre todos ellos para llevar adelante esta empresa, alejaría a los campos, al mercado interno y a las exportaciones argentinas, de un factor tan aleatorio en los últimos años como es el clima en tiempos de "cambio climático".
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Incluso, si el Estado gasta dinero en empresas comerciales que podrían ser operadas a cuenta y riesgo de privados -como el caso de Aerolíneas Argentinas- ¿no sería más razonable que invierta en una obra sobre la cual, necesariamente acrecentará sus beneficios fiscales y dará mayor estabilidad a sus propias cuentas?
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Tal vez, haya llegado la hora de rezar menos para que llueva, y pensar un poco como instrumentar un sistema de riego artificial, que en principio, sólo tendría beneficiarios.
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3 comentarios:

Hernán dijo...

Muy buena idea Ricardo!

Mario dijo...

Excelente propuesta y bien explicado los beneficios y formas de llevarlo a cabo.

MAGAH dijo...

Mas que interesante...para que lo lean por acá y ya que los tengo cerca te cuento que dicen.
Por lo pronto aquí mas que rezos se escuchan puteads y protestas a San Pedro y comitiva.