jueves, 31 de enero de 2013

La "Gestión" entre rejas

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 










Hace tiempo me pregunto si es necesario enrejar el espacio público natural para mejorarlo y cuidarlo.

De por sí me parece una contradicción preservar un espacio natural con rejas, porque justamente significan lo contrario del espacio que se pretende proteger. Un espacio de libertad, de conexión con la naturaleza, con la contemplación, con el esparcimiento y los demás.

Sí, es cierto. Nada de eso venía sucediendo en las plazas públicas de Buenos Aires, las cuales estaban en franco deterioro. Muchas veces usurpadas, descuidadas, con problemas de inseguridad. Pero enrejarlos es la única solución posible?...

Para hacerlo de esa forma se paga un alto precio, como desnaturalizar su esencia natural -valga la redundancia-.

Ver las plazas enrejadas, con limitaciones horarias de ingreso, con restricciones para perros, etc. nos coloca a todos detrás de rejas.

Demuestra impotencia y falta de creatividad de las autoridades al apelar a situaciones tan extremas y contradictorias.

Comparto plenamente la necesidad de mejorar el espacio público. Sobre todo los "naturales" en una Ciudad donde cada vez hay más cemento, más autos, más personas y menos "pulmones verdes" y lugares esparcimiento, pero entiendo que existen otras formas.

Sin ir más lejos, los funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires explican, ante los enfrentamientos generados con vecinos por el "enrejado" del Parque Centenario, que lo hacen para preservar la seguridad, para desalojar intrusos, para colocar garitas de seguridad para la policía metropolitana, para hacer limpieza, etc. Me pregunto entonces si no pueden hacer todo eso sin enrejar los parques...

No se sienten acaso capaces de garantizar la seguridad y mantenimiento destacando en cada plaza un cuidador y un agente de la metropolitana bien pertrechados y comunicados como lo están?

Haciéndolo de esta forma no sólo no se "desnaturalizan" esos espacios sino que nos permitirían ingresar a los mismos también de noche, a buscar alivio al calor, a mirar la luna ó un cielo estrellado con la seguridad y confort garantizados.

Debieran tener en cuenta también que en las grandes ciudades la gente tiene cada vez más mascotas, y que las plazas enrejadas en su mayoría prohiben el acceso con perros en todo horario.

Enrejar los espacios naturales me parece que además tiene un costo enorme en varios sentidos. En el material, construcción y mantenimiento que dichas rejas implican.

En la pérdida de valor visual y contribución estética que los parques y plazas suponen para el patrimonio arquitectónico de la ciudad cuando se encuentran integradas al mismo.

En la pérdida de valor funcional al limitar sus usos, sus horarios, su disfrute y lo que es peor aún, su esencia.

Esto no lo pienso ahora frente al conflicto desatado en torno al enrejado del Parque Centenario, alerté en este blog hace años cuando empezaron a implantar este rígido sistema dentro de la Ciudad (ver "Todos a prisión").

Los funcionarios deben procurar enfrentar y enrejar en todo caso a los delincuentes, a los inadaptados que los destruyen y desvirtúan en  su uso y destino.

Lo contrario supone enrejarnos a todos, demostrando anomia, falta de ideas e impotencia ante la inseguridad. 

Potencia que debieran desplegar garantizando la seguridad de las plazas con las policía metropolitana en vez de mostrarla para reprimir a vecinos y/o comerciantes que protestan.

Espero revean la forma en que están gestionando todas las plazas y parques.de la Ciudad de Buenos Aires.

Que apliquen todos los recursos económicos, humanos y  fuerzas de seguridad disponibles para hacer plazas y parques cada vez más verdes, mejor iluminados, más amigables y conectados con el entorno, a los cuales podamos acudir y disfrutar como espacio de esparcimiento, encuentro y libertad.







Foto web.



No hay comentarios: