viernes, 2 de marzo de 2012

Por qué la Argentina restringe importaciones?

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En las últimas semanas, la Argentina ha acentuado en extremo las restricciones a las importaciones.

De hecho, las mismas han llegado a alcanzar insumos para fabricación de productos nacionales y medicamentos.

Esta política de restricciones, no ha contemplado ni siquiera a su principal aliado regional y miembro del Mercosur -Brasil- ni a Uruguay, el cual, además de ser también socio del mismo, no tiene una gran producción nacional ni precios competitivos como para justificar su inclusión.

Cabe preguntarse cuál es el motivo real de estas restricciones.

Las respuestas clásicas a este tipo de políticas, suelen vincularse con una defensa de la industria nacional, de la balanza de pagos y/o con mantener el nivel de actividad ante un posible marco recesivo mundial. Sin embargo, no creo que ninguna de esas respuestas sea la adecuada.

No podemos decir que se pretenda defender la industria nacional, por cuanto muchos de los productos restrigidos, no tienen sustitución nacional. Tal es el caso de insumos para la producción, drogas medicinales, y/o equipamientos de precisión ó tecnología que jamás fabricamos.

Sin ir más lejos, Nikon Argentina se encuentra desde hace ya más de un año desabastecida de cámaras semipro y profesionales. Lo mismo que de los accesorios necesarios para sus productos, los cuales, de ninguna manera encuentran sustitutos en la industria nacional, sólo para citar un ejemplo.

Con relación a la balanza de pagos, ninguno de los meses anteriores muestra grandes problemas como para justificar semejantes medidas. Tampoco lo justifica el marco recesivo mundial, porque una medida de ese tipo no se ha dirigido a ningún producto, país ó grupo de países específico, sino que tiene un carácter general.

Hace pocos días, el economísta y ex-candidato a vicepresidente Javier González Fraga, adjudicó estas medidas de gobierno a la necesidad de mantener las reservas necesarias para hacer frente al pago de los próximos vencimientos de la deuda externa. Recordando que la Argentina técnicamente aún se encuentra en "default" y tiene por lo tanto vedado el ingreso al mercado de capitales.

Viniendo de una economista serio e informado como González Fraga, no cabe dudas que puede que sea uno de los fundamentos, sin embargo, personalmente adjudico a otra causa las restricciones en cuestión.

La Argentina tiene un dólar "barato", ó mejor dicho, prefiero decir que tiene sus "productos caros" como consecuencia de una constante y elevada inflación en dólares.

De esta forma, se puede decir que el dólar está retrasado, ó lo que prefiero, los costos y productos nacionales elevados.

Dado que el Gobierno no reconoce y mucho menos ha establecido un plan de lucha explícito contra la inflación, los productos nacionales se encarecen cada día más, ó lo que la mayoría diría, el dólar sufre cada día un retraso mayor.

La solución comunmente adoptada por el país ante este tipo de escenarios, fue devaluar la moneda. Pero si bien el Estado no reconoce la inflación ni siquiera en sus estadísticas oficiales, eso no quiere decir que sus funcionarios no conozcan el problema, y una devaluación del peso argentino, sin dudas tendría un factor multiplicador del ya abultado índice inflacionario que hasta ahora se estima en el 25% anual.

El Gobierno, en los hechos, considera a las importaciones como una forma más de enviar dólares al exterior invirtíendolos en bienes ó servicios, y si algo está decidido, es a intentar cerrar totalmente todo tipo de fuga de recursos hacia el dólar y especialmente hacia el exterior, a fin de poder mantener el tipo de cambio.

Bajo este enfoque, la creciente intervención del Estado en la economía, especialmente en los controles cambiarios y en las restricciones a la importaciones, tiene como objetivo principal luchar indirectamente contra la inflación.

Una lucha que a mi criterio, es encarada por el lado más costoso y menos efectivo.

Porque deteriora las relaciones con los principales socios comerciales.

Porque restringir las importaciones -está demostrado- termina por afectar también a las exportaciones.

Porque ninguna medida de este tipo, es sostenible en el tiempo, y tarde ó temprano, al igual que los subsidios, ceden ante la realidad de mercado.

Porque la lucha contra la inflación, en todas las épocas y en todos los tiempos, fue efectiva sólo cuando se dirigió hacia la reducción y manejo eficiente del gasto público y el déficit fiscal.

Y finalmente, porque la libertad de mercado es a la economía, lo que la democracia es a la política... Y los argentinos, más allá de las diferentes visiones, discursos y posiciones oportunistas, hemos elegido definitivamente vivir en libertad.
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