domingo, 11 de marzo de 2012

La economía de los commodities

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En la Argentina comienza a sentirse un cambio de expectativas.

Las restricciones a las importaciones, al mercado cambiario, la regulación de la prensa, la quita de subsidios, la modificación de la Carta del Banco Central para contar con sus fondos, los reclamos salariales, la inflación que no cede -ó peor aún- su desconocimiento oficial, son algunos de los síntomas más claros.

Algunos tratan en adjudicarlos a la crisis internacional ó bien, a medidas tendientes a prevenir que la misma nos afecte. Otros lo llaman "sintonía fina"... Pero la realidad parece ser otra.

Desde mi perspectiva, son los síntomas de un modelo que comienza a agotarse.

Un modelo "post-revolucionario" que fue útil y efectivo para reconstruir un país desmembrado por la crisis del 2001/02. Un modelo que tuvo que ser llevado a cabo por un presidente elegido por menos del 23% de los votos y bajo un lema popular predominante que decía "que se vayan todos", en obvia alusión a los políticos.

Una situación muy difícil de llevar ante la falta total de cohesión social y confianza hacia cualquier indicio de autoridad. El anarquismo ó la autogestión parecían las únicas salidas aceptadas popularmente.

En ese marco, se montó una política sumamente activa por parte del Estado, con una clara intención de calmar los ánimos, de recuperar el tejido social, de reactivar el consumo, y sobre todo, de reconstruir la autoridad política. A tal fin, más allá megadevaluación de la moneda, de la pesificación de los depósito, de la emisión monetaria, y de la adopción de todo tipo de políticas activas por parte del Estado, se generó un gran entramado de asistencia social.

Una red que logró sus objetivos, que logró la paz social, la reconstrucción de la confianza, la recuperación de la esperanza y de la autoridad política.

Ya para el 2007, el estado de emergencia había cedido, pero el comienzo de una nueva crisis internacional, y el gusto por el ejercico del Poder de todo partido que logra aceptación popular, hizo que un plan que era de emergencia se transfomara en un "modelo".

Un modelo a seguir que para tiempos de "paz" tenía gravísimas falencias. Desconocía que muchas medidas efectivas en el corto plazo, en el largo estaba probado, terminarían produciendo los efectos contrarios.

Los controles de precios, la permanente expansión del gasto y promoción del consumo, los subsidios, altísimo grado de intervención estatal, el aumento del gasto público y la burocracia estatal, el cambio de reglas, la desconfianza de los inversores, etc. no podía terminar en otra situación que la actual.

Un proceso inflacionario acelerado, sobre un mercado de cambios totalmente intervenido, por cuanto si el mismo se lo libera podría producir un explosión inflacionaria, subsidios que fueron destinados al consumo y no a la inversión, teniendo como resultado falta de exploración y explotación de recursos energéticos, desabastecimiento en áreas relacionadas con la energía, una gran desinversión en todos los servicios públicos, y un estado social que comienza a estar expectante ante el futuro.

Cuando habíamos salido del estado "post-revolucionario" mencionado y conseguido cierta estabilidad, varios políticos y analístas advirtieron los riesgos de no hacer modificaciones al sistema. Entre ellos, recuerdo a Javier González Fraga mencionar, por ejemplo, ya en el 2007 las arbitrariedades de subsidios que llegaban a cubrir hasta bancos y casinos.

Sin embargo, lentamente, todas las críticas fueron cayendo en el descrétido popular. Eran mentirosas? habían errado en sus diagnósticos??


No, no eran mendaces ni habían errado en el diagnóstico, porque obedecían a la basta experiencia histórica mundial sobre el resultado de las medidas adoptadas, pero sí habían errado en sus pronósticos agoreros.

Varias veces vaticinaron una catástrofe y lejos de producirse, todos los índices -y no sólo los del INDEK- daban resultados sorprendentemente positivos. Fueron tantos los pronósticos fallidos, que finalmente terminamos casi sin oposición al modelo. Con una Presidenta reelegida con el 54% de los votos, con un Congreso con mayoría oficialista en ambas Cámaras, y un sistema judicial que además de obsoleto, muchas veces no se lo ve dispuesto a confrontar con un Ejecutivo poderoso.

Pero por qué fallaron esos pronósticos? Por qué medidas que siempre dieron pésimos resultados en su momento fueron efectivas? y aún hoy, cuando muchas de ellas parecen haberse agotado y están siendo derogadas apresuramente luego de las elecciones, la situación no se puede catalogar aún de crítica?

Simplemente porque estamos compartiendo las características de los sistemas políticos que cuentan con la administración estatal de commodities, de altos precios y sostenida demanda internacional.

En esos sistemas, como por ejemplo los países de la "primavera árabe", mantuvieron durante décadas gobiernos con alta popularidad, gran concentración de poder, y todo ello pese a las pésimas políticas sociales, institucionales y económicas. Las divisas que ingresaban al país como consecuencias de la exportación de esos commodities -petróleo en el caso de los países árabes, soja ó granos en el caso de la Argentina- eran ó son, compensadores de las más fallidas políticas implementadas.

Bajo este contexto, todos los libros de política económica y experiencia internacional parecen haber perdido vigencia. Es en estas condiciones, aún las peores políticas pueden dar buenos resultados.

Mientras el precio de las exportaciones de commodities argentinas sigan en el mismo nivel, algo que parece posible ante la demanda mundial sostenida especialmente de China y la India, y los precios se mantengan en alza, cualquier análisis ó pronóstico que se haga, por más fundado y cierto que sea puede caer en el mayor descrédito ante esta situación que al parecer todo lo puede.

Tal vez eso explique el llamativo silencio de la "oposición".

El grave problema lo tendremos -si alguna vez sucede- cambian las condiciones de las exportaciones de esos commodities, y nos la tengamos que ver con la realidad de un sistema político y económico que creció deforme bajo su sombra.

Esto ya pasó luego de la Segunda Guerra Mundial cuando Argentina dejó de ser el "granero del mundo" ante la recuperación europea, y quedó en evidencia que mientras tanto, habíamos "creado" una economía poco competitiva, sin valor agregado, sin innovación y con una burocracia estatal desbordada.

Sería muy bueno que se utilizaran estos tiempos de bonanza para realizar reformas estructurales.


Para recuperar la "confianza" nacional e internacional perdida durante el 2001/02 y con las medidas de los últimos años.

Para generar condiciones de previsibilidad, libertad, innovación, de un gasto público eficiente y ordenado, de agregar valor a nuestras exportaciones, de diversificar la producción y competir abiertamente con el mundo para crecer en forma sustentable, razonable, y fundamentalmente, no estar viviendo a crédito de los commodities y terminar con el "agua al cuello", pagando carísimo los costos de haber vivido en una "burbuja" a expensas de ellos y peor aún, sacrificando libertades...
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2 comentarios:

MAGAH dijo...

Aja...leo y pienso.
Siempre claro mas allá de que uno pueda o no estar de acuerdo con tu postura.

Diego dijo...

Interesante análisis sobre el efecto y relación entre commodities y sistema políticos.