jueves, 25 de octubre de 2012

La naturaleza advierte al Uruguay

 
 
 
 
 
 
 
 
 









"Los uruguayos, lamentablemente, tenemos que empezar a acostumbrarnos a este tipo de situaciones que se van a dar con una periodicidad mayor a la que hemos conocido...".

Así se refirió al feroz temporal que azotó esta semana a casi todo el Uruguay el Prosecretario de la Presidencia, Diego Cánepa. (link)

Algo que ya había advertido tras el ciclón del pasado 19 de septiembre, mismo que pese a lo dicho, el Gobierno aún no haya solucionado la huelga del Servicio Meteorológico de ese país que ya lleva más de dos meses.

Y los hechos ocurridos parecen darle la razón al jerarca. La naturaleza nunca fue tan dura con el Uruguay como en estos últimos años.

Algunos intentarán dar explicaciones meteorológicas, otros algunas diferentes.
 
Personalmente sostengo hace tiempo y hoy más que nunca, que la Naturaleza está enojada con el Uruguay y le está haciendo una seria advertencia.

Este es un proceso que tiene su historia pero nunca antes como desde la llegada del Frente Amplio al Poder -hace unos siete años- el Uruguay ha tenido una política tan agresiva con la Naturaleza.

Podríamos decir que comenzó con la polémica instalación de la pastera entonces llamada "Botnia", que generó un conflicto bilateral con la Argentina pero que por sobre todas las cosas, encolumnó a todos los uruguayos detrás del proyecto del gobierno anterior (Battle) y concretado por el primer presidente del Frente Amplio el oncólogo Tabaré Vázquez.

Dicho apoyo popular tuvo más que ver con la recalcitrante actitud del Gobierno Argentino que con una clara convicción del pueblo uruguayo sobre el emprendimiento. Más aún, los distrajo en términos ecológicos, poniendo toda su atención en rechazar el agraviante y permanente corte de un puente internacional.

Demás está decir que dicho ex-presidente había sido un férreo opositor a la instalación de dicha pastera, pero como suele suceder cuando se accede al Poder, cambió...

Y es que ya antes el Uruguay había comenzado emprendimientos de forestación dirigidos a abastecer a la misma, y por otro lado, muchos soñaban con la expansión económica que esas empresas podían generar en el contexto económico nacional.

No está muy claro aún de qué manera han contribuído en términos económicos pero sí está claro el cambio de fisonomía que dichos emprendimientos representan a nivel de política de desarrollo.

En conjunto con otra emprendimiento similar, Montes del Plata, está cambiando la fisonomía de pueblos tradicionalmente turísticos como Colonia y sus alrededores.

Pero este fenómeno de cambio de lo turístico hacia lo industrial no se dió sólo en esa parte del Uruguay, sino también en el Departamento (provincia para nosotros) más importantes en términos de ingresos turísticos. Me refiero a Maldonado, por donde se estima, ingresa cerca del 70% del P.B.I. del Uruguay a través de una de la industrias más rentables y menos agresivas con la naturaleza como es la del turismo. También llamada "industria sin chimeneas".

En dicho Departamento, caracterizado por una naturaleza y encanto sin igual, por un cuidado de la Franja Costera ejemplar, por una gestión territorial y de la seguridad física y jurídica notable, también comenzó a sentirse este desprecio por la naturaleza.

Ya el gobierno departamental anterior del partido blanco, conducido por Antía, había propuesto la concesión de 11 excepciones edilicias que fueron muy cuestionadas, ya que si algo tenía de bueno Punta del Este era el respeto irrestricto por la escala y el ordenamiento territorial y natural.

El Frente Amplio en la oposición tomó las banderas de la preservación y el cuidado de la naturaleza, y en campaña se opuso a dichas excepciones.

Al llegar al poder a través del hasta hacía pocos meses antes, obrero de la construcción y sindicalista del SUNCA Oscar de los Santos, no sólo aprobaron esas once excepciones edilicias que en campaña cuestionaban, sino que aprobaron más de un centenar más. Algunas de alto impacto ambiental y turístico, como el edificio que se construyó sobre el arroyo Maldonado.

Esas excepciones, sumadas al "boom" inmobiliario regional, hizo que todo el Departamento, y en especial Punta del Este, sufríera un verdadero baño de cemento que le cambió totalmente la esencia y su fisonomía.

Más aún, generó una especie de frenesí de excepciones tal que muchas veces se llegó a dudar de cuál era la norma, y comparar, como recientemente salió publicado en el diario local "El Correo", a Punta del Este con Marbella, ciudad que debió ser intervenida por el Gobierno Nacional de España ante el escándalo provocado por la connivencia entre funcionarios y emprendedores privados que hicieron de la excepción la regla.

Este avance agresivo hacia la naturaleza, el descuido por la seguridad física y de alguna manera, también la jurídica, ya que dichas excepciones afectaron a muchas propiedades lindantes, se extendió de tal manera que al Este del Arroyo Maldonado comenzaron a purular casi con exclusividad "los barrios cerrados" y los megaemprendimientos.

Barrios cerrados que en la Argentina tuvieron su auge por cuestiones de seguridad, pero que en Maldonado tienen más que ver con una forma de preservarse ante el descuido y cambio de reglas en el espacio público, rompiendo con la tradición de más de 50 años de ser ejemplo en la materia.

Pueblos emblemáticos, excepcionales por naturaleza y buen desarrollo como el "Faro de José Ignacio", sufren permanentes embates de una pésima combinación de intereses comerciales, empresarios y funcionarios públicos que pujan por convertirlo indirectamente en el centro de provisión de bienes y servicios de todos los barrios cerrados que casi con exclusividad lo rodean. Reitero, producto del pésimo manejo del espacio público y residencial.

De esta forma, es permanente la presión por aprobar normas hoteleras, por ampliar calles, por utilizar los médanos para actividades comerciales, pavimentar, abrir calles sobre médanos, otorgar y/o renovar habilitaciones  que amenazan la zonificación residencial, extensión de zonas comerciales sobre las residenciales, funcionarios públicos que ejercen el comercio en forma incompatible en el mismo pueblo que deben representar, privilegio del tránsito y el automotor por sobre el peatón y la naturaleza, etc.

En otros Departamentos (provincias) la situación natural no es mejor. Las mineras pusieron su mira en varios de ellos para la extracción a "cielo abierto" con alto riesgo de impacto ambiental, entre ellas, Aratirí.

Todos esos emprendimientos industriales generaron la necesidad de contar con un "Puerto de aguas profundas" por dónde sacar al exterior su producción. Y fue así que se está construyendo dicho puerto en una de las zonas más lindas y plenas de naturaleza en la costa de Rocha.

Puerto al que debemos sumarle la apertura de vías de comunicación para poder trasportar la extracción desde el interior del país hacia la costa.

Todos estos proyectos están generando una gran resistencia en ciertos sectores que bregan por el  "URUGUAY NATURAL", pero si a todo lo expuesto le sumamos la reciente concesión de casi todas las cuencas marinas a empresas petroleras para la exploración y eventual explotación de hidrocarburos -entre ellas la famosa British Petroleum protagonista reciente del más grave accidente marino en el Golfo de México- no cabe dudas que estamos ante política oficial que trabaja más por un URUGUAY INDUSTRIAL que por el lema tradicional de URUGUAY NATURAL.

Esto lo he dicho varias veces en mi blog, pero ahora quiero relacionarlo con los inéditos, graves e inusuales fenómenos naturales que vienen castigando al país en cuestión.

No tengo dudas que los mismos son una clara queja y advertencia de la Naturaleza hacia la conducción del país, de los Departamentos y las políticas sostenidas en la materia.

La Naturaleza había encontrado en el Uruguay una "casa" en el mundo, y en la última década sus funcionarios parecen estar dispuesto a desalojarla frenéticamente y a cualquier precio por el eventual rédito económico.

En este caso no me pidan racionalidad ni cientificismo, los cuales además, parecen ser insuficientes para explicar un fenómeno tal localizado, repetitivo y excepcional en dicho país.

No tengo dudas que si el Uruguay sigue cambiando su rumbo de protector de la naturaleza por el de detractor y extrator de la misma, será seriamente castigado por fenómenos de igual ó mayor intensidad.

Uruguay es una de las reservas de Naturaleza en el mundo. Si pugna por desalojarla sufrirá más daños que beneficios.

Sus dirigentes y ciudadanos deberán elegir entre el Uruguay Natural que muchos conocen y valoran, ó el Industrial por donde está siendo conducido en la última década de Gobierno. 

Ustedes ya saben de qué lado estoy...




La foto es mía. Temporal en Montevideo.



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