martes, 10 de julio de 2012

Jóvenes viejos




















Termino de escuchar al jóven viceministro de economía de la Argentina y tengo la sensación de haberlo escuchado alguna otra vez en otro momento de mi vida.

Lo mismo me sucede con el tono de la presidente, cuando habla -ó mejor dicho grita- de una manera impostada, melodramática, heroica, víctimizada, actoral.

A veces siento que estoy reviviendo cosas del pasado. Un pasado que no sólo parece de otra vida, sino que además, lo daba por "pisado".

Nunca pensé volver a escuchar teorías conspirativas donde todo lo malo que nos sucede proviene siempre del afuera, ó bien, de un determinado grupo económico interno que casi lo explica todo.

Que un Gobierno ó grupo de funcionarios se arrogara la facultad de regular cada acto de nuestras vidas y que lejos de ser condenados socialmente, puedan llegar a contar con el apoyo, curiosamente, de la gente más jóven...

Pensé que los controles de precios, prohibiciones cambiarias, a las importaciones y exportaciones, las cuales no sólo habían fracasado ya en el Imperio Romano, sino mil veces en la historia de la humanidad -incluyendo la Argentina obviamente-  no volvería a verlos nunca más, y mucho menos ser parte de un supuesto "modelo" que ha revivido el interés por la política de muchos jóvenes.

Me pregunté y me pregunto, cómo puede ser que cosas tan viejas y probadamente fallidas sean sostenidas como algo nuevo nada menos que por los más jóvenes de mi país.

El economista del grupo Infobae -Tomás Bulat- me tiró una punta: "A las personas mayores de 40 años les importa más la inflación que la recesión, y a los menores más recesión que la inflación".

Y la explicación era sencilla, los mayores de 40 sufrieron más en "carne propia" el flagelo de la inflación y los menores, la "recesión".

Es decir, lejos de haber aprendido de la experiencia histórica lo que parece estar guiando la política de los países es la experiencia propia vivida desdeñando cualquier experiencia anterior.

De esta manera por ejemplo, a muchos jóvenes argentinos les resulta poco relevante que nuestro país tenga una inflación sostenida y cercana al 23% anual en dólares durante más de cinco años.

El ver actividad económica, generación de trabajo, consumo, les hace creer que la inflación no importa y que la situación es además sustentable...

Me resulta a veces bochornoso tener que contar ó explicar cosas tan obvias como que la emisión monetaria para cubrir gasto público genera inflación. Que una inflación de dos dígitos en dólares nunca puede ni terminó bien, etc. etc.

Recientemente con las elecciones en México me sucedió algo similar.

Personalmente viví intensamente el México del PRI. Un partido supuestamente revolucionario que lejos de serlo, representaba la tiranía del "status quo" y un simulacro de democracia que se caía a pedazos con la permanencia ininterrumpida en el poder durante más de 70 años.

Luego de la derrota electoral del PRI en manos del PAN pensé que por mucho tiempo el primero no lograría volver al Poder.

Sin embargo, no pasaron 12 años que volvieron a levantarse con el Gobierno de México de la mano de un presidente jóven y de muchos votantes de la misma ó más jóven generación.

Como dije al principio, tengo la sensación de estar reviviendo la historia. Una historia que parece que ningún otro la ha vivido. Que poco ó nada se ha aprendido de la misma y de la experiencia universal.

Y lo peor, que los jóvenes lejos de tener propuestas innovadoras, audaces y creativas, toman como nuevo lo "recientemente" vivido.

Como si no conocieran la historia, como si no la tuvieran.

Como si fueran jóvenes viejos...




La pintura es "Shoes" de Vincent Van Gogh.  



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