jueves, 30 de mayo de 2013

Las ventajas de no tener un "Líder"...

 
 
 
 
  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Se suele imputar como un grave problema de la "oposición" la falta de un "Líder". Tal vez por nuestra tradición presidencialista, caudillista. De gobiernos paternalistas, personalistas, y por qué no decirlo, fascistas.
 
La realidad es que la figura del "líder" se hace necesaria cuando la inmensa mayoría que lo sigue no conoce muy bien el camino que desea, y debe confiar ciegamente en la figura personal de su líder como intérprete supremo de su voluntad política.
 
Confían más en la persona del "líder" que en las medidas que tomará, las cuales normalmente, no conocen ni entienden.
 
Pero en realidad hay otra forma de ver al "lider" ó su falta.
 
La figura de líderes nacionales hace muchas veces que las ideas se anquilosen detrás de sus liderazgos, reduciendo el
debate, los movimientos intelectuales y la aparición de nuevos partidos.
 
Así vemos como el Uruguay por ejemplo, siempre marcado por líderes conductores, jamás se animó a cuestionar el rol del Estado, el cual es cada vez más grande, costoso, ineficiente y representa una carga para la iniciativa privada cada vez mayor a cambio de menos y peores servicios.
 
También en Venezuela vemos como el personalismo desplaza el debate de ideas, de proyectos. Tanto del lado del "Chavismo"como de Capriles.
 
Esto suele verse en muchos países, normalmente, poco desarrollados en términos económicos y sociales. Pero no estoy seguro que sea lo mejor.
 
El hecho de que la "oposición" argentina no tenga aún ningún candidato presidencial visible para las elecciones presidenciales del 2015 no debiera preocuparnos, ó ser sentido como una "carga" cada vez que sus cuadros son consultados por la prensa sobre el tema.
 
Que no haya un "líder" opositor tal vez esté generando una oportunidad inédita en la Argentina, donde los partidos han dejado de ser compartimentos estancos para flexibilizar sus posturas y hasta cambiarlas radicalmente.
 
Cuando se cuestionó a Raúl Alfonsín (hijo) su falta de carisma para ser opositor presidencial a CFK en las pasadas elecciones, tampoco compartí la idea.
 
Quien conoce la tradición del radicalismo y más aún, la del propio hijo del entonces presidente, jamás hubiera pensado que pudiera haber girado hacia una visión tan moderna y razonable de la política y economía actual.
 
Tanto su padre como él mismo, fuero íconos del "estatismo dirigista" económico, sin embargo, en tan sólo un par de años luego de la muerte del ex-presidente, su hijo era candidato a presidente hablando de la economía en términos modernos, de la inserción mundial de la Argentina en el mundo como aliada de los países desarrollados. De hecho, su candidato a vicepresidente es uno de los más destacadas economístas con tintes liberales del país, me refiero a González Fraga.
 
Es decir, la falta de líderes para mí generó una modernización del radicalismo. Un radicalismo que por ejemplo, ya nada tiene que ver con la entonces Franja Morada y/o la Coordinadora.
 
Algo similar está sucediendo ahora con el resto de los partidos opositores al gobierno.
 
La falta de "líderes" está generando un "consenso mínimo" entre los más variados partidos y candidatos que hace apenas dos años atrás era impensable.
 
Se puede escuchar al economista del Partido Obrero hablando de la emisión monetaria como causa de la inflación. A referentes sindicales como Moyano hablar del abuso del empleo público y de la necesidad de que el Estado deje de mentir con los índices que elabora el Indec.
 
Se ha visto a María Eugenia Estenssoro, muchas veces vista cercana al entorno del ex ministro de economía Cavallo al FAP, y al izquierdista Pino Solanas de Proyecto Sur junto a Elisa Carrió de la Coalición Cívica.
 
Es decir, más que preocuparme la falta de "líderes" me alegra el "consenso mínimo" que está logrando horizontalmente la oposición en rechazar la viejas y disparatadas ideas que el Gobierno aún hoy insiste en aplicar.
 
Sería un gran avance para la Argentina que el "kirchnerismo" sea el último intento antiguo y delirante de la política argentina.
 
Que podamos tener buenos ó malos gobiernos, de derecha ó de izquierda, pero que nunca más se vuelva a intentar aplicar medidas que ya en el Imperio Romano demostraron no tener éxito como el control de precios, la dirección central de la economía, la intervención del mercado hasta su agotamiento, las restricciones a la libertad, y el alineamiento con países que son una extraña y patológica mezcla entre nacionalismo, idealismo y corrupción.
 
La aparente "crisis" de candidaturas de la oposición la avisoro como una gran oportunidad.
 
Tal vez, la antesala de una nueva Argentina más razonable y moderna.
 
 
 
 

La foto es de Benito Mussolini.





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