viernes, 1 de junio de 2012

El periodismo oficialista miente!














En la Argentina el oficialismo instauró una lema que dice "Clarín miente". El diario de mayor tiraje en el país que en principio apoyó al gobierno de Néstor Kirchner pero luego los intereses de ambos cambiaron y se convirtió en un férreo opositor.

Ayer se produjo un "cacerolazo" en algunos barrios porteños contra la política del Gobierno Nacional. Que es cierto, corresponde a barrios de clase media, ó media alta. Sin embargo, luego de varios años de un gran consenso popular sobre la política oficial, esta manifestación -que hizo recordar a las primeras de la gran crisis del 2001- cayó como un "balde de agua" fría sobre los acalorados defensores del discurso oficialista.

Lo sorprendente del caso fue escuchar en simultáneo a periodistas oficialistas, y algunos artistas que realmente respeto y me gustan como Sebastián Wainraich, diciendo que no comprendían cómo la gente se había levantado de esa forma cuando no lo habían hecho por temas más graves como el accidente ferroviario de la "Estación de Once" donde murieron cincuenta personas y cientos de heridos.

Realmente me sorprendió su comentario y de todos los que estaban con él en el programa que suelo escuchar "Metro y Medio", porque indirectamente estaba reduciendo la protesta a la cuestión relativa a las restricciones al dólar y sus consecuencias económicas, de la misma forma que lo hacían los periodistas oficialistas.

Lo que no tuvo en cuenta ese "relato forzado" de la realidad, es que la convocatoria realizada en la redes sociales -a la que el propio Wainraich se refirió expresamente- tenía como título un "Basta", y más abajo detallaba los motivos. Entre ellos, el accidente de Once, las restricciones a las importaciones, a los viajes, los controles policíacos del gobierno, los impuestazos, la corrupción, la inseguridad y también el tema del dólar. (Ver link)

Es decir, trataron de minimizar el reclamo acudiendo a un típico "cliché" que en la Argentina funciona, consistente en presentar a la clase media y media-alta como puramente materialista, egoísta y desinteresada del bien común, sin tener en cuenta que el reclamo iba mucho más allá de las restricciones cambiarias.

Parafraseando a Chico Buarque, no tuvieron en cuenta que el tema del dólar sólo fue "la gota de agua"...



La foto es de la edición digital de La Nación.

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