domingo, 20 de enero de 2013

El arte, los artistas y la política

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Muchas veces me pregunto el motivo por el cual artistas tan virtuosos, creativos y bien intencionados sostienen ideas políticas fracasadas que demostraron una y mil veces que conducen a resultados contrarios a los buscados, y hasta terminan sosteniendo personalismos en el Poder que llegan incluso a poner en riesgo la libertad tan necesaria para crear.
 
Tengo la idea que el arte suele ser uno de los mejores métodos para sobrevivir a la realidad, para hacerla más llevadera, más linda, pero justamente lo hace a través de su evasión, a veces hasta de su negación, generando realidades imaginarias que sólamente pueden existir justamente en la imaginación, pero que se destruyen apenas tocan contacto con la realidad cual estrella fugáz.
 
Justamente esa capacidad de ilusión, de elusión, ese "don de eludir" -parafraseando a Caetano en otro sentido- hace del arte un instrumento sanador, le confiere popularidad y llegada pacífica a bastos sectores sociales.
 
Pero cuando el arte pretende operar sobre la realidad a través de la política, ó la política acude al artísta para operar sobre la sociedad se produce un gran despropósito.
 
Es que la política es justamente el "arte de lo posible", y el arte, de lo "imposible", con lo cual el problema no es que no se lleven del todo bien sino que la combinación suele terminar en "manipulación social" ó en la manipulación del artista. En ambos casos, utilizando su don de eludir la complejidad de la realidad a través de la construcción de relatos sencillos, pasionales, tan digeribles y llevaderos como una novela ó canción popular que a gran parte de la sociedad le resulta fácil adoptar.
 
Por eso creo que el mundo del arte y sobre todo el artista, deben tener consciencia de su poder sobre la sociedad porque representa una magnífica forma de eludir el dolor que toda realidad siempre ocasiona, pero que ese poder, esa "sinrazón" que lo caracteriza para operar efectivamente sobre la realidad es una gran virtud para su creación, para su mundo, para su arte, pero que llevada al mundo de lo real puede conducir a su sociedad a resultados disvaliosos.
 
Incluso, como dice el filósofo Alejandro Rozitchner  "un artista puede ser un genio en su arte y un precario en su visión de la política. Es lo más común..."
 
El arte debe ser una forma de tolerar y hasta hacer más placentera la realidad aún denunciándola. Una forma de sostener la ilusión que muchas veces la realidad destruye, "des-iluciona"... Pero de ninguna manera el arte puede convertirse en una herramienta política de construcción y/o manipulación de la realidad porque su esencia es justamente otra, es su don de transformarla desde y dentro de la ilusión. Es justamente el don de eludirla... 
 
 
 
 
 
 


2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿el arte "DEBE ser ?

Ricardo Fasseri dijo...

Es cierto, pero el "debe ser" lo utilicé de un modo tan general q en realidad podría leerse lo que no puede ser nunca...