martes, 6 de marzo de 2012

Difícil que lleguemos a ponernos de acuerdo...


.


.

.

-
El título es una frase de una canción "Promesas sobre el bidet" de Charly García, pero aplica perfectamente a la relación entre la Ciudad de Buenos Aires y la Nación.

Cuando uno ve lo díficil que resulta que ambos trabajen coordinadamente, entiende por qué anteriormente el Intendente de la Ciudad era siempre elegido directamente por el Presidente.

La "novela" del enfrentamiento, va por el capítulo de los subtes, pero empezó con el traspaso de la policía federal y tal vez, la del subte no sea el último.

Parece una novela mensual, con mucho suspenso, porque a decir verdad, no se tiene muy claro quién es el malo y el bueno de la película. Y por otro lado, pareciera que en el intento de serlo, producen el efecto contrario. Terminan siendo todos "malos", y las víctimas, los ciudadanos. Una novela de enfrentamientos casi familiar, que podría ser una comedia pero que al resultar todos malos y haber víctimas, se convierte en una película de terror.

Lo que se ha podido ver en los capítulos anteriores, es que finalmente ambos personajes centrales concuerdan en que tanto la policía, los hospitales, la seguridad, los subtes, y tal vez en el futuro el Puerto, deben pasar a la jóven Ciudad, lo que no logran ponerse de acuerdo es en las condiciones.

El Gobierno Nacional, parece nostálgico al momento de reconocer y efectuar cada transferencia. De hecho, ya llevan muchos años sin que todavía se haya efectuado claramente ninguna.

Un "amor" sobre los bienes y servicios de la Ciudad que por momentos parece bipolar al no querer entregarlos nunca, y en otros, en un estado frenético, casi maníaco, deciden súbitamente transferirlos.

La Ciudad, por su parte, se mostró siempre anhelante de los mismos, pero cuando se lo quieren entregar de esa forma, parece no apreciarlos tanto, y hasta desconfian si dentro no vienen con una bomba.

En el caso de la policía, todas las provincias tienen su policía, y se hacen cargo de sus gastos. La pretensión de la Ciudad de Bs. As. de que venga con partida incluída parecería excesiva.

Sin embargo, tanto en la policía como en el caso de los subtes, cabe recordar que la Ciudad Autónoma de Bs. As. debe funcionar parecido a una provincia pero tiene una característica diferente. Es además la sede del Gobierno Nacional, y a su vez, la Capital de todos los argentinos.

Esta no es una observación meramente anecdótica ó jurídica, sino que implica costos y beneficios mesurables.

Con una población estable de aproximadamente 2 millones, y una visita diaria de otros 4 provenientes del resto del país, la diferencia es evidente.Podría decirse que de día la ciudad es más Capital país que Ciudad, y de noche, es una provincia más.

Como decía, esa doble función de la Ciudad de Bs. As. implica que el ciudadano que vive en ella, al pagar sus impuestos no lo debe hacer por los servicios que brinda como Capital del país, ó no al menos, en su totalidad.Esto explica tal vez que en el pasado, no sólo el Intendente era elegido por el Presidente, sino que la mayoría de sus servicios eran directa ó indiretamente sostenidos económicamente por el Estado Nacional.

La falta de cuentas claras con respecto a esta situación presupuestaria de fondo, a definir en qué porcentajes cada una se va a hacer cargo, no ha contribuido a una buena amistad entre las partes.

La transferencia repentina de un servicio, no sólo es capáz de desarmar el presupuesto de cualquier provincia, sino que además, genera un problema para ambas partes, tal como lo vemos en el actual capítulo "Subte".

El subte claramente debiera ser de la Ciudad de Bs. As. El problema radica en que su transferencia es complicada, ya que no sólo se deben cubrir los gastos de cuenta corriente por su funcionamiento, sino que viene de una desinversión, mala inversión ó malversación muy importante, lo que hace que ponerlos en funcionamiento con un nivel aceptable de eficiencia, seguridad y confort, implique necesariamente hacerse cargo no sólo de su presente y futuro, sino también de parte de su pasado para ponerlos en valor.

Estimo que en casi todas las transferencias sucede algo similar, pero en este caso, siendo que se trata de un medio de transporte público, que además se encuentra concesionado a una empresa -Metrovias- de la que no se sabe muy bien quienes son sus responsables ni cuál ha sido su desempeño hasta la fecha, el riesgo no sólo es poder hacerse cargo eficientemente del servicio y/o proceder a su necesaria expansión, sino que está en juego también la seguridad de miles de pasajeros a pocos días de uno de los accidentes ferroviarios más graves en la historia del país.

En el día de ayer, la cotroversia entre los dos actores de esta mala novela, incorporó a un tercero. La Ciudad efectivamente judicializó el tema, y siendo los actores Nación y Ciudad Autónoma, la Corte Suprema tiene competencia originaria según la Constitución Nacional, y deberá dirimir en un tema complejo con ribetes políticos. Porque si bien existen temas técnicos y presupuestarios, nadie ignora que los mismos han sido agravados por la condición de inminente candidato presidencial opositor de reelecto Jefe del Gobierno comunal.

Entiendo que en la Corte Suprema, ó preferentemente antes, para evitar que sea la única película donde son todos "malos", deberán coordinar sus esfuerzos.Coordinar en este caso, significa aclarar básicamente en qué medida debe contribuir la Nación en todo lo que transfiera por los servicios que la Ciudad brinda por sus funciones de Capital y sede del Gobierno Nacional.

Luego, en cada caso concreto, inventariar el estado de los bienes y servicios que se transfieren, a efectos de que en cada caso se llegue a un acuerdo sobre lo que se necesita para ser transferidos en un estado aceptable. Y si así no pudiere ser, que la Ciudad no deba pagar el "costo político" de las malas administraciones anteriores.

Finalmente, y por sobre todas las cosas, establecer claramente la voluntad de transferir y recibir de ambas partes, estableciendo plazos, etapas y condiciones consensuadas, para evitar -por ejemplo- que un accidente ferroviario aumente el temor de recibir un servicio en mal estado, ó que una decisión abrupta -como la de dejar a los servicios de subte sin custodia federal- puedan convertirse en un argumento suficiente para generar un nuevo capítulo donde reitero, son todos malos y las víctimas, los ciudadanos...
.

.
La pintura es de Torres García.

No hay comentarios: