martes, 4 de junio de 2013

Confusión entre "Trata" y "Prostitución".

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 









En los últimos años ha habido una profundización del problema de la "trata" de personas y simultáneamente, una mayor consciencia y lucha contra la misma por parte de la sociedad.

Sin embargo, esta reacción social parte de una costosa confusión entre la trata y la prostitución.

En la Argentina, la prostitución está "tolerada", es decir, no está prohibida pero tampoco legalizada, y por lo tanto, no está regulada ni controlada.

En cambio sí están prohibidos los prostíbulos, llamados por ley con un término antiguo - "casas de tolerancia"- lo que denota la antiguedad normativa.

El legislador no se ha animado a encarar este tema y por lo tanto, se cae en un abismo hipócrita y contradictorio, que va desde generar espacios públicos para el ejercicio de la prostitución, mayormente ocupado por los más débiles que son los travestis, hasta simultáneamente querer prohibir la prostitución ó confundirla con la "trata".

Sintetizando, la trata somete a la persona a un estado similar al secuestro extorsivo. Normalmente privándola de su libertad, trasladándola, aislándola, perdiendo contacto con el mundo exterior.

La prostitución en cambio, es una actividad tan antigua como la humanidad misma, y en los países donde es más negada, perseguida, ocultada y/o prohibida, es justamente donde se generan las condiciones más propicias no sólo para graves problemas de salud pública, sino también de seguridad, y fundamentalmente, para ejercer la "trata de personas".

Curiosamente, la confusión entre prostitución y "trata" favorece a esta última, ya que como he dicho, opera mejor en ámbitos donde la prostitución se despliega en ámbitos "negados", prohibidos, oscuros y ocultados por la Autoridad.

Me parece tan evidente y nociva la confusión que muchas veces me pregunto qué se esconde detrás de esta confusión por parte de quienes intentando luchar contra la trata, la confunden con la prostitución y terminan por sostener un discurso hipócrita y contraproducente para intentar solucionar el problema de la trata.

Serán acaso mujeres que sienten pena por ver a otras realizando una actividad a la que ellas consideran denigrante?...

Acaso les molestará una competencia "desleal" de mujeres que satisfacen y hasta ponen en evidencia una posición primaria, básica, casi animal tanto del deseo sexual masculino cómo del interés económico de la femenino?...

Como sea, lo cierto es que paradójicamente, la lucha contra la trata mejora con la legalización y regulación pública de la prostitución. Tal como sucede en muchos países evolucionados en la materia como Holanda, Uruguay, etc.

Como todo fenómeno donde se pueden dar abusos y cuya actividad toca los extremos más controvertidos de una sociedad, la legalización no la fomenta, sino por el contrario, al reconocerla establece requisitos que lejos de negar el fenómeno, intenta que se desarrolle de la mejor forma posible.

Concretamente, cuando se legaliza y regula la prostitución, las mujeres que la ejercen deben poseer su libreta sanitaria, la cual debe ser intervenida por el organismo social y médico del Estado que al menos una vez por mes debe verificar el estado de salud psico-física y condiciones en las que ejerce su trabajo para poder seguir realizándolo. Ejercer estadísticas y conocer exactamente la extensión, formas y problemática de tan antigua como difundida actividad.

Este contacto directo de la mujer u hombre que ejerce la prostitución con los organismos de Estado competentes, permite no sólo mejorar las condiciones de salud de los trabajadores y la sociedad donde ejercen la prostitución, sino la posibilidad de otorgarle asistencia, y verificar el estado en que realizan su trabajo.

Es decir, no existe posibilidad de que una persona que se debe presentar libremente una vez por mes ante organismos públicos para validar, controlar y verificar su trabajo esté privada de su libertad.

Por otro lado, los "prostíbulos" deben tener habilitación estatal. Circunstancia que permite conocer a los dueños, hacer cumplir con requisitos de salud e higiene tanto para la trabajadora como para los clientes, y asimismo, la posibilidad de ser controlados e inspeccionados cuantas veces lo crea conveniente la autoridad pública de contralor.

Es decir, la posibilidad de conocer por parte del Estado dónde, cuándo, quienes y bajo qué circunstancias y condiciones se ejerce la prostitución, es una de las formas más eficientes de luchar contra la "trata de personas".

Lo contrario, la confusión entre "trata" y "prostitución" no hace más que generar las condiciones propicias para que la trata subsista y se extienda. 





La foto web.





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