miércoles, 11 de abril de 2012

Instagram, Facebook y el Arte Moderno













Ayer se supo que Facebook adquirió "Instagram" por mil millones de dólares.

Instagram es una aplicación fotográfica utilizada especialmente en los Iphone, tabletas y dispositivos que utilizan el sistema android. Se destaca por los efectos especiales que se le pueden dar a las fotos que se toman con el mismo.

Cuando uno ve el valor de la compra de un sistema básicamente fotográfico (diseñado por 13 personas), cabe preguntarse cuál es su relación con la fotografía.

Obviamente no tiene mucho que ver, si embargo, el gran interés despertado por esa forma de tomar fotos no resulta irrelevante.

Es que también la fotografía está atravezada por un movimiento modernista que tiende a basarse más en una creación tecnológica que en una muestra de la realidad.

Dá la impresión que es más importante el manejo de la tecnología que el recorte de la realidad que se pretende retratar.

Esta tendencia se ve en casi todas las disciplinas artísticas. Donde la pintura parece haberse tranformado en instalaciones, la escultura en pintura, la fotografía en una destreza tecnológica y todos, de una manera u otra, tienden fundamentalmente a eludir ó modificar la realidad.

Pareciera que la realidad fuera opaca, triste, insoportable, y que el arte fuera un calidoscopio que la desestructura para volver a construirla de una manera diferente, al mismo tiempo querida pero inverosímil.

En lo referente a la fotografía, muestra una realidad insuficiente. Como si no hubiera en la naturaleza, en un rostro, en un paisaje, una mirada u expresión. la intensidad suficiente como para que el gran mérito sea la sensibilidad de descubrir y captar ese recorte de la realidad de la mejor manera.

Personalmente, siento que esta mirada tecnológica tiene mucho de decepción, de evasión de la realidad. De un alto componente "narcótico" que compense la falta conciencia, sentido y sensibilidades perdidas, moldeando la realidad a lo que nos gustaría que sea más que apreciar lo que es.

Cielos y mares de colores que no existen, animales que abrazan a otros que jamás en la naturaleza lo harían, colores que no corresponden a la imágen, superposiciones, montajes, alteraciones que trastocan, todo vale menos una realidad natural, incluyendo en ella a los humanos.

Una realidad natural que la mirada moderna parece no poder captar ni reconocer que es la "madre" de todo, que su belleza es insuperable y que varía constantemente tanto como la mirada que se tiene de ella. 

Una fotografía moderna que la veo predominantemente urbana, producto de la superpoblación, la masificación, el ritmo fréntico y los edificios de cemento no le dejan ver ni tener "horizontes"...





La foto es instagram de Google.

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