viernes, 15 de junio de 2012

Garantismo y garantías constitucionales















Encuentro una dificultad cuando trato de explicar las diferencias entre el respeto por las garantías constitucionales y el movimiento politico-filosófico llamado "Garantismo".

Algunos suponen que no compartir los postulados del "garantismo" significa estar a favor de la suspensión y/o violación de las garantías constitucionales y no es así.

El Garantismo, como alguna vez lo he dicho en este blog, es una ideología, una visión de la realidad, que nace como reacción ante las acciones de hecho y el abuso de autoridad de las dictaduras a las que poco le importaban los medios y muchos menos las garantías constitucionales para obtener sus fines.

Esa visión extrema dió orígen a otra que so pretexto de promover el cumplimiento del debido proceso judicial, terminaron por influir más sobre "la forma de interpretar" las garantías constitucionales que en asegurar su cumplimiento por parte del Estado.

Ese nacimiento contestatario marcó al "garantismo" como extremo en todos los sentidos. Desde ideologizar la interpretación de las normas, hasta la de terminar por confundir "víctima" con "victimario" y creer que las garantías son más para éste último que para la primera.

Digo ideológico también porque más allá de desvirtuar el fin de las garantías, esconde detrás una forma de protesta social consistente en considerar que si no se logra modificar la supuesta indiferencia de la "clase alta" hacia la pobreza, desigualdad y marginalidad, y condenar además al delito cometido desde el poder ó de "guantes blancos", se propicia pues que estos sectores indiferentes ó supuestamente benficiarios del sistema, sufran en "carne propia" el escarnio que significa vivir en la inseguridad permanente.

Es decir, se justifica una visión desmesurada y forzada a favor del delincuente con el fin último de intentar comprometer a las clases supuestamente "dominantes" con el problema de la pobreza y la desigualdad social.

Finalmente, el "garantismo" lejos de lograr su cometido, no ha hecho más que marginalizar aún más a los humildes, promover la impunidad en toda la sociedad, y agravar el problema de la pobreza ante la merma de la inversión productiva que la inseguridad genera.

Algunos de Uds. se preguntarán ...pero en qué consiste esa interpretación ideologizada del delito que hacen los garantistas?... Bueno, diría que empieza desde el mismo proceso judicial donde se conceden excarcelaciones en forma liviana a personas con graves antecedentes y peligro para la sociedad, la disminución notable de la pena por aplicación de normas que muchas veces deja sin condena determinados delitos ya sea por el cómputo de la pena como por la prescripción de la causa, requisitos para conceder la libertad condicional que en nada obedecen a su finalidad, sistemas carcelarios que lejos de rehabilitar pervierten, pero que además, otorgan informes a los jueces en forma irresponsable ó interesada para que un delincuente suspenda el cumplimiento efectivo de la condena, y apenas es liberado -sin rehabilitación ni estudio serio sobre sus condiciones psico-sociales- vuelve a reincidir en un delito aún más grave, etc.

Entonces el "garantismo" al ser un movimiento idiologizado y político, tiene representación en todos los Poderes del Estado, siendo de esa forma que intervinen con su visión del delito desde la sanción de las leyes, dirección de las fuerzas policiales, de seguridad y penitenciarias, interpretación por parte de los jueces, etc.

A veces cuesta encontrar un ejemplo concreto, pero en estos días, un país vecino -Uruguay- dió una nota de color con respecto al tema.

Uruguay era un país que fue gobernado tradicionalmente desde su fundación por dos partidos, el blanco ó nacional y el colorado.

Ninguno de ellos tenía una visión "garantista" del delito, y de esa forma, pese a haber sido un país muy pobre en términos económicos, era considerado uno de los más seguros del mundo.

En el año 2004, por primera vez asume un partido de centro-izquierda encabezado por el ex presidente Tabaré Vázquez.

De esta forma, ingresa a Poder la visión "garantístia" que en la región prevalece en los partidos de izquierda.

Pese a que su mandato coincidió con uno de los mejores momentos históricos del Uruguay en cuanto a inversión externa, baja de la pobreza y desigualdad, el Uruguay tuvo su "bautismo de fuego" con la delicuencia. Proceso que no ha cesado hasta la fecha, ya que dicho partido político continúa aún en el Poder.

Luego de más de siete años gobernando y de tener status de "país inversor", el Uruguay está a punto de perder uno de los atributos que lo hizo mundialmente reconocido a nivel turístico que era su formidable seguridad.

Es que la delincuencia percibe rápidamente cuando desde el Poder se tiene una visión que hasta cierto punto justifica idiológicamente al delito y que se traduce en la práctica en menores chances de ser detenido y mucho menos condenado.

Y como muestra basta un botón... En esto días, el gobierno del presidente Mujica, propuso instalar "losa radiante" para calefaccionar las cárceles.

En un país donde el combustible y la energía eléctrica es escasa y muy cara, y la mayoría de los ciudadanos humildes -y no tanto- suelen verse como "castores" los fines de semana juntando leña para calefaccionarse y evitar los costos que supone recurrir a los métodos más efectivos y modernos para calentarse, se da la paradoja que el Estado asegura la calefacción por uno de los métodos más modernos y efectivos a los delincuentes presos.

Para ver esta curiosa y paradójica medida garantísta entren al siguiente link.

Hay entonces una gran diferencia entre ser respetuoso de las garantías constitucionales y ser "garantista". Un malentendido que espero haber podido despejar con esta nota.





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