sábado, 13 de abril de 2013

Democratizar la Justicia?...






Utilizar la palabra "democracia" para el Poder Judicial es como mezclar el azúcar con la sal.

Un concepto no tiene nada que ver con el otro. Justicia democrática es un término "transgénico"...

La democracia es el gobierno del pueblo. Es decir, que el Poder radica en el ciudadano.

La democracia representativa implica que el poder del pueblo se delega en sus representantes. Como bien dice la Constitución Nacional "el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes".

La democracia representativa republicana, que es en realidad a lo que todos aludimos cuando hablamos de democracia politica actual, implica además "División de Poderes"... Concepto un poco más moderno en la historia y que tiene que ver con un mecanismo destinado a controlar y evitar los abusos del representante para con sus representados.

Es así que en vez de reducirse su poder, se lo dividió.

En palabras de Montesquieu sería "la tendencia del Poder es la de volverse despótico, sólo el Poder puede frenar al Poder"...

En este esquema, el de un Estado fuerte pero limitado, con participación y respeto por las minorías, existe un Poder que no depende del voto popular. Justamente porque tiende a trascenderlo. A trascender los gobiernos de turno.

Es por eso que en las democracias maduras, los jueces normalmente atraviesan distintos gobiernos, distintas épocas, y eso está muy bien. Porque de esa forma se asegura que el único Poder del Estado que debe controlar a los otros dos que sí son elegidos por el pueblo, pueda hacerlo en forma independiente a la mayoría ocasional.

En otras palabras, el Poder Judicial no es un Poder político. Más aún, es fundamental que no lo sea. Por eso, hablar de "democratizar" la Justicia es un contrasentido, una contradicción en si misma, insalvable e inentendible.

Esto no quiere decir que el Poder Judicial de la Argentina funcione bien. Que no merezca reformas y muy importantes. Pero es fundamental que dichas reformas sean propuestas en las campañas electorales para evitar la sospecha que se hacen desde los otros dos Poderes (Ejecutivo y Legislativo) para evitar su control y limitación.

La Justicia está en deuda con la sociedad desde hace años. Pero no por los motivos "interesados" y parciales que invoca el Ejecutivo actual, sino por otros que nada tienen que ver con estos y que son realmente graves. Como la burocracia que lo caracteriza, la antiguedad de sus procedimientos, la falta de responsabilidad y control de algunos de sus miembros jerárquicos (jueces), la profesionalización de sus funcionarios, la celeridad de los procesos, la tecnologización y actualización de sus medios y procedimientos.

Pero esta es otra cuestión. El Ejecutivo está más interesado en dominar al único Poder del Estado que parece poder ponerle algún tipo de límite, en distraer a la oposición y a la opinión pública de los graves problemas que nos aquejan como la falta de confianza de los inversores, inseguridad jurídica, inestabilidad de la moneda, inflación, inseguridad, deficiencias educación pública y varios otros problemas que en este momento resultan prioritarios, y al parecer, el Ejecutivo no estaría decidido ni capacitado para solucionarlos...







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