miércoles, 16 de mayo de 2012

Uruguay y la inseguridad















Si pienso en "un lugar en el mundo", en un bunker. Un sitio donde se esté lejos de la alienación humana de las grandes urbes, de la superpoblación mundial, de la vida obligada al contacto permanente con el otro, de la violencia, de la contaminación ambiental, de lo artificial, alejado del estado "de-mente" permantente, ese lugar es Uruguay.

Un país en el que se vive en paz en medio del respeto, teniendo acceso a lo mejor de la vida occidental pero al mismo tiempo, lejos de los mayores males de este tiempo.

Sin embargo, en los últimos años las cosas están cambiando.

Pareciera que los humanos nos aburriéramos de todo, incluso de lo mejor...

Siempre comprendí que Uruguay necesitaba imperiosamente de las inversiones extranjeras, simplemente porque no tenía ni tiene recursos naturales explotables que no sean su extraordinaria belleza natural y alta calidad de vida. Pero no comprendo el afán actual de recibir inversiones industriales más allá del turismo y los emprendimientos compatibles con el "Uruguay Natural".

Un proceso que comenzó con la pastera (Ex-Botnia), continuó con otros emprendimientos fabriles que hasta están cambiando el perfil de una ciudad histórica como Colonia, y más recientemente, la concesión de la mayor parte de su plataforma marina continental para la exploración y explotación de hidrocarburos con los riesgos que eso conlleva, agravado por la deficiente legislación nacional sobre esta "nueva" actividad.

Esta política económica industrial ha tenido su correlato social.


En algunos lugares como el Maldonado "turístico", el tradicional respeto y prioridad del peatón como símbolo de la supremacía de la persona por sobre la máquina, ha sido desplazado por el intento de generar un movimiento turístico abrumador -muy lejos del movimiento "slow"- que ya no respeta nada, ni siquiera el descanso vacacional.

Parecieran ya aburridos de la vida sosegada, placentera, tranquila, ligada a lo afectivo y la naturaleza.

Se dió también "luz verde" a medidas que dieron pésimos resultados en otros lugares del continente.

La irrupción en el gobierno del Frente Amplio, la primera coalición de partidos de izquierda que llegan al Poder en el Uruguay, impusieron una visión "garantista" del delito, donde parecen tener más derechos los victimarios que las víctimas, y los resultados no tardaron en llegar.

Si bien el gobierno de izquierda del Uruguay dista mucho de las posturas extremas y algunas veces delirantes de la Venezuela de Chávez, la Cuba de Fidel, y hasta el propio Ecuador y la Argentina, su aparición en la tranquila escena política uruguaya está dejando marcas, algunas de la cuales, pueden llegar a ser indelebles...

Este fin de semana recorrió el mundo las imágenes de tres delincuentes ingresando a un reconocido y céntrico lugar de comidas típicas del Uruguay (La Pasiva) ejecutando a sangre fría y sin haber mediado resistencia alguna, a un jóven que atendía el mostrador sólo para acceder más rápidamente a los valores que estaban en la caja.

Claro que estos espisodios de violencia son aún "menores" comparados con los que suceden habitualmente en otros países del mundo y de la región, pero hay que tener en cuenta que el daño para el Uruguay es enorme en términos comparativos y competitivos.

Es que siendo la industria del turismo la mayor fuente de ingresos del Uruguay y dentro de ella, la seguridad y el cuidado de la naturaleza sus mayores baluartes, el relajo que está viviendo dicho país en esos temas puede tener efectos devastadores en el corto plazo.

Salvo que tal como lo plantié en mi artículo titulado "Uruguay natural ó industrial" (lo pueden ubicar en el buscador del blog que está más arriba) dicho país esté empeñado en cambiar su matríz de desarrollo de centro de calidad de vida y turismo mundial, por otro industrial sin recursos naturales ni humanos calificados, donde ya la seguridad y la calidad natural poco importen.

El Frente Amplio lleva 7 años en el Poder Nacional y 22 en la administración de su ciudad capital Montevideo.

Estos años de gobierno parecen demostrar que esta alianza de partidos que irrumpió por primera vez en el Uruguay, no tiene las ideas, accionar y capacidad suficiente para poder dar solución al problema de la inseguridad y cuidado medioambiental tradicional.

Su principal balneario turístico, me refiero a Punta del Este, ha quedado sepultado por el cemento de las torres que en la ambición de recibir capitales, no le han sabido poner el freno suficiente para conservar su identidad.


Algo similar sucede en otros pueblos prestigiosos de la costa Este, como Manantiales ó el mismísimo José Ignacio, donde la ignorancia, falta de "visión" ó tal vez intereses personales y hasta contrarios al bien común y representación que invocan algunos ediles, los ha llevado estar dipuestos a dilapidar el capital turístico que significa el "casco histórico" de dicho pueblo emblemático a nivel mundial y transformarlo en "hotelero", ignorando las nefastas consecuencias que dicha medida tendría sobre la identidad, naturaleza, tránsito y seguridad el lugar.

Uno desea profundamente que el gobierno tanto del Uruguay como de su principal departamento turístico (Maldonado) cambien rápidamente el rumbo, se considere a la delincuencia como el peor atentado contra el crecimiento y el trabajo de la gente del lugar que dependen del turismo más que de los planes sociales, y fundamentalmente, que no "maten a la gallina de los huevos de oro" vendiendo excepciones sobre la naturaleza. Convirtiendo sus hermosos, pintorescos y afamados pueblitos de mar en los típicos enjambres urbanos, poblados de ávidos negociantes capaces de trasgredir todo con tal de lograr un rápido retorno. Haciéndolos comerciales, hoteleros,  masivos, inseguros y llenos de autos y cemento que sobran en todo el mundo.

Apuesto por el Uruguay "refugio de cualidades". Que sea un lugar en el mundo para aquellos que quieren vivir en paz, con apego a la naturaleza y el respeto, lejos de la alienación de un mundo superpoblado, deshumanizado y decadente.

Apuesto por un Uruguay seguro y natural. Apuesto por un cambio. Urgente!






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