miércoles, 4 de julio de 2012

Diferencias entre Estado, Nación y Gobierno


















Acostumbro a expresar mi opinión sobre diferentes cuestiones tanto de política nacional como internacional tanto en este blog como en mi muro de facebook.

Lo hago desde hace años y he recibido numerosos comentarios provenientes de diferentes lugares del mundo.

Obviamente manifestando discrepancias y coincidencias, y en todos los casos, referidos siempre al tema en cuestión.

Quiero decir que nunca recibí comentarios que hicieran mención a cuestiones relacionadas con la nacionalidad y/o personales.

Sin embargo, he tenido unos sorpresivos y para mi preocupantes comentarios provenientes del Uruguay. Un país que para el no lo sabe, tiene una afianzada tradición democrática.

Dichos comentarios, más allá de expresar sus disidencias con respecto a mis cuestionamientos al Gobierno del Frente Amplio -especialmente en lo referente a las cuestiones de seguridad y cuidado de la naturaleza- no sólo hicieron incapié en cuestiones personales -que es lo que me importa- sino que entendieron que estaba atacando a un país extranjero, siendo además, que según la visión de estas personas, el no ser nacional de ese país me vedaba la posibilidad de hacerlo.

Podría esgrimir muchas cuestiones en mi defensa, como la de ser nieto de uruguayos , que lo considero uno de los mejores lugares del mundo para vivir, o bien, que visito ese país desde hace más de 30 años. Sin embargo, no es eso lo que me preocupa.


Lo que realmente me alarma es que dichos cuestionamientos encierran una grave confusión entre Nación, Estado y Gobierno.

Digo que me parece grave porque en dicha "confusión" se han basado las concepciones menos democráticas y nacionalistas del mundo para descalificar la disidencia.

En tal sentido cabe recordar que la Nación es un conjunto de personas que comparten determinados valores, concepciones, identidades, costumbres. El Estado comprende fundamentalmente a las instituciones y/o empresas para aquellos países donde además ejerce el comercio, y finalmente el Gobierno está constituído por un conjunto de personas que ejercen la conducción del país, siendo en el caso de los países democráticos que además son los representantes encargados de cumplir con el mandato ciudadano.

Con esto quiero decir que cuestionar al Gobierno de un país, sea el mío ó el de otro, de ninguna manera implica cuestionar a las personas que lo integran (Nación) y mucho menos al país en su conjunto (Gobierno, Estado y Nación).

Lo contrario implicaría -como sucedió en los peóres regímenes totalitarios- que tanto los dictadores como sus súbditos se vieran identificados entre sí y ambos con el Estado.

El otro punto es que para estos cuestionamientos, mi condición de extranjero impediría manifiestarme sobre la política de un gobierno supuestamente "ajeno". 

En este caso otra vez la confusión sería identificar al ciudadano de un país con el Gobierno que lo representa.

Es decir, en la práctica implicaría considerarme como funcionario público de un gobierno extranjero que cuestiona las políticas internas de otro país.

Casualmente, esto efectivamente sucedió hace poco tiempo en el caso del embajador argentino en el Uruguay, ya que el mismo se habría expedido sobre cuestiones internas, algo que mereció el justificado rechazo de las autoridades del vecino país.

Pero en mi caso yo no soy funcionario del gobierno de mi país, con lo cual, nada me impide ni ética ni legalmente expedirme sobre el gobierno de otro.

En definitiva, cuando cuestiono al Gobierno de otro país -en este caso Uruguay- en primer lugar no estoy cuestionando al país y mucho menos a sus ciudadanos.

Asimismo, cuando lo hago en mi calidad de extranjero -más allá de las consideraciones personales precitadas- nada me impide ni es cuestionable que lo haga por cuanto no implica más que un acto del ejercicio pleno de mi libertad de expresión, credo, política, raza y/ó religión. Garantía constitucional básica sostenida invariablemente por todos los países republicanos del mundo libre, por las normas que regulan su ejercicio y fundamentalmente, por el derecho internacional más avanzado que no reconoce ningún tipo de limitación en la tutela de dichas garantías y repudia cualquier tipo de discriminación basada en dichas condiciones.

Creo muy importante para el Uruguay y para cualquier país del mundo, que defienda como sagrados estos derechos. Más aún en una Región donde al parecer, algunos Gobiernos ven más dictadura en unos que en otros...





La foto del atardecer en Montevideo es mía.