martes, 5 de junio de 2012

Contradicciones, falta de "modelo" y desconfianza

















El Gobierno ha incurrido en contradicciones insalvables que no sólo han socavado la confianza, sino que demuestran claramente que no hay "plan ni modelo" como suele afirmar en su relato.

Cuando el país comenzó a producir soja en escala la cuestionaron acuñando el término "sojización".

Dicho término peyorativo lo utilizaron para denostar la producción de soja por considerar que se convertiría en "monocultivo" y que agotaría todos los suelos del país.

Luego de criticar y "ponerle palos en la rueda" a sus productores, al ver el creciente ingreso de divisas que dichas exportaciones producían pasaron de ser enemigos de la "sojización" a pretender ser "socios" del fenómeno.

De allí se que implementaran las cuestionadas "retenciones" a las exportaciones del agro a través de la famosa resolución 125 que generó un verdadero caos político y social en el país.

Desde entonces, el gobierno a través de las retenciones y demás impuestos acumulativos, se ha convertido en un virtual "socio" no deseado de los productores del campo argentino. Conflicto que parece "reverdecer" por estos días...

Luego prohibió la exportación de granos, lácteos y carnes, fundamentando la medida en que debía preservar los precios y el consumo interno.

De esa manera, no sólo envió un mensaje desalentador a la producción y exportación, sino que además, generó medidas como la matanza de ganado de reproducción que se hizo sentir finalmente en la caída de stock y exportaciones del tradicional producto argentino y su derivados. Daño que se tardará décadas en reparar.

Mientras que hasta hace poco prohibía las exportaciones fundamentando la medida en mantener los precios internos, ahora restringe las importaciones casi hasta su prohibición, ó bien, la somete a la exigencia de que el importador exporte la misma cantidad de bienes ó servicios.

De esta forma, se puede dar el ridículo -por ejemplo- que Nikon Argentina para importar cámaras fotográficas deba exportar carne, la que hasta hace poco ó aún hoy tiene restricciones.

Es decir, se pasó de la prohibición de la exportación a la condición de hacerla para poder importar. En definitiva, se restringieron importaciones y exportaciones, es decir, el comercio internacional de la Argentina. Afectando su relación comercial con el mundo y especialmente, con sus socios del Mercosur Brasil y Uruguay.

Hasta hace menos de un año, el Ministro de Planificación Julio De Vido afirmaba que no había crisis energética y hasta se mofaba de aquellos que desde hacía tiempo vaticinaban un problema en el área.

Meses después, en forma abrupta el gobierno decidió expropiar YPF a la empresa controladora Repsol para de esta forma reestatizarla y tomar el control mayoritario de la misma. El fundamento? La falta de inversión que generaba desabastecimiento y crisis energética...

El colmo de la contradicción en este tema es que mientras se expropia a Repsol Argentina se importa gas de Bolivia, Qatar y probablemente de Angola, donde la principal operador del insumo es justamente Repsol, pagándole además precios que como mínimo triplican a los que les pagaba localmente desalentando su inversión en el país.

Volviendo incluso al inicio de la gestión kirchnerista, la actitud hacia los acreedores extranjeros era francamento hostil, hecho que le valiera numerosos juicios internacionales por parte de bonistas que aún hoy siguen sin cobrar.

Sin embargo, actualmente el objetivo fundamental del gobierno es desendeudarse, a punto tal que muchos economistas justifican parte de la actual crisis económica en el hecho de que el gobierno quiere contar con los dólares necesarios para cumplir con sus obligaciones del año en curso.

Es decir, el país no ha salido aún de la situación de "default", por lo tanto no tiene tampoco tiene acceso a los mercados internacionales de crédito, y sin embargo, convulsiona el mercado interno con graves medidas de restricción cambiaria para contar con fondos para cancelar deuda, cuando en realidad, podría optar por otros medios menos traumáticos.

Es decir, una extraña mezcla hostilidad hacia los mercados libres del mundo, y al mismo tiempo, convulsiona y restringe el interno para poder cumplir.

Por otro lado, el oficialismo intentó justificar el desabastecimiento de hidrocarburos en el crecimiento exponencial del parque automotor a razón de 800 mil autos nuevos por año, sin darse cuenta que su propio accionar inflacionario y hasta las actuales restricciones al dólar, han volcado a los inversores a comprar aún más auntos! Ver link

Pero el colmo de la contradicción oficial llegó a su cima este fin de semana cuando el ahora senador oficialista y voz "fuerte" -en todo sentido- del gobierno -Aníbal Fernández- admitió que se reunieron el fin de semana con empresarios de casas de cambio para pactar el precio de dolar "blue" ó paralelo.

Algo realmente inconcebible cuando por un lado se genera una prohibición que da orígen a un mercado paralelo e ilegal, y simultáneamente, se intenta también regularlo desde el propio Gobierno.

No pasaron 24hs. que otro funcionario, nada menos que el Ministro del Interior Florencio Randazzo, debió salir a decir que era totalmente ilegal el mercado paralelo, y que negociar su precio era igual que negociar el de un "pasacasette robado", descalificando lo que un día antes había hecho el propio gobierno.

Estas contradicciones, como dije al principio, no sólo delatan la falta de plan ó modelo económico, sino que minan la confianza de los inversores en el país.

Justamente, la falta de inversión, la inflación no reconocida ni tratada, la improvisación, la falta de respeto de la libertad de comercio y de las personas, y fundamentalmente, la falta de confianza que genera este accionar oficial, explican el problema real de fondo de la actual crisis argentina.

Si no se solucionan esos problemas y se recupera la confianza, no hay salida posible.





La foto es de René Maltete



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