viernes, 19 de octubre de 2012

No me asusta el "Per saltum"

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 









En realidad no sólo no me preocupa que el Gobierno esté tratando de sancionar una ley que regule un recurso -por ahora excepcional- para que la Corte intervenga sobre determinadas causas, sino que ya lo estaba pensando como una necesidad antes que el propio Gobierno.

No desconozco que el tendencia del procedimiento judicial viene a contramano de dicho recurso. Es decir, que la Corte Suprema de Justicia de la Nación se encuentra saturada de causas de toda índole que la han convertido más que en un tribunal de control constitucional en una tercera ó cuarta instancia de cualquier proceso judicial.

Tampoco desconozco que el "per saltum" es un recurso de hecho, es decir, que no está contemplado legalmente y que incluso, fue utilizado en forma escandalosa por la anterior "Corte Menemista de las mayorías automáticas".

Ni siquiera dudo que fue la actual presidente Cristina Kirchner la que se opuso a reconocer la legalidad del mismo cuando era senadora nacional.

Pero hay una realidad que no podemos obviar. Más allá de la competencia originaria que tiene la Corte Suprema para entender sobre determinadas y puntuales cuestiones como es el caso de conflictos entre provincias, provincia y Nación, ó de índole diplomático, no es menos cierto que la mayoría de las causas que más nos importan por su implicancia institucional suelen ser finalmente resueltas por dicho Tribunal.

Es decir, hay causas de gran trascendencia para la Nación que a veces demoran décadas en recorrer las diferentes instancias judiciales para que finalmente sea siempre un fallo de la Corte la que las defina.

Me pregunto entonces qué sentido tiene por ejemplo, que un planteo de inconstitucionalidad como el referido al "cepo cambiario", a las restricciones a la libertad de circular y viajar, la pesificación de bonos, la interpretación y aplicación de normas previsionales demoren años en una tramitación judicial donde finalmente la Corte Suprema será quien tenga la "última palabra".

Más aún, existen causas en las que no está en juego la interpretación ni la constitucionalidad de una norma pero que por su trascendencia y/ó la forma en que se está tramitando desvirtúa totalmente el funcionamiento del Poder Judicial como contrapeso y Poder independiente del Estado. En estos casos, ante la inacción ó mal funcionamiento de la justicia no se estaría violando un mandato constitucional que la Corte debiera rápidamente subsanar?

Pensemos en causas como las del caso Schoklender, Antonini Wilson, Jaime, Candela, Ciccone, la bolsa de Miceli, la Tragedia de Once, donde ya sea por tiempo ó forma de tramitación en los tribunales inferiores que entienden en la causa se percibe que existe una "dilación" que en los hechos representa una negación de justicia tanto para los implicados como para la sociedad que espera conocer su resolución porque de ella depende también su forma de interpretar la realidad y hasta de elegir sus futuros representantes.

No sería razonable que en dichos casos donde más allá de su trascendencia, se percibe una tramitación irregular ó excesivamente demorada, se posibilite a la Corte Suprema como máxima autoridad y cabeza del Poder Judicial a intervenir directamente en la causa?

En definitiva, si la intención actual del Gobierno es legislar dicho recurso a fin de lograr una sentencia definitiva en un caso concreto que le interesa -como la aplicación de un artículo de la Ley de Medios- estaríamos otra vez ante una ley particular, ó como definí en un post anterior, otra "Ley hecha a medida", pero que en nada cambiaría la resolución final porque la última palabra sobre dicho tema de todos modos la tendrá la Corte Suprema.

Qué puede ganar el Gobierno ó las partes del proceso? Tiempo?... No me parece tan grave. Más grave aún me parece el tiempo que estamos perdiendo en definir cuestiones de gravedad institucional como las mencionadas anteriormente.

Por lo demás, tenemos claro cómo "piensa" el Poder Ejecutivo y Legislativo, que al parecer son totalmente concordantes. No creen que sería positivo que no demoremos más en conocer qué posición tiene la "cabeza" del tercer Poder de la República -el Judicial- en momentos donde se percibe un avance de los otros poderes del Estado sobre la Constitución y el mismo Poder Judicial?

Para qué dilatar entonces que la Corte defina rápida y definitivamente estas cuestiones trascendentales para la vida del país?

En todo caso, me parece importante que la oposición participe activamente en la "forma" de legislar dicho recurso para hacer que el intento de la mayoría oficialista de regular un recurso judicial para un caso concreto, se convierta en los hechos en una forma general de devolverle al Poder Judicial una mayor celeridad y rol protagónico en momentos donde resulta más que necesario.

En definitiva no le tengo miedo al "per saltum", lo deseo...






La foto es de nikonistas.com



1 comentario:

miralunas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.